ELIZABETH I

Este retrato anónimo, pintado en 1589 representa a la reina en toda su majestad. Se hizo precisamente para conmemorar la derrota de la Armada Invencible.

La ropa y las joyas son lujosas, incluso pretenciosas. Con esto la reina se muestra ante los demás como una persona poderosa. Su rostro tiene una expresión severa, aunque parece esbozar una leve sonrisa, ésta no es en absoluto un signo de debilidad.

Al fondo se observan dos imágenes entre pesados cortinajes. En ellas se aprecian numerosos barcos que pertenecen a una gran flota naval.

La reina descansa su mano derecha sobre un globo terráqueo y también hay una corona a su alcance. Ninguno de estos objetos están pintados de forma casual. Todos ellos son como un muestrario de sus posesiones ante los demás.

 

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