De amore
Santiago Sanjurjo Díaz nº 6 1º BAC B

ÍNDICE
El amor
Definición de amor
Amor y filosofía
Textos y comentarios
Romeo y Julieta
Tristán e Isolda
Tannhäuser y Elsa
Werther y Carlota
Fausto y Margarita
Orfeo y Eurídice
Calisto y Melibea
don Juan y doña Inés
Bibliografía
El amor
Definición de amor
Desmayarse, atreverse, estar furioso / áspero, tierno, liberal, esquivo, / alentado, mortal, difunto, vivo, / leal, traidor, cobarde y animoso; / no hallar fuera del bien centro y resposo, / mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, / enojado, valiente, fugitivo, / satisfecho, ofendido, receloso; / huir el rostro al claro desengaño, / beber veneno por licor süave, / olvidar el provecho, amar el daño; / creer que un ciel en un infierno cabe, / dar la vida y el alma a un desengaño: / esto es amor, quien lo probó lo sabe.
En estos catorce versos, el escritor español del siglo de Oro, Félix Lope de Vega intentó definir el sentimiento que conocemos por amor. De esta definición se puede sacar una conclusión bastante importante: el amor crea sensaciones contrapuestas. Además, es evidente que su definición es compleja. Para este trabajo nos guiaremos por la definición del Diccionario de la Real Academia, pues es la que recoge lo que más comunmente se entiende por amor: (Del lat. amor, -ōris). m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. || 2. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. || 3. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo. || 4. Tendencia a la unión sexual.
Cabe destacar dos cosas de estas sentencias: el amor es algo que uno no pude sentir como individuo único, es decir, es un sentimiento que está en relacción con otra persona. Por otro lado, se establece un vínculo entre amor y sexo que siempre se tuvo presente.
Hay que tener en cuenta que el concepto del sentimento amoroso ha evolucionado diacrónicamente y es muy distinto de unas civilizaciones a otras.
Amor y filosofía
Al ser un tema trascendental en la existencia humana, el amor no ha pasado desapercibido al estudio de la filosofía.
Una posible definición desde el punto de vista filosófico podría ser: amor, sensación del corazón que nos impulsa hacia a un ser, un objeto o un valor universal. Aquí ya aparece el amor como no sólo una atracción hacia otra persona sino también hacia un ente abstracto.
En general, los filósofos de la antigüedad sólo vieron en el amor el deseo físico. Algunos, como Empédocles, lo identificaron con la fuerza unitiva que vincula todas las cosas, en oposición al odio disgregador. Sócrates, Platón, Aristóteles, los estoicos, Plutarco y los neoplatónicos lo consideraron un sentimiento noble y elevado. SI para la filosfoía del paganismo antiguo, las concepciones del amor (eros, philia) dependieron de la manera de concebir la perfección, el cristianismo, con su noción de un Infinito omniperfecto, consideró el amor (agapé), en su actuación divina, como la tendencia del Bien a derramarse sobre lo inferior, y distinguió entre el amor natural y el sobrenatural.
Con este nuevo enfoque, para san Agustín, lo mismo que para los partidarios paganos del regresionismo (Plotino), el único amor verdadero es el divino, al que retornan todos los demás "amores". La escolástica distinguió entre el amor de benevolencia, por el que se quiere el bien para lo amado, y el amor de concupiscencia por el que se desea conseguir y gozar de lo amado. El amor de benevolencia es el que solemos calificar de desinteresado; Leibniz lo describía como un gozarse en la felicidad ajena. Al de concupiscencia le cuadrarían mejor el nombre de deseo o el de apetencia y el dicho de Helvecio: Amar es necesitar. Para muchos filósofos, particularmente Descartes y Spinoza, el amor es una pasión que se debe dominar y transformar en un sentimiento sereno. El amor a uno mismo o amor propio es el sentimiento que procura la conservación y el desarrollo de nuestra individualidad propia. En su forma superior, impulsa a satisfacer los sentimientos más humanos y las inclinaciones altruistas y sociales. Nietzsche, Schopenhauer y E. von Hartmann vieron el amor como una trampa tendida al individuo por el "genio de la especie" a fin de perpetuarla.
