Una doctora que pertenece al importante grupo europeo
G12 le ocurre que en un viaje por nuestras tierras se
encuentra transportada al pasado por culpa de la visión
de los petroglifos. Su hijo David, que la acompañaba,
conoce la un grupo de resistencia a las Leyes de
Unificación lingüística. Una serie de vicisitudes hace
que su madre elabore un informe para que se tolere las
diferencias, las lenguas minoritarias,...
Consiguió ser finalista del Premio Nacional de
Literatura de 1998.
Traducida al castellano por Soledad Carreño (2002); al
catalán por Palo Joan Hernández (1999) y al portugués
traducido por Isabel Ramalhete.