Impacto costo ambiental:

Al considerar la Evaluación de Impacto Ambiental como un componente de la Evaluación Económica y Social de un Proyecto, es importante analizar el contexto general en el que se desarrollan estos útiles instrumentos en el proceso de toma de decisiones con respecto a su ejecución.

En primer término, es interesante referirse a nuestra real capacidad para determinar y evaluar los diferentes aspectos benéficos y no deseables asociados con el proyecto o cualquier situación que pretendamos evaluar desde el punto de vista ambiental.

Si analizamos el comportamiento individual y sociológico del ser humano, sin olvidar las muy acentuadas diferenciaciones que se pueden establecer por razones culturales, políticas, étnicas, sociológicas, económicas y de desarrollo, podemos afirmar que no tenemos una verdadera conciencia del efecto que causamos sobre nuestro entorno, tanto cuando actuamos a nivel personal como cuando emprendemos una acción colectiva y por ello aún nos mantenemos limitados para evaluar de manera adecuada el impacto ambiental que estamos generando y que, como todos sabemos tiene varios posibles caminos de deterioro sin retorno.

Esta falta de conciencia se manifiesta en una gran cantidad de actuaciones individuales que conllevan efectos en los niveles sicológicos, familiar, profesional y de vida cotidiana sobre las que ni nos detenemos a pensar. Si por otra parte observamos el comportamiento a escala personal y colectiva como componentes de un entorno físico biológico y social, tenemos que reconocer que la tendencia dominante se orienta a hacer prevalecer nuestros derechos pero pocas veces a reconocer nuestros deberes y los derechos ajenos, incluyendo los de nuestros hijos y nietos. En otros términos, deseamos mucho desarrollo tecnológico, científico y cultural para nuestro bienestar y confort pero poco colaboramos para obtenerlo manteniendo un desarrollo sostenible con relación al medio ambiente.

Así, en general, deseamos ciudades limpias y hacemos mala disposición de los residuos; exigimos óptimos servicios públicos y no queremos pagarlos o hacemos mal uso de ellos; pretendemos tener como un derecho natural mares, ríos, aires, bosques, recreación y ambiente sanos pero poco hacemos para que al hacer uso de estos medios los podamos conservar. La contaminación de las corrientes superficiales la concebimos como un problema para los de aguas abajo, olvidando el mal que causamos y los efectos derivados de una inadecuada disposición de los residuos.

Es indudable que el incremento de la población y su concentración, conjuntamente con los desarrollos científicos y tecnológicos son las causas básicas de los problemas de contaminación ambiental a los que se enfrenta la humanidad.

Desarrollo y contaminación coexisten simultáneamente. La prevención y el control a tiempo de los efectos ambientales adversos permitirán un desarrollo sostenible y a un menor costo.

El desarrollo sostenible con respecto al medio ambiente debe garantizar que la humanidad avance en sus condiciones y calidades de vida a través de la ciencia, la cultura y sus aplicaciones, manteniendo una armonía con su entorno físico, ambiental y social.

La romántica idea de conservar a ultranza el medio natural impidiendo la ejecución de proyectos de los cuales se derivan otros importantes beneficios no parece la mejor posición ante los sorprendentes avances de la vida contemporánea y la necesidad de mejorar las calidades de vida.

La pujanza del actual desarrollo técnico-científico del ser humano encontrará soluciones que permitan dar respuesta al enorme riesgo al que nos estamos exponiendo y al desafío que nos hemos impuesto. Se requiere, entre otros factores, emprender amplias campañas apropiadas a las condiciones particulares de cada habitat y de alcance universal que lleguen al individuo para la adopción de criterios y hábitos culturales que mejoren la actitud y la valoración de las personas y sus colectividades hacia la conservación y el mejoramiento de nuestro medio ambiente.


Importancia de los estudios de impacto ambiental

La realización de estudios de impacto ambiental forma parte del conjunto de evaluaciones de un proyecto. La aceptación de la importancia de incluirlos entre los criterios de análisis es relativamente reciente. Lo anterior es un gran logro para la prevención de los daños y la adopción de medidas correctivas.

