Así en La Habana como en el cielo

JJ Armas Marcelo

Abril  de 2002

 

El libro Así en La Habana como en el cielo da a conocer la cruda realidad de los cubanos, la cual los lleva a la emigración como último recurso. En la actualidad, muchas personas siguen marchándose de su tierra natal en busca de mejores condiciones de vida tanto económicas como políticas y laborales.

Esta obra, basándose en vivencias de diferentes personajes algunos de ellos nativos de Cuba y otros, emigrantes canarios, cuenta de dos formas distintas la emigración.

La primera visión es la contada por el periodista Marcelo Rocha, que se dirige a Miami para realizar un documental sobre Cayo Hueso. Allí se encuentra con un viejo amigo, Hiram Solar, más conocido como Harry. Éste le cuenta la historia de su huída hacia EEUU en un barco clandestino, llamado Progreso. Para realizar esta aventura cuenta con la ayuda de Petra Porter, Iván Luís Bermúdez, Zeida Olivar, Amalio Punzón, y otros amigos que lo acompañan. Todos ellos intentan escapar de la mala vida, del castrismo y de Cabeza Pulpo, que busca cualquier prueba para detener a Harry y acabar con su plan. El general fracasa en su intento e Hiram Solar, junto a sus compañeros, alcanzan su objetivo. Ellos tuvieron suerte al conseguir llegar con vida a tierra firme. En cambio, muchas otras personas navegan a la deriva durante mucho tiempo para finalmente morir de hambre en la cubierta del barco, otros, en momentos de desesperación, se tiran al mar muriendo ahogados y algunos, aún triunfando en su intento, son repatriados por las autoridades, olvidándose así de sus sueños y volviendo a la vida cotidiana de la que intentaban escapar.

El segundo punto de vista se centra en los personajes procedentes de las Islas Canarias, que emigraron a La Habana y se sienten cómodos allí. El caso más destacado es el de las Hijas de Cocó de Armas, tres mujeres que viven comodamente en una vieja casa a punto de caerse . Muchas veces la emigración es por causa de las autoridades, que obligan a la gente a marcharse en contra de su voluntad. Así, Tabares intenta que se marchen a Miami u otro lugar, pero ellas se niegan porque se encuentran bien en su casa. Carlos Tabares, embajador de España en La Habana, también tiene raíces canarias, proviene de un pueblo pesquero de Gran Canaria.

Al igual que estas hermanas aparece Pedro Infinito, de procedencia canaria aunque se considera cubano. Nacido en Vegueta, lugar de significación muy clásica para las islas. Desde muy niño sintió la necesidad de embarcarse fuera de la isla, escapando de la miseria y las enfermedades que allí padecía, hacia Cuba, tierra por la cual sentía una gran admiración, puesto que todos los emigrantes que regresaban a Gran Canaria desde la Isla contaban lo maravillosa que era. Llega a La Habana muy joven como polizón en un barco. Recuerda su infancia en la Isla, en los alrededores de la playa del Confital, el zumbido casi eléctrico que bloqueaba los aires calientes y asmáticos de la calima cuando se acercaban los enjambres de langosta sahariana para devorar al vuelo rasante las cosechas y los campos. Su esposa, Lola, también es canaria, pero a diferencia de su marido ella añora mucho las Islas en las que nació. Pedro Infinito no es más que la visión canaria, o nombre que da el autor del libro, a Gregorio Fuentes, compañero de pesca de Hemingway, autor que aparece nombrado numerosas veces durante la obra.

A lo largo de la obra se explica la situación de las gentes y paisajes cubanos y también podemos ver la cruda situación que están viviendo a causa del castrismo. Gracias a las raíces Canarias de algunos de los personajes se expone además la situación de la isla de Gran Canaria. Tanto el viejo Infinito como las Hijas de Cocó de Armas tienen sus raíces en Canarias, pero se consideran cubanos, a pesar de ello, guardan un buen recuerdo de las Islas. Nombran en varias ocasiones las playas de arenas amarillas y aguas azules, más frías que las que bañan los arenales cubanos, y entre ellas destacan a la del Confital. En estas costas y playas, sobre todo al noroeste de la isla, es donde la distancia con Cuba abre el apetito de la emigración. Debido a sus vínculos con la pesca todos sienten aprecio por el pescado, demostrándolo Tabares en varias ocasiones, e Infinito, preparando, en la playa, el pargo asado acompañado de papas aliñadas con mojo verde hecho con vinagre, ajo, cilantro y perejil, cosecha gastronómica de su origen isleño traído a Cuba desde Canarias, como un secreto que no contaba a nadie. Nos llamó la atención la denominación típica que dan a estos alimentos, que aún hablando el mismo idioma no llegamos a entender. También guardaba consigo un saquito de gofio, harina de millo tostado, que mezclaba con todo lo que comía. Son citadas una serie de frutas típicas de la Isla como son los famosos plátanos, los mangos, las guayabas o los aguacates.

