Hábitos peligrosos o poco recomendables
en los que caemos por no considerar la finitud de nuestras vidas.

Por Noelia Dasilva Freire 4º ESO-B

El principal objetivo de cada persona o el fin de su vida es ser feliz. Para ello todos buscamos divertirnos, ¿pero realmente pensamos en los riesgos de esas "diversiones"? Cada fin de semana miles de jóvenes mueren por sobredosis, se quedan en coma o se estrellan con las motos. ¿El porqué? Desde mi punto de vista aún no he hallado ninguna razón. Quizás la mayoría de los jóvenes pensamos que la muerte no es para nosotros, eso es algo que les ocurre a los mayores. Quizás pensamos que hay que aprovechar el tiempo y disfrutar al máximo mientras no se tiene responsabilidades; pero existen maneras diferentes de pasarlo bien. ¿por qué arriesgar la vida cada fin de semana y a la vez poner en peligro la de otras muchas?

¿Nos damos cuenta de que nuestro tiempo en este mundo se puede terminar de un día para otro? Creo que no somos conscientes de que el fin lo podemos encontrar en cualquier momento, en cualquier lugar y situación. El problema está en considerar que los infortunios sólo le pasan al de al lado, y que a nosotros no nos ocurrirán, por ello, debe ser por lo que actuamos inconscientemente en nuestro día a día. (Jóvenes y adultos).

Aunque mirándolo desde otro lado, si sólo observásemos los puntos negativos de todo, no viviríamos felices y aquí volvemos al principio. La felicidad es el objetivo de esta vida, si no apostamos por un poco de riesgo nuestro viaje, ¿qué sentido tendría? Todo sería monótono y aburrido. Necesitamos sin ningún remedio liberar nuestra mente de lo habitual, de lo de todos los días, por eso, en ocasiones, arriesgamos más de lo debido o caemos en situaciones de las cuales no sopesamos las consecuencias, si recordamos que las vidas tienen un límite que, a veces, disponemos nosotros. Es verdad que la muerte, en la mayoría de los casos, es natural; pero muchas veces influimos en su llegada según los hábitos a los que nos acogemos cada uno a lo largo de los años. Claro que cada vez que hacemos algo, no calculamos lo que pueda conllevar y por esa razón nos ocurren las desgracias o infortunios que nos ocurren.

Busquemos ahora el otro lado, lo opuesto a estas situaciones. Hay una pequeña parte de los chicos que dedica su día completo al estudio. No salen con los amigos, no piensan más que en la clase de matemáticas y en los exámenes y su único tema de conversación es el instituto. No lo considero hábito peligroso, aunque tampoco es recomendable. Está bien el ser responsable y aceptar que tu trabajo y deber es estudiar, no por tus padres, sino por ti mismo. Lo que tú hagas será en tu favor, pero hay que saber compaginar.

A lo largo de nuestra vida tenemos momentos para todo. A cada edad le corresponden unas experiencias, unos deberes y obligaciones y un tiempo para disfrutar. La infancia y juventud, dicen los que ya han crecido, son los mejores años y también los que más rápido vuelan. ¿Por qué no aprovecharlos? ¿Por qué no sacarles partido? Claro que hay que guardar una disciplina y lograr un aprendizaje que es lo que implica ser joven, pero conviene saber disfrutar y aprovechar lo que se da a su tiempo. ¿Ha pensado alguien aquí que nuestras vidas tienen un límite? ¿Alguien se ha dado cuenta de que la vida es relativamente corta y hay que saber aprovecharla? Tanto unos como otros no han sabido darse cuenta de que no se puede pensar que te queda toda la vida, porque no sabes donde puedes encontrar el fin. Es que, además, ¿cuánto tiempo de toda la vida? No lo sabemos, puede ser más larga o más corta de lo que creemos, por ello hay que aprovechar cada momento que vives.

Unos se arriesgan cada día sin pensar en las consecuencias de sus actos. No valoran el tesoro que se les ha dado, ni se les ocurre que esas acciones puedan dañar a otras personas. Otros no aprovechan el momento creyendo que ya tendrán tiempo, pero pasa y detrás de una preocupación viene otra. Después de estudiar, hay que buscar trabajo y luego los hijos, los nietos... La vida es una continua ocupación, por ello debemos saber compaginar y no cerrarse a nuevas actividades.

Llego a la conclusión de que saber aprovechar lo que se te da y saber como llevar una vida en la que quepan deber y placer a partes iguales es cosa de cada cual. Pienso que el que cada persona se quede satisfecha con su recorrido al final de este, sea corto o largo, depende de la personalidad de cada uno. Cada persona es única y con su carácter y desde su punto de vista observará las cosas de una manera. Unos pensarán que ha valido la pena el arriesgarse y han tenido la suerte de vivir durante mucho y a lo mejor, otros han vivido su último momento pensando que, haya sido una vida corta ha valido la pena. Otros reflexionarán y considerarán que una vida entregada y responsable ha valido mucho más que ese punto que pienso que no debe faltar.

Por ello, resumo ratificando que hay que disfrutar la vida, pero sin dejar de tener en cuenta que estamos aquí de paso. Y creo que para cerrar esta reflexión la mejor frase podría ser algo así como: CARPE DIEM. Vive el momento y aprovecha las pequeñas satisfacciones de la vida sin olvidarte de tus obligaciones.