Se acepta como un ejemplo clásico de los errores cometidos en la ejecución de proyectos por falta de realizar estudios de impacto ambiental la construcción de la presa de ASWAN en Egipto, cuyas externalidades en el campo hidrológico, biológico, productivo, económico y social generaron condiciones adversas que de haber sido contempladas con anterioridad a su desarrollo, hubieran permitido adelantar un mejor proyecto, con un mayor contenido de eficiencia económica y equidad y de menor efecto ecológico ambiental.

Como consecuencia del error cometido en éste y otros proyectos se fue haciendo evidente la conveniencia e importancia de realizar estudios de impacto ambiental que además de considerar los diferentes temas que forman parte de un estudio completo e integral en su contenido, incluyera la cuantificación económica de los costos y beneficios ambientales asociados con el proyecto en consideración con el fin de incluirlos en las evaluaciones económico-social y financiera.


Fases de un proyecto

Sin olvidar que todas las etapas de un proyecto involucran necesariamente un proceso de evaluación desde diversos puntos de vista, para con sus elementos decidir la continuidad de los estudios que finalmente conducen a su ejecución, las fases de un proyecto se pueden resumir de la siguiente manera:

Planeación: Incluye los estudios de reconocimiento, prefactibilidad y factibilidad, cuya diferenciación se fundamenta en la profundidad cada vez mayor de los trabajos de campo y oficina derivados de su realización. Estas mismas etapas de análisis pueden ser adelantadas con relación a los estudios de impacto ambiental, tal como sucede con las evaluaciones técnica, económica, financiera e institucional.

Diseño y Programación: Comprende la elaboración de los diseños de detalle y la definición del proyecto en los aspectos: arquitectónico, de ingeniería; condiciones generales, jurídicas e institucionales; programación de la ejecución, operación y administración del proyecto; y estimación de presupuestos de inversión y funcionamiento. En lo relativo a un estudio de impacto ambiental se establecen las medidas correctivas y de mitigación de los efectos no deseables, así como para la conservación y fomento de los efectos benéficos. Financiación: Dependiendo de la magnitud y complejidad del proyecto, además de la disponibilidad de los recursos monetarios por parte de la entidad responsable de desarrollarlo, es frecuente incluir una fase orientada a garantizar su financiación, mediante evaluaciones de caraácter técnico, económico-social, financiero, institucional y ambiental, las cuales forman parte de la tramitación de una solicitud de crédito y en algunas oportunidades permiten reconsiderar decisiones adoptadas previamente.

Ejecución: El proyecto inicia su ejecución con la instalación de la infraestructura haciendo uso de los recursos de inversión. Posteriormente el proyecto se opera y mantiene de acuerdo con sus características propias. El funcionamiento del proyecto debe incluir mecanismos de planeación, control y seguimientos que permitan evaluar permanentemente el cumplimiento de sus objetivos particulares. Estos objetivos deben incluir acciones orientadas a conservar y mejorar el medio ambiente, y evitar su deterioro.

Se enfatiza la necesidad de incluir estudios sobre la problemática ambiental en todas las fases del proyecto, de una manera acorde con su estado de desarrollo. Igualmente se destaca la importancia de realizar esfuerzos orientados a cuantificar los costos y beneficios ambientales del proyecto con el fin de involucrarlos en las evaluaciones económico-financieras, no desconociendo la dificultad de este propósito cuando se trata del medio natural y sociológico.


Tipos de estudios de impacto ambiental

La poca valoración que en ocasiones se brinda a los estudios ambientales se origina en dos razones principales: carecemos de una cultura ambiental generalizada que se preocupe por defender el medio ambiente, y por otra parte, es normal encontrar estudios que por dificultades y deficiencias de carácter financiero, logístico, de información y de orientación del grupo evaluador presentan contenidos y alcances incompletos.

Los enfoques utilizados en los estudios ambientales han venido mejorando en cuanto a objetividad, contenido y utilidad para la toma de decisiones. Estos estudios se agrupan en los siguientes tipos:

Cualitativos: Son aquellos que se limitan a describir y analizar, aún con referencias numéricas sobre algunos temas, las causas y efectos adversos y benéficos asociados con el proyecto. La evaluación de estos efectos por lo general se fundamentan en criterios subjetivos para la valoración y jerarquización de los mismos.