Según Platón, Eros, el amor, es un daimon,
un ser intermedio entre dioses y hombres. Por su genealogía, Eros se halla en
una situación parecida a la que tiene el hombre respecto al conocimiento,
situado entre la ignorancia y la sabiduría.
De la misma manera que sólo ansía saber aquel que no es absolutamente
ignorante (y por lo tanto no sabe de qué carece) ni absolutamente sabio (pues
ya no tendría necesidad de saber nada más), el amor es aspiración al saber y
apetito de belleza.
Hijo de la pobreza y de la riqueza, el amor es un impulso hacia aquello que le
falta: es pobreza de todo lo bueno y bello que existe, y por ello impulso hacia
aquello de lo que se carece.
¿Por qué Eros es amor a la belleza? Para un griego como Platón lo bello no es "lo bonito". No es este un asunto meramente estético. La belleza es el resplandor de la idea en la cosa. Es "presencia", aparecer de la presencia misma de la idea en la cosa misma (mero reflejo de una idea). y esto es, precisamente, lo que la hace bella "estéticamente". Las cosas son bellas porque nos transportan fuera de lo inmediato y material, a través de ese resplandor de la idea en lo material. Por eso, Eros implica una ascensión desde las cosas materiales hasta las ideas mismas. Las cosas hacen de peldaños, de escalones hasta las ideas, ya que reflejan a las ideas mismas y nos permiten su contemplación y desocultación, mostrandonos la diferencia misma entre el mundo material y el mundo inteligible.
El amor une el mundo divino y el humano; comunica el
"espacio", el vacío que media entre el mundo sensible y el
inteligible, de tal manera que todo queda ligado.
En este sentido es un ser intermedio de la misma manera que lo es el alma:
aquello que media entre el mundo inteligible y el mundo sensible: el alma
comunica a los hombres con la región divina de las ideas. Con sus idas y
venidas, lo eidético se hace visible a los ojos del alma.
Eros es por eso una desmesura: una locura que nos muestra la fractura de nuestra propia realidad.
Además, es el símbolo dual del ardor espiritual, que conduce al amor divino (Eros superior), y del instinto, sin el cual se extinguiría la raza humana (Eros inferior).
Veamos un fragmento de "Banquete", diálogo platónico en el que se debate el tema del amor:
"...Cuando nació Afrodita, celebraron un banquete los dioses y entre ellos estaba Poro, el hijo de Metis.
Después que comieron llegó Penía a mendigar, como era propio al celebrarse un festín, y estaba a la puerta.
Poro, embriagado de néctar -aún no había vino-, entrando en el Jardín de Zeus, bajo el peso de la embriaguez, se durmió.
Penía, tramando, por su falta de recursos, hacerse un hijo de Poro, se acostó junto a él y concibió a Eros (el amor). Y por ello el Amor es el acompañante y servidor de Afrodita, por haber sido engendrado en la fiesta de su nacimiento, y por naturaleza es el Amor enamorado de la Belleza, siendo Afrodita bella.
Así pues, como hijo de Poro y Penía, el Amor quedó de esta suerte: en primer lugar es siempre pobre y mucho le falta para ser delicado y bello como el vulgo cree; por el contrario, es seco y miserable, y descalzo y sin morada, duerme siempre en el suelo y carece de lecho, se acuesta al aire libre ante las puertas y los caminos, todo ello porque tiene la naturaleza de su madre, compañero siempre de la carencia. Pero, con arreglo a su padre, está siempre al acecho de lo bello y bueno, y es valeroso, resuelto y diligente, temible cazador, que siempre urde alguna trama, y deseoso de comprender y poseedor de recursos, durante toda su vida aspira al saber, es terrible hechicero y mago y sofista; y su modo de ser no es ni "inmortal" ni "mortal", sino que en el mismo día tan pronto florece y vive -cuando tiene abundancia de recursos- como muere, y de nuevo revive gracias a la naturaleza de su padre, y lo que se procura siempre se le escapa de las manos, de modo que ni Amor carece nunca de recursosni es rico, y está en medio entre la sabiduría y la ignorancia. Pues la cosa es así: de los dioses, ninguno aspira a la sabiduría ni desea ser sabio -pues lo son ya- , y si algún otro hay que sea sabio, ese tal no aspira a la sabiduría; ni tampoco los ignorantes aspiran a la sabiduría ni desean llegar a ser sabios; pues en eso precísamente es lamentable la ignorancia: en, no siendo bello ni bueno ni sensato, parecer a sí mismo que se es todo lo que se tiene que ser. En modo alguno desea el que no cree carecer aquello de lo que no cree carecer.
