En la parroquia de Villaza nos encontramos dos pazos: el de Villarés y el de Pampillón. El Pazo del Villarés está situado en la parroquia de Villaza. Fue construido por Domingo de la Fuente en el siglo XVIII, destacando la gran balconada de piedra. En la actualidad, es propiedad de sus sucesores que lo restauraron en 1973. El Pazo de Pampillón se encuentra en un estado de abandono, que no oculta la belleza que tuvieron estas construcciones tan importantes en la historia de Galicia. En el portalón aparecen los escudos de las diversas familias que lo habitaron. En la parroquia de Mañufe se encuentra el puente románico y el cruceiro del "Lugar del Acordo", donde los representantes comarcales cerraban los tratos vecinales entre los siglos XVI y XVIII. De la construcción sobresalen los tres arcos de medio punto y el peto de ánimas. En la parroquia de Donas visitaremos el Castro de Pedra Moura, situado en el Monte de As Pinceiras. Al llegar a él, contemplamos el sistema defensivo, formado por una muralla que, en algunos sitios, llega a los 10 metros de altura. Al pasar esta muralla, un foso refuerza esas defensas de las viviendas del castro. La Iglesia de Santa Eulalia de Donas fue fundada en el siglo XII. Reformas posteriores del siglo XVI le dieron su actual aspecto. De la primitiva construcción, conserva la portada románica y el presbiterio con sus columnas. Monte Galiñeiro El Monte Galiñeiro es el punto más alto del municipio de Gondomar, con algo más de 700 metros. En el camino de la cima, podemos ver manadas de caballos pastando en estado salvaje. Al llegar arriba, divisamos buena parte de Vigo, su ría y entorno. En este monte se encuentran los grabados rupestres más importantes del municipio: los petroglifos de Auga da Laxe, donde se representan los distintos útiles de aquella época Además de estos grabados, en la parroquia de Morgadáns podemos encontrar los monumentos funerarios más importantes del municipio: las mamoas de A Chan de Prado. Se trata de siete tumbas colectivas de grandes dimensiones. En las laderas del Monte Galiñeiro, como en otros lugares de Galicia, manadas de caballos viven durante todo el año en estado salvaje gestionadas por las comunidades de vecinos. A finales de la primavera se celebran los típicos curros o "rapa das bestas", en los que estos vecinos suben al monte para traer a las manadas, clasificar los animales y marcarlos en una hermosa lucha entre el hombre y la bestia. |