El árbol del bien y del mal

JJ Armas Marcelo

DIARIO DE UNA LECTORA

 

Día 20 de marzo 2002

Hoy en clase un profesor nos habló de la posibilidad de participar en un concurso que consiste en hacer un trabajo sobre la lectura de un libro, cuyo autor tiene que ser canario, extrayendo lo relativo a la isla medio natural, época, etc. y ofreciéndonos la posibilidad de visitar dicho lugar.

Después de esta información yo me pregunté ¿Por qué no participar en algo tan interesante? Además la ilusión de poder viajar a Canarias me motivó y como nunca había leído ningún autor canario eso hizo aumentar más mi interés. ¿Cómo nos mostrará este autor dichas islas? ¿Cómo serán sus gentes? Y por último, pero no menos importante ¿Cómo será la isla en realidad?

 

Día 21 de marzo 2002

Escogí el libro titulado “EL ÁRBOL DEL BIEN Y DEL MAL”. Al empezar a leerlo descubro que los fundadores de Salbago son la familia Rejón. Salbago, es una ciudad situada a mitad de camino entre Cádiz y Cuba, pero como mi curiosidad no se conforma con esto busco más información; ¡Qué curioso!, ciertamente no aparece ninguna ciudad real, solamente nos dice que Salbago es una ciudad “imaginaria” al contrario que Agaete que sí existe, aunque para mí son desconocidas las dos. Esta historia transcurre en tres etapas: preguerra, durante la guerra y posguerra en las cuales se aprecia el lamentable declive de una familia poderosa como los Rejón.

La familia Rejón tiene origen en Agaete, que es una villa de Salbago, villa de plataneros y pescadores, donde también destaca la producción tabaquera de la que en esta época fue un gran industrial don Eufemiano Fuentes (de trágico final).

Verdaderamente, como de las Islas no sé mucho, no tengo más remedio que localizar Agaete en un mapa, a ver en qué zona de Gran Canaria se encuentra. Está en la Costa de Gáldar, que buscando información referida a esta ciudad nos dice que su medio de vida es la agricultura, ganadería y pesca, además de cuna y descanso de importantes vestigios de los anteriores pobladores.

La casa de los Rejón fue vendida a un tal Dámaso Padilla que volvió posteriormente a la propiedad de los Rejón, adquirida por Horacio, nieto de Francisco Rejón.

 

Día 22 de marzo 2002

Pasando página aparece el patriarca de la poderosa familia de los Rejón que viajaba a la Habana para coseguir plantas y árboles tropicales, entre ellas el árbol del bien y del mal, que una vez conseguido el injerto tan afrodisíaco lo plantó en el bonito jardín que poseía junto a su casa en Salbago.

Antonio Marcelo, amigo del prócer, fue quién le regaló dicho árbol, aconsejándole su utilización y advirtiéndole de su efecto afrodisíaco. Pasado un tiempo, Francisco Rejón comprobó los efectos exagerados, con los que no estaba de acuerdo su esposa Amalia Medina que pidió a las monjas que la habían educado cuando era niña, que le pusieran el cinturón de castidad después de haber tenido nueve hijos, cuatro de ellas mujeres, tres solteras: Dolores, la que montaba a caballo como cualquier hombre, Nieves, que se había pasado la vida entre cuentas de rosario rogando por la salvación del mundo y Dora, que interpretaba al piano pequeñas piezas de Mozart.

Juan Rejón, hijo de Francisco Rejón, tuvo un hijo bastardo llamado Horacio, fruto de una relación no consolidada con Silvana Frascachini, que era una actriz muy conocida por aquellos años.

 

Día 23 de marzo 2002

Poco a poco voy comprobando la belleza de los parajes naturales que nos ofrece la isla, sus campos de labranza, cafetales, plataneras, puertos de mar, playas, etc. que en ocasiones se ven afectados por la “calima”, que es una ventolera africana formada por un fino polvo que cae lentamente sobre la geografía de la isla.

Aunque no es mi costumbre, al estar metida en este libro, ayer me fijé en un documental de Canarias, en el que aparecía Santa Brígida como pueblo, con un atractivo arqueológico guanche, con cuevas y monumentos indígenas en sus alrededores. Las extensiones plataneras configuran un paisaje muy humanizado de evidente sabor tropical.

 

Día 24 de marzo 2002

Siguiendo con la lectura, Horacio Rejón conoció a Mara Florido que estaba casada con Alain Dampierre (cónsul francés), se enamoró de ella y vivieron juntos el resto de sus vidas.

