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Obra:
Las Meninas (1656). Museo del Prado – Madrid. Autor:
Velázquez. Velázquez:
Vida y Obras
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez
nació en Sevilla el 1 de junio de 1599 y murió en Madrid el 7 de agosto
de 1660.
La familia de sus padres pertenecía a
la pequeña nobleza sevillana. Diego recibió los dos apellidos
familiares, pero usando de la libertad que existia en aquel tiempo, utilizó
únicamente el de su madre: Velázquez.
Ya a los 10 años escogió el camino
del arte. Su primer meastro fue Henera el Viejo, aunque permaneció poco
tiempo con él.
En 1610 entró en la escuela de
Pintura de Francisco Pacheco.
En 1617 Velázquez, después de
superar los exámenes, ingresó en la corporación Sevillana de pintores.
Al año siguiente se casó con Juana Pacheco, hija de su maestro.
De este mismo año, 1618, es el primer
cuadro formado y fechado por Velázquez, “La pudora”.
Durante su etapa sevillana, Velázquez
trabajó en numerosos bodegones y naturaleza muerta, insertándose así en
la tradición del naturalismo español caracterizado por el realismo y
contrástes dramáticos.
En esta línea, sufrió también la
influencia de Caravaggio, así como de la pintura flamenca.
La obra más importante de esta época
es la “Adoración de los Magos”.
A partir de 1620 el pintor se convirtió
en patrón de su propio taller y recibió como alumno a Diego de Melgan.
En 1622 viajó por primera vez a Madrid con la esperanza de retratar a
Felipe IV.
No pudo,
pero sirvió este viaje para entrar en contacto con las obras del
Greco, Tiziano y retrató a Luis de Góngora.
En 1623 Velázquez volvió a Madrid
reclamado por el valido real, el conde-duque de Olivares, que desde aquel
momento se convirtió en su protector.
Velázquez retrató al Conde-Duque y
poco después al Rey Felipe IV y el principe de Gales, de visita por
Madrid. Sus trabajos agradaron al Rey y así Velázquez entró a su
servicio por real decreto de 6 de octubre de 1623. En
esta época Velázquez fue alejando su estilo del gusto manicuista, aclaró
la paleta llenándola poco a poco de azules y grises plateados y estudio a
Tiziano, Van Dyck y Rubens.
Cuadros de este periodo son: “El
retrato del Infante D. Carlos” y “ Los Borrachos”
1627 ganó el concurso organizado por
el rey entre sus pintores, para pintar un cuadro sobre “La cacería de
moros”, cuadro hoy desaparecido. En
1628 conoció a Rubens, de paso por Madrid como embajador de los Países
Bajos.
En 1629 consiguió el permiso para
hacer un viaje a Italia. En Venecia estudió a los maestros venecianos
teniendo especial predicción por Tintoretto.
Viajó por Roma, Milán, Bolonia,... Pintó
en Italia “La fragua de Vulcano” y “ La túnica de José” en las
que siguió vinculado fiel a sí mismo mezclando el clasicismo italiano
con el realismo español.
En Italia visitó a Ribera, el pintor
español, tenebrista y pintor de atormentados temas religiosos.
De repente en España inició una
etapa de grandes producciones llenas de madurez: “ Cristo de la cruz”.
En 1634 fue nombrado guardaropa real,
cargo que llevaba consigo también, la obligación de conservar las obras
de arte en palacio.
Velázquez como pintor real realizó
numerosos retratros de cortesanos y sobre todo de la familia real:
“Principe Baltasar Carlos”, “Felipe IV”.
Entre 1633 y 1635 realizó “La
rendición de Breda” (las lanzas) con la que quiso celebrar la gloria
española a través del recuerdo de la rendición de Buda en Flandes. Velázquez
también pinto bufones y enanos de la corte con el mismo interés que ponía
en la galería de personajes prestigiosos de la corte.
“Bufón Sebastián de Morra”
En 1647 hizo un nuevo viaje a Italia
para adquirir obras de arte ya que le nombraron responsable de la Sala
Octagonal del Palacio.
En Italia retrató al Pontífice
“Inocencio X”.
En 1651 regresó a Madrid ya que el
rey no dejaba de reclamarlo.
En 1612 fue nombrado mariscal del
Palacio y maestro de Ceremonias. A
medida que corría el tiempo Velázquez pintaba de un modo más sintético
y los detalles se subadinan a la visión del conjunto en la técnica casi
impresionista . Pintó “La Venus del
espejo“.
En su último año pintó “ Las
Meninas”. En
la primavera de 1660 preparó el encuentro entre los reyes de Francia y
España en al isla del río
Bidasoa. Las
Meninas. ( Museo del Prado – Madrid). Esta
obra es casi una instantánea fotográfica, es extraordinaria por la luz y
el espacio del conjunto así como por su gran naturalidad. Esta
obra ha iniciado a grandes artistas posteriores como Goya o Picasso. Las Meninas fue pintada, se cree, en 1656. En realidad es el retrato de la infanta Margarita atendida por su Meninas Dña Agustina Sarmiento, que le ofrece de rodillas una bebida, y Dña Isabel de Velasco. Completan el grupo en 2º término Dña Marcela de Ulloa y un guarda-damas, y en primer plano los enanos Maribárbola y Nicolás de Pertusato. Al fondo en al puerta, aparece el aposentador D. José Nieto, mientras en el espejo se ve a Felipe IV y a Dña. Mariana que, según los más, posan ante e pintor que trabajó en el caballete, aunque bien pudiera haberse representado pintando el propio cuadro de las Meninas.
El valor principal el cuadro, son sus
extraordinarios el de los
retratros que contiene, es el de su perspectiva aérea, hasta ahora
insuperada. Obra:
“La rendición de Breda” o “Las Lanzas” (Museo del Prado). Representa el momento cuando Justino de Nassan, después de una valiente defensa, entrega la llave de la ciudad a Ambrosio de Spinola, marqués de los Balbases. Velázquez,
con su acostumbrada elegancia espiritual, no imagina a éste con gesto
victorioso, sino afable y caballeroso con el vencido, como elogiando su
valor. Para la composición general de la escena misma parece que Velázquez toma como punto de partida un grabado de Abraham y Melquiredea entregando los panes, de Bernad Salomón. Se inspira después para la del grupo de la derecha, o de los españoles, en el Expolio, del Greco y el de la izquierda, o de los holandeses grande semejanza con el del Centurión del Veronés. El
colorido ha seguido evolucionando y los rostros tienen ya un tono plateado
de luminosos reflejos. El amplísimo fondo de verdes y azules plateados es
uno de los paisajes más hermosos de toda la historia de la pintura. Se ha creido autoretrato del pintor, aunque sin fundamento, el personaje que bajo la bandera aparece en el extremo derecho de la obra. |
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