Muestran la belleza de Canarias dando a entender la añoranza que sienten hacía ellas. Al final de la historia podemos ver como no sólo admiran la hermosura de las Islas los que de allí proceden, porque cuando Marcelo Rocha le describe las playas y las zonas de volcanes y tierras negras a Petra Porter, se le nota una gran admiración por ellas.

Al contrario de lo que se nos explica en el libro, hoy en día la situación de la Isla de Gran Canaria ha cambiado en sentido contrario a Cuba. Antiguamente eran muchos los canarios que emigraban en busca de una mejor situación dejando atrás su vida y su familia. Ahora son los cubanos los que se tienen que marchar de su tierra en busca de un sueño que muy pocos consiguen. Actualmente, las Islas Canarias son un lugar al que muchos emigrantes acuden para quedarse o simplemente de escala para llegar a la Península, así podemos observar cómo las calles están pobladas de personas que no tienen un techo bajo el que cobijarse. La otra cara de la moneda, son los turistas, que debido al estupendo clima y paisajes de la Isla, dejan durante todo el año grandes cantidades de dinero en caprichos, sin importarles lo que pasa más allá de su hotel. En cambio, en Cuba ha sucedido todo lo contrario. Antiguamente los europeos emigraban a América del Sur y Centroamérica. Desde nuestro punto de vista, como gallegas, aunque no vivamos esto muy de cerca, sabemos en cierto modo lo duro que es dejar tu tierra y marcharte muy lejos sin llevarte nada. En  el caso de Galicia, durante muchos años nuestros antepasados escogieron Cuba como destino de sus viajes. Algunos de ellos regresaron a Galicia llenos de riquezas y prestigio. Pero pronto la situación cambió, y al contrario de lo que sucedía antes, muchos se tuvieron que quedar allá por culpa del castrismo o la falta de dinero. Hoy en día, en La Habana habitan multitud de gallegos que no olvidan en ningún momento sus raíces, dejando siempre en buen lugar nuestra tierra y dándola a conocer, así como hace Marcelo con Petra al hablarle maravillas de Santiago de Compostela. Esta comunidad sufre desde hace varios años la inmigración diaria. Al igual que nos da a entender el libro, aquí los inmigrantes no son tratados como iguales. Les ofrecemos trabajos pésimos y llevan una mala vida, y no nos damos cuenta que no hace mucho tiempo éramos nosotros, o nuestros familiares, los que necesitábamos ayuda de esos a los que ahora rechazamos.

Por último encontramos una tercera postura tan válida como las otras dos, incluida en el libro mediante el personaje de Petra Porter. Ella es la traducción física y armónica del mestizaje en Cuba, de piel color yodo, ojos de caramelo café y movimientos frescos. Al contrario que sus compañeros de aventuras, esta ex-bailarina quiere permanecer en la Isla para siempre, para ver con alegría el término de la dictadura castrista. Nosotras creemos que la razón de la no huída de Petra es el miedo a lo extranjero. Como bien dice el dicho “más vale malo conocido que bueno por conocer”. En parte entendemos su postura porque no debe ser nada fácil arriesgar todo lo que tienes en una aventura que muy pocas veces tiene un final feliz.

Después de leer esta obra una de las conclusiones  más importantes que sacamos es que la emigración tiene sus pros y sus contras. A pesar de lo arriesgado que es introducirse en una aventura sin un claro final, muchas personas encuentran en ella la única salida a sus problemas. También es cierto que todo ser humano puede adaptarse al lugar donde es acogido; a pesar de saber que sus raíces están en otra parte, cualquiera tiene el derecho a poder construir su vida donde quiera, y tiene el derecho a buscar la felicidad como y donde le sea posible. En algunos lugares se vive este problema de forma más directa y a otros nos toca el papel de ayudar a que esta situación sea más llevadera. La solución nacerá cuando la comprensión humana deje a un lado la procedencia o el color de las personas.

Lucía Iravedra García

Lorena García García

Mayo de 2002

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