Cualitativos Numéricos: En la búsqueda de una mayor objetividad en la evaluación ambiental se han desarrollado interesantes y sofisticados métodos que asocien escalas numéricas a las características del ambiente y los efectos del proyecto con factores de ponderación y cuantificación que asignan un valor numérico a diferentes alternativas de desarrollo del proyecto. Estos estudios, como los anteriores, permiten jerarquizar alternativas o proyectos, pero no siempre son suficientes para definir la real viabilidad del proyecto.

Cuantitativos: Como un complemento a la evaluación ambiental de carácter cualitativo, se incluye en este tipo de estudios una estimación de los costos y beneficios ambientales, pero estos no se integran con los demás aspectos del proyecto para su evaluación económica. Lo más común es que se cuantifican los costos de las medidas de mitigación, asociándolos con un beneficio por daños no evitados. Por lo general determina el grado de protección contra los daños y sus costos con base en criterios técnicos, sin establecer un criterio económico para definir el nivel de protección más aconsejable.

Mixtos: En teoría estos estudios incluirían un contenido y alcance completo en sus datos, análisis, evaluaciones y recomendaciones, en lo referido a lo físico, biológico, social, jurídico, institucional, económico y financiero.

Igualmente contendrían elementos suficientes para constribuir efectivamente al proceso de toma de decisiones para la realización y seguimiento de proyectos que beneficien positivamente al ser humano y su habitat.

Como es natural, este último tipo de estudios son los deseables, pero infortunadamente es tan pocas veces disponible. Para aumentar la ejecución de estudios completos de impacto ambiental se requiere impulsar la formación de una sana cultura ambiental, asignando recursos adecuados para hacerla realidad, y construir centros de investigación, información y evaluación ambiental en el marco de una estructura institucional apropiada.


Consideraciones sobre los criterios de evaluación

Afortunadamente los enfoques y metodología de análisis y evaluación desarrollados en las áreas de un estudio de impacto ambiental han sido mejoradas en los últimos años. En particular se menciona el enfoque de la Ingeniería de Sistemas y las técnicas de investigación de operaciones.

Sin embargo, debido a la real dificultad de cuantificar económicamente muchos de los beneficios y costos ambientales presentes en un proyecto y dadas las limitaciones presupuestales, tecnológicas y de información existentes, la conveniencia de involucrar las estimaciones económicas asociadas con los efectos ambientales en la evaluación económica del proyecto, pueden conducir a que muchos de ellos, realmente benéficos, no se realicen.

Veamos por ejemplo lo siguiente: La evaluación económica de un proyecto se acostumbra realizar con el criterio de obtener un valor presente neto positivo en la siguiente ecuación:

VPN = BD + Be - Cd - Cp - Ce

Donde:

VPN = Valor Presente Neto
Bd = Beneficios Directos del Proyecto
Be = Beneficios por Externalidades
Cd = Costos Directos del Proyecto
Cp = Costos de Protección Ambiental
Ce = Costos por Extemalidades

Los costos y beneficios considerados en la Evaluación son incrementales, es decir, resultan de la diferencia entre las situaciones con y sin proyecto. Si algunos beneficios o costos están presentes en ambas situaciones, o sea, independientemente de que el proyecto se realice o no, sería incorrecto incluirlo en la Evaluación Económica, pues no constituyen efectos incrementales atribuibles al proyecto.

Si se incluye, como se ha sugerido, ó el costo del daño generado por el proyecto y no evitado por el mismo y solamente como beneficio los costos de las obras y acciones de mitigación, despreciando por la dificultad en cuantificarlos económicamente todos los demás beneficios del proyecto, corremos el riesgo de subestimar su rentabilidad.