-¿Quiénes son entonces, Diotima, -dije yo- los amantes de la sabiduría, si no son ni los sabios ni los ignorantes?
-Es claro que son los que están en medio entre estas dos cosas, y entre ellos está el Amor. Pues la sabiduría es algo supremamente bello, y el Amor es amor de la belleza, de modo que es necesario que el Amor sea amante de la sabiduría, y que, siendo amante de la sabiduría sea un intermediario entre sabio e ignorante. Y es causa de ello su nacimiento; pues es de un padre sabio y pleno de recursos, y de una madre no sabia y sin recursos. Tal es la naturaleza del daimon, querido Sócrates."
Banquete, 203b - 204b
Textos y comentarios
Como es lógico, el amor ha sido un tema principal a lo largo de toda la historia de la humanidad y se ha visto reflejado en todo tipo de manifestaciones artísticas. Esto ha creado una serie de estereotipos de amores o parejas míticas. Pasamos a analizar algunas de las más conocidas.
Romeo y Julieta
Pasa por ser la historia de amor más conocida. Arquetipo del amor trágico, esta obra de teatro, escrita por William Shakespeare, narra las desdichas de la pareja de enamorados que fenece puesto que pertenecen a dos familias enfrentadas.
Autor
William Shakespeare (1564-1616)
Poeta y autor teatral inglés, considerado generalmente como uno de los mejores dramaturgos de la literatura universal. Nació el 23 de abril de 1564, y se sabe a ciencia cierta que fue bautizado al día siguiente, en Stratford-upon-Avon, Warwickshire.
Se supone que llegó a Londres hacia 1588 y, cuatro años más tarde, ya había logrado un notable éxito como dramaturgo y actor teatral. Muy poco después, consiguió el mecenazgo de Henry Wriothesley, tercer conde de Southampton. La publicación de dos poemas eróticos según la moda de la época, Venus y Adonis (1593) y La violación de Lucrecia (1594), y de sus Sonetos (editados en 1609 pero que habían estado circulando en forma de manuscrito desde bastante tiempo atrás) le valieron la reputación de brillante poeta renacentista.
Sus obras fueron representadas en la corte de la reina Isabel I y del rey Jacobo I con mayor frecuencia que las de sus contemporáneos, y se tiene constancia de que sólo en una ocasión estuvo a punto de perder el favor real. Fue en 1599 cuando su compañía representó la obras de la deposición y el asesinato del rey Ricardo II, a petición de un grupo de cortesanos que conspiraban contra la reina Isabel, encabezado por un ex-favorito de la reina, Robert Devereux, y por el conde de Southampton, aunque en la investigación que siguió al hecho, la compañía teatral quedó absuelta de toda complicidad. A partir del año 1608, la producción dramática de Shakespeare decreció considerablemente, pues al parecer se estableció en su ciudad natal, Stratford, donde compró una casa llamada New Place. Murió el 23 de abril de 1616 y fue enterrado en la iglesia de Stratford.