Horacio Rejón y su amante Mara Florido deciden hacer una gran fiesta preparando un suculento banquete en el que no faltan los buenos vinos, licores, whisky, etc. Invitó a todos los que llevaban el apellido Rejón, invitaciones que fueron rechazadas por todos, pues nadie asistió al banquete, quedando estupefactos Horacio y su amante por el desprecio recibido.

Realmente me ha sorprendido la postura orgullosa y clasista de la familia Rejón por tratarse simplemente de un hijo bastardo. Observo como la familia ya no está estrechamente unida.

 

Día 25 de marzo 2002

A medida que voy leyendo me está pareciendo más interesante la lectura, ahora Horacio cae en la trampa de las mieles afrodisíacas del árbol que le había regalado a su abuelo el señor Cubano. Demostrándose una vez más que la lujuria no lleva a buen puerto, pues nuestro Horacio se refugiaba en el tan traido y llevado ron de caña que parece ser una bebida muy típica de la isla.

         En época de la posguerra, siendo alcalde de Salbago un tal Giménez, dio la orden de encarcelar a César Manrique, cuya detención, provocó muchos movimientos ciudadanos que estimaban al artista internacional. El delito no fue otro que el de tomar el sol en una playa desnudo, este hecho priva de libertad a un sujeto que hoy en democracia no tendría sentido.

 

Día 26 de marzo 2002

La gente de Canarias emigraba a Cuba en busca de una vida nueva, dejando atrás todos los problemas que hubo durante esta época, pero a su vez sin olvidar su tierra, siempre con la esperanza de poder algún día volver.

El autor parece que quiere transmitir un clima y un exotismo propios de un espacio subtropical formado por húmedas masas arbóreas y playas de arenas negras que hacen que sea la causa principal del turismo canario, unido a sus tradiciones, como la fiesta de la Bajada de la Rama, que no es sólo una explosión de alegría para los turistas, sino que también tiene un significado lleno de sentimientos religiosos para las gentes de Agaete.

         La tradición era bajar desde la parte alta del pueblo los papahuevos de cartón piedra (nuestros gigantes y cabezudos) y mucha gente que cantaba y bailaba al ritmo de la música agitando al aire ramas verdes como una forma de petición para que lloviese, tradición que, según parece, aún se conserva.

 

Día 27 de marzo 2002

Ya estoy terminando de leer el libro; ahora Horacio cae preso de un ataque de celos provocado por la fiebre del amor, que era originada por el árbol del bien y del mal; pasado un tiempo, cree que su mujer le está siendo infiel. Después de haber roto a disparos los cuadros de sus antepasados, encerró a Mara en un cuarto de su mansión. Estuvo paseándose delante de la puerta de la habitación durante días con una escopeta al hombro hasta que ella logró escaparse y volvió con su madre Brígida Betancor de Florido. Un día, estando ebrio, asesina a Charles Delicadó creyendo que es el amante de su mujer. Meses más tarde, tras un juicio, lo encarcelan y ponen la casa de nuevo en venta, a raíz de esto se crea la leyenda del árbol del bien y del mal.

Para finalizar quiero comentar mi valoración personal del libro, en la que destaco, la gran imaginación del autor, que muestra con mucha ironía personajes y situaciones con los que no estoy acostumbrada a convivir, pero que realmente te hacen reflexionar sobre los distintos sucesos que te pueden llevar a ciertas situaciones como les ocurre a los componentes de esta familia.

La vida de los personajes de esta obra, aunque parece muy irreal, se acerca bastante a la realidad de muchos hombres de este país, pues mucha gente tiene un oscuro pasado del que algunas personas se avergüenzan, como realmente le pasaba en la obra a don Francisco de Rejón.

Lo que más me gustó fue la lujuria y la pasión de algunos de los personajes principales, sobre todo la claridad con la que habla del tema, sin cortes ni tapujos, y lo que menos me gustó es el final porque en realidad yo hubiera esperado un desenlace mucho más feliz . 

La parte más interesante fue donde nos muestra ciertas costumbres, como puede ser el ritual de la Bajada de la Rama, ya que me ha parecido muy tradicional y curioso a la vez que lógico por tratarse de una isla en la que la sequía siempre es un factor muy condicionante.

         Acaba la historia de este libro y acaban las hojas de mi diario con el regusto de una experiencia y un sentimiento enriquecedor, porque he convivido en lugares y con personajes que ya viven en mí, y todo lo que pueda ver y conocer sobre las Islas va a estar tamizado por el sentimiento aprendido a través de la familia Rejón.

 

Leticia Castelao Peláez

Concepción López Seijas

Mayo de 2002

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