EL CONSUMO

 

"Consumir es un arte" esta frase la repetía una y mil veces la abuela a sus hijos y nietos, chocando con la realidad del momento en que nos toca vivir, pues por otra parte tenemos el bombardeo constante de la publicidad, incitando a consumir más y más.

Los "spots" publicitarios están diseñados con mucha imaginación, es decir, imágenes atractivas llenas de encanto que seducen de tal manera tratando de convencer a la gente para que compre los artículos anunciados y así pudieran hacer más felices a los consumidores. Aquí la abuela mete su refrán que como suele decir ella: "No es feliz quien más tiene sino quien menos necesita".

Consumir es algo tan cotidiano que forma parte de la vida misma, a lo que todos de una u otra forma tenemos acceso y por la normalidad con que se practica no por ello deja de ser muy importante.

La abuela de nuestro relato bien pudiera ser un símbolo de las sabias abuelas de nuestro mundo que contribuyen y contribuyeron a una buena marcha de la economía, economía que sin duda es un pilar donde se cimienta una base fundamental del bienestar de la sociedad.

Nuestra abuela tiene muy claro que el consumo debe tener establecido un orden de prioridades, o sea colocando por importancia y necesidad relativa antes de gastar dinero innecesariamente. María, que así se llama nuestra protagonista, conocedora a lo largo de los años de variados sistemas potenciadores del consumo, como son los plazos, las ofertas, rebajas, promociones, descuentos, etc., también nos cuenta que recuerda una máxima de un gran pensador español que murió hace muchos años y dice así: "Lo innecesario aunque sólo cueste un céntimo es caro". Creo que se llamaba Séneca para más datos y como soy mayor y tengo algo en común con este señor que incluso podría ser descendiente suya, ¿quién lo puede negar? Continúa diciendo la abuela: Durante la época de la guerra y posguerra os puedo asegurar que la necesidad agudizó nuestro ingenio consiguiendo reciclar y haciendo inventos artesanos con gran utilidad para nuestros menesteres, solucionando así la carencia de tantas y tantas cosas. Cuando vayáis a comprar el calzado, sigue diciendo la abuela a sus nietos, la calidad por encima de la estética pues más importa la salud que marcará vuestra vida. Os aconsejo (dice a su familia cuando sale a comprar), que controléis la tendencia, un poco exagerada que existe en el consumo de bienes, un síntoma característico de la sociedad de consumo; sacando partido en el proceso económico en el que los servicios y bienes, sean utilizados para satisfacer las necesidades humanas sin deterioro de la salud y respetando siempre a los demás.

Con toda razón nuestra querida abuela hace hincapié en que los mayores son historia y en ella está presente una forma de consumo reglada y generacional que nos da lecciones de formas de conservación. Para ejemplo nuestro, fijémonos en cómo la Naturaleza ha sido cuidada y respetada recuerda Dña. María. Esta buena señora nos advierte del peligro al que está abocada mucha juventud que atraída por la ropa de marca, los perfumes caros, los coches y un largo etc., caen en la trampa del consumismo que les tienden las grandes áreas comerciales, multinacionales y escaparatismos que con sus luces y brillos nos eclipsan no dejando ver la cara importante de las cosas.

De alguna manera según María consumismo y materialismo van de la mano produciendo en la sociedad un desequilibrio, perjudicando a la mayoría de los consumidores. Contribuir a consumir mejor depende de nosotros. Esto es opinión de nuestra querida abuela María que se empeña en que os transmita lo que piensa que es fruto madurado de ochenta y pico de años con toda lucidez gracia y sentido común. Tampoco se cansa de decirles a sus nietos que no necesitan coche, pues la bici es muy deportiva por una parte, por otra, en el transporte público van más seguros y más baratos. Otra advertencia importante: que consumamos productos de nuestra tierra contribuyendo en sí al progreso de los nuestros, que siempre redundará en beneficio de todos.

Procuremos escuchar con atención a la abuela, sea María o a la que sea, tienen mucho que decir ya se trate de consumo o de otro tema aunque la experta en dicho asunto, no lo dudéis, es la abuela María; convence con razonamientos que nadie puede revocar.

Leticia Castelao Peláez

(outubro de 2002)

 

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