Hasta el siglo XVIII, Shakespeare fue considerado únicamente como un genio difícil. Se han propuesto teorías según las cuales sus obras fueron escritas por alguien de una educación superior, tal vez por el estadista y filósofo sir Francis Bacon, o por el conde de Southampton, protector del autor, o incluso por el dramaturgo Christopher Marlowe, el cual, según la opinión de algunos estudiosos, no habría muerto en una reyerta de taberna, sino que habría pasado clandestinamente al continente, donde habría continuado escribiendo. A pesar de su controvertida identidad, sus obras fueron admiradas ya en su tiempo por Ben Jonson y otros autores, que vieron en él una brillantez destinada a sobrevivir. Jonson dijo que Shakespeare "no era de una época, sino de todas las épocas". Del siglo XIX en adelante, sus obras han recibido el reconocimiento que merecen en el mundo entero. Casi todas sus obras continúan hoy representándose y son fuente de inspiración para numerosos experimentos teatrales, pues comunican un profundo conocimiento de la naturaleza humana, ejemplificado en la perfecta caracterización de sus variadísimos personajes. Su habilidad en el uso del lenguaje poético y de los recursos dramáticos, capaz de crear una unidad estética a partir de una multiplicidad de expresiones y acciones, no tiene par dentro de la literatura universal. Autores teatrales ingleses posteriores, como John Webster, Philip Masinger y John Ford tomaron prestadas ideas de sus obras, y su influencia en los autores de la restauración, en especial sobre John Dryden, William Congreve y Thomas Otway resulta más que evidente. Por otro lado, en numerosos escritores de nuestro siglo, como Pinter, Beckett y George Bernard Shaw se ven las huellas de Shakespeare.
Extracto
Romeo
¿Qué luz es la que asoma por aquella ventana?
¡Es el Oriente! ¡Y Julieta es el sol!
Amanece tú, sol, mata a la envidiosa luna.
Está enferma, y cómo palidece de dolor,
pues que tú, su doncella, en primor la aventajas.
¡No la sirvas y más, que ella te envidia!
Su manto de vestal es verde y enfermizo,
lo propio de bufones. ¡Aléjalo de ti!
¡Es ella, sí, mi dama! ¡Es, ay, mi amor!
¡Si al menos ella lo supiera!
Hbla y no dice nada. Mas, ¡qué importa!
Lo hacen sus ojos, y he de responder.
¡Mi esperanza qué necia, puesno es a mí a quien habla!
Dos estrellas del cielo entre las más hermosas
han rogado a sus ojos que en su ausencia
brillen en las esferas hasta su regreso.
¡Oh, si allí sus ojos estuvieran! ¡Y si habitaran su rostro las estrellas
la luz de sus mejillas podría sonrojarlas
com hace el sol con una llama! ¡Sus ojos en el cielo
alumbrarían tanto ls caminos del aire
que hasta los pájaros cantaran ignorando la noche!
Mirad cómo sostiene su mano la mejilla.
¡Fuera yo guante de esa mano,
para poder acariciar su rostro!
Tristán e Isolda
La leyenda de Tristán e Iseo es muy antigua y heredera, probablemente, de ancestrales mitos arios. En el siglo XII se produjo su expansión: Chrétien de Troyes, Béroul, Elihart von Oberg, Thomas Fray Roberto y los modelos castellano, galaico-portugués y catalán. La versión que aquí vamos a estudiar es la del compositor y dramaturgo Richard Wagner (1813-1883), que se basó en la adaptación de Gottfried von Strassburg entre 1200 y 1220.
La obra narra la pasión de Tristán hacia Isolda que, en un primer momento está oculta, salta cuando ambos beben un filtro de amor que les hace caer enamorados el uno del otro. Al final los dos mueren, pues Isolda era la prometida del rey Marke, tío de Tristán.