Debido a que es frecuente utilizar como criterio de evaluación económica el de costo-eficiencia o costo mínimo para algunos proyectos y en particular para algunos bienes calificados como meritorios, en sustitución al criterio del análisis beneficio- costo, es muy importante aclarar tanto el criterio de evaluación como la valoración de los bienes en el momento de definir la viabilidad del proyecto. Sería bien diferente evaluar alternativas yo proyectos de alcantarillado, control de contaminación hídrica y atmosférica, control de erosión, para citar solo algunos casos, bajo uno u otro criterio, costo-eficiencia, o análisis beneficio- costo del proyecto.

Siempre es bueno recordar que tanto la evaluación económica como la de impacto ambiental deben tomarse como instrumentos útiles más no definitorios de la real conveniencia del proyecto.

Estas consideraciones se orientan a enfatizar la importancia de los estudios de impacto ambiental y su integración a la evaluación económica. Se requiere dar una mayor consideración y status a los estudios ambientales que a no dudar se pueden convertir en instrumentos de participación comunitaria para beneficio de la sociedad sobre intereses particulares.


Tratamiento de los costos de la protección ambiental

Supongamos una situación donde se considera la protección ambiental, sin mejorar los niveles existentes en la condición anterior al proyecto. Si los costos se pueden evaluar y expresar como una función contínua es posible demostrar y adoptar los siguientes criterios:


Evaluación social y evaluación privada de proyectos

La evaluación económica de proyectos que tiene como finalidad obtener indicadores de eficiencia en el uso de los recursos económicos involucrados, puede hacerse desde el punto de vista social, ésto es, de la sociedad en su conjunto o desde el del inversionista en particular.

La evaluación económica privada de proyectos se basa en los costos y beneficios del inversionista y busca determinar la eficiencia del uso de los recursos disponibles de éste, es decir, qué relación resulta entre los beneficios generados y los costos originados por el proyecto.

La evaluación económica social de proyectos se basa en los costos en que incurre y los beneficios que obtiene la sociedad como un todo para conocer qué tan eficientemente se utilizan sus recursos en el proyecto.

La diferencia entre las dos formas de evaluar un proyecto se expresa principalmente tanto enlos objetivos del proyecto como en loque en economía se denomina "externalidades" o "economías externas". Las externalidades positivas son los beneficios generados por un proyecto que son percibidos por un grupo social diferente a aquel que paga por los bienes y servicios que se ofrecen. Las externalidades negativas son los costos que exige un proyecto y que recaen sobre un grupo social diferente a quienes se benefician de los bienes y servicios ofrecidos por él.

Un proyecto de construcción de un alcantarillado en una zona marginal de una ciudad, por ejemplo, beneficia a los pobladores de la zona pero también al resto de la ciudad al disminuir el riesgo de enfermedades, lo cual constituye una externalidad positiva.

Un ejemplo de externalidad negativa es el de una fábrica que contamina la atmósfera con los gases que produce, los que causan enfermedades, molestias y otras consecuencias a toda la comunidad.

La evaluación económica social de proyectos al enfocar su análisis desde el punto de vista de toda la comunidad, tiene en cuenta las externalidades del proyecto, mientras la evaluación privada toma en consideración solamente lo que constituye costo o beneficio para las personas o entidades que lo emprenden.


El impacto ambiental como externalidad de un proyecto

El impacto que un proyecto tiene sobre el ambiente afecta a toda o parte de una comunidad, generalmente ajena en otros aspectos al desarrollo del mismo, especialmente como beneficiaria. Por lo tanto el impacto ambiental o por lo menos parte de éste es un claro ejemplo de economías externas generadas por un proyecto.

Aparecen en este momento dos puntos que merecen una breve discusión. El primero consiste en que algunos efectos ambientales de un proyecto son no económicos, es decir, están relacionados con aspectos diferentes al del uso de los recursos disponibles. Un proyecto que destruye el paisaje, por ejemplo, independientemente de que ello implique pérdida de recursos, afecta el bienestar de una comunidad o parte de ella en su disfrute estético o en su confort. La extinción de una especie animal o vegetal puede no disminuir los recursos aprovechables al menos en el corto y mediano plazo, pero produce un gran malestar y constituye una pérdida irreparable desde el punto de vista de ciertos principios.

El segundo punto enlazado con el anterior, consiste en que aunque algunos efectos de un proyecto pueden ser no económicos, dan lugar al surgimiento de un problema económico cuando se quiere subsanar o menguar. Si la contaminación, la destrucción del paisaje, la extinción de las especies, etc., son indeseadas por la comunidad, puede llegar a ser necesario y justificado emprender proyectos para reducir los impactos ambientales negativos o complementar los proyectos que tienen impactos negativos, con obras y actividades que los aminoren o los eliminen, lo cual implica la utilización de recursos que podrían emplearse en otros usos.

Por lo tanto el impacto ambiental de un proyecto puede ser directamente un problema económico al afectar los recursos disponibles en el uso de recursos escasos.

De cualquier manera, en la medida que la conciencia pública de la necesidad de preservar el ambiente como recurso disponble a largo plazo y como patrimonio de la humanidad, la evaluación económica del impacto ambiental de los proyectos, o más exactamente la incorporación del impacto ambiental a la evaluación económica de los proyectos, se hará cada vez más ineludible.

El involucrar el impacto ambiental como parte de la evaluación económica social de un proyecto es el reconocimiento del hecho de que el ser humano también es parte del ecosistema. La consideración del medio a ultranza, haciendo caso omiso de que el hombre es un componente de éste, no es viable, pues toda acción humana, entre ellas los proyectos, tiene un impacto sobre el ambiente, de modo que la conservación ambiental parecería una posición utópica que iría en contravía del desarrollo.


La cuantificación de los beneficios y costos ambientales de un proyecto

Si ha de integrarse el impacto ambiental de un proyecto a la evaluación económica del mismo, deberán buscarse métodos para cuantificar o medir el grado en que el proyecto afecta el bienestar y los recursos disponibles.

Conviene distinguir dos clases de efectos ambientales de un proyecto según el grado en que en la práctica pueden integrarse en la evaluación económica.

Los efectos medibles o cuantificables de un proyecto

Muchos de los beneficios y costos de un proyecto, relacionados con su impacto ambiental, son suceptibles de ser cuantificados mediante métodos de reconocida validez.

Algunas consecuencias negativas o positivas de un proyecto sobre el bienestar de las personas, derivadas del impacto del mismo sobre el medio ambiente, pueden cuantificarse mediante el método de la caloración contingente. Este método pretende determinar la disposición a pagar de las personas por los beneficios que se espera que produzca el proyecto.

El método de la valoración contingente busca, mediante técnicas de encuestas especialmente diseñadas, inducir a las personas a que expresen en cuánto valoran el beneficio que el proyuecto va a causar. El procedimiento consiste en simular un mercado para bienes que no lo tienen y ha sido aplicado con éxito en muchos países y en Colombia.

Un ejemplo de esta manera de cuantificar los beneficios es el de un proyecto de plantas de tratamiento de aguas residuales realizado en El Salvador. El proyecto consistió en la construcción de una planta de tratamiento para una población de ese país, conjuntamente con el alcantarillado de aguas negras.

Los proyectos de este tipo originan externalidades muy considerables, pues benefician más que a cada persona o familia en particular, a toda la población del área de influencia. La cuantificación de los beneficios es facilitada enormemente por la simulación de un mercado para los servicios que el proyecto ofrece. En el caso concreto que estamos ilustrando se realizó una encuesta entre la población beneficiaria en que se preguntaba, entre otras cosas, cuánto estarían dispuestos a pagar mensualmente por disponer de la planta que disminuiría la contaminación del río al que desembocan las aguas negras y mejoraría las condiciones pasajísticas y recreacionales.

La disposición a pagar DAP varía con el ingreso familiar , la proximidad a las zonas directamente mejoradas por el proyecto y el sistema de preferencias de la gente. Para que las respuestas reflejaran fácilmente el beneficio del proyecto, se acompañó el cuestionario con fotografías que ilustraran las situaciones sin y con el proyecto y se instruyó a los encuestadores para que informaran claramente a los entrevistados acerca de las características del proyecto.

Además, para evitar sesgos en las respuestas, es decir, para evitar que 1) las personas expresaran una DAP muy baja al pensar que el proyecto de todas maneras se hará y que lo que deben pagar depende de lo que respondan y 2) los encuestados expresen una DAP, muy alta al pensar que la realización del proyecto depende de lo que responda pero no estarán obligados a pagar lo mismo, se explicó claramente a los entrevistados que no es seguro que el proyecto se realice, lo cual depende de si se pueda pagar o no, y que debe ser pagado por la comunidad beneficiaria.

Como se comprenderá, si los encuestados están bien informados y conciben claramente los beneficios que va a reportar el proyecto y entienden que el proyecto deben pagarlo ellos y que su realización depende de que pueda ser pagado, la disposición a pagar es una buena medida de los beneficios del proyecto, particularmente de aquellos relacionados con el impacto ambiental del mismo.

Otro método para cuantificar beneficios y costos ambientales de un proyecto consiste en acudir al costo evitado, para calcular beneficios, o al costo de superar los daños causados por un proyecto. Esta es una manera de internalizar las externalidades, es decir, de hacer que los costos sociales que un proyecto ocasiona sean asumidos por éste.

Si un proyecto de agua potable, por ejemplo, va a disminuir el caudal de un río a partir del punto de bocatoma, afectando el aspecto, las condiciones para recreación y, posiblemente, su capacidad para diluir los residuos que se vierten en el río aguas abajo, podría cuantificarse este impacto estimando el costo de resituir la cantidad de agua desviada, mediante trasvases de otros ríos.

Estas son algunas maneras de cuantificar el impacto ambiental de un proyecto con el propósito de incorporar su análisis a la evaluación económica. Puede haber otras alternativas para lograr que la evaluación de los proyectos se haga de manera integral, evitando que la evaluación económica sea incompleta y que el análisis de impacto ambiental se quede en lo especulativo.

Sin embargo, debe recordarse que las técnicas disponibles aún deben ser perfeccionadas y deben ser desarrolladas otras nuevas, lo cual seguramente se irá produciendo en la medida que los problemas ambientales adquieran mayor importancia ante el público y ante quienes toman decisiones en las esferas económica y política.

Los efectos no cuantificables de un proyecto

Algunos de los impactos ambientales de un proyecto no son medibles o no lo son aún hoy día, debido a que las consecuencias últimas son inciertas o a que su carácter mismo es diferente al de los problemas de eficiencia económica.

La destrucción de la capa de ozono, que amenaza con tomarse en grave problema en un futuro, difícilmente puede incluirse como costo económico de un proyecto determinado, pues el crácter del problema es tal que no afecta la eficiencia en el uso de los recursos sino la supervivencia misma del hombre.

La supervivencia de una especie animal podría ser un objetivo justificable por sí mismo, independientemente de que un proyecto específico, que amenace con extirguirla, contribuya a incrementar el bienestar de una población dada.

Una aproximación al análisis objetivo de este tipo de impactos consiste en la utlización de técnicas cualitativas, que usan cuantificaciones sólo como indicadores del rango o de la gravedad del impacto.

El caso del análisis de impacto socio-económico del proyecto de Base Naval de Bahía Málaga ilustra una manera de efectuar este análisis cualitativo, que aunque aplicado a impactos socio- económicos puede aplicarse a impactos ambientales.


La evaluación económica como una herramienta para toma de deciciones

La evaluación económica de un proyecto, de la cual se propone que el análisis de impacto ambiental haga parte es sólo una de las herramientas que proporcionan elementos de juicio para la toma de decisiones. Específicamente es la herramienta que tiene como fin proporcionar indicadores del logro del objetivo de eficiencia económica. Pero hay otros objetivos que se tienen en consideración en el momento de decidir si un proyecto es conveniento o no. Algunos de los objetivos son: El de la redistribución del ingreso, el de la autosuficiencia, que es cada día más custionado, el del empleo, el del impacto sobre el medio ambiente, etc.

En parte el logro de estos objetivos puede medirse intergrándolos a la evaluación económica, pero buena parte de ellos tiene que tratarse separadamente. Es una uestión de política el decidir a qué aspectos dar mayor importancia en el momento de dar el si o el no a un proyecto. Estos son los límites hasta los cuales puede llegar la evaluación económica de proyectos.