Autor
Richard Wagner (1813-1883)
Teórico y compositor alemán, una de las figuras más importantes del siglo XIX. Nació el 22 de mayo de 1813 en Leipzig y estudió en la universidad de esta ciudad. Entre 1833 y 1839 trabajó en los teatros de ópera de Würzburg, Magdeburgo, Königsberg y Riga. En estos años escribió sus óperas "Las hadas" (1833) y "La prohibición de amar" (1836), y varias obras orquestales, entre ellas una sinfonía compuesta a los 19 años. En 1836 residiendo en Königsberg contrajo matrimonio con la actriz Minna Planer. En Riga finalizó el libreto y los dos primeros actos de su primera ópera importante, "Rienzi". En 1839 Wagner se trasladó en barco a Londres. Durante el tempestuoso viaje por el Mar del Norte concibió su segunda ópera importante, "El holandés errante" (1841). A la semana de estar en Londres se trasladó a Francia y se instaló en París, donde entró en contacto con la música de Hector Berlioz. Permaneció en París, a veces sumido en la mayor pobreza, hasta abril de 1842. El 20 de octubre de 1842 se representó su ópera "Rienzi" en el Hoftheater de Dresde, Alemania. Su éxito propició que se representase en la misma ciudad su ópera "El holandés errante" el 2 de enero del siguiente año y que fuera nombrado director del Hoftheater. La ópera romántica "Tannhäuser" se estrenó en Dresde el 19 de octubre de 1845. Esta obra, innovadora desde el punto de vista técnico y estructural, asombró a una audiencia acostumbrada a la ópera convencional del momento y produjo una gran avalancha de críticas.
Wagner era un entusiasta político. Participó en el conato de revolución de 1848 en Alemania, a causa de lo cual tuvo que huir a París y después a Zurich. Allí amplió la estructura de su famosa tetralogía de dramas musicales conocida como "El anillo del nibelungo" basada en "Das Nibelungenlied", poema épico alemán del siglo XIII. Los textos de este drama fueron escritos en orden inverso.
En 1852, Wagner había conocido al rico mercader Otto Wesendock y a su esposa Mathilde, quienes pusieron a disposición de los esposos Wagner el Asylum, una pequeña casa de campo en Wesendock cerca de Zurich, estancia que inspiró al compositor algunas de sus mejores obras. La relación entre Wagner y Mathilde pronto se convirtió en amor imposible, al que se vieron obligados a renunciar. Su romance quedó plasmado en la apasionada obra "Tristán e Isolda" (1857-1859), uno de los dramas musicales wagnerianos más largos y difíciles de representar.
La fama de Wagner se basa tanto en sus creaciones musicales (que representan la máxima expresión del romanticismo en la música europea) como en sus ideas revolucionarias sobre la teoría y la práctica de la composición operística. Comenzó su carrera como compositor de ópera convencional, pero cuando comenzó a trabajar en "El anillo del nibelungo" ya estaba creando una forma dramática musical totalmente nueva. La música dramática wagneriana se apoya en el drama griego (que Wagner modelaba para sus textos), en la obra de William Shakespeare y en los versos del poeta alemán Friedrich von Schiller. En su tratamiento de la armonía Wagner llevó el sistema tradicional de tonalidades hasta sus límites, rompiendo las convenciones que imperaban en las relaciones de tonos y acordes y que, tras el exacerbado cromatismo de obras como el Tristán, inevitablemente conducirían a la atonalidad del siglo XX. En el siglo anterior la ópera era una sucesión de números independientes: arias, recitativos, dúos, interludios y finales. Para Wagner en el drama musical un principio fundamental era la subordinación de todas las artes, incluida la música, a las necesidades dramáticas de la historia (al menos en teoría, ya que en la práctica Wagner, como cualquier compositor, tendía a dar prioridad a la música). El "leitmotiv" (motivo principal) permite un desarrollo temático continuado y las complejas evoluciones de los diferentes leitmotivs aumentan la emoción del drama. En la ópera postwagneriana se aprecia una mayor unidad dramática, consecuencia de la tremenda influencia que el arte de Wagner ejerció sobre todas las formas musicales.
Extracto
Isolda
Delicioso y callado,
cómo sonríe,
como los ojos
abre propicio,
¿Lo veis amigos?
¿No lo veis?
¿Cada vez más luminoso
cómo resplandece,
astro bañado en luz,
cómo se eleva a lo alto?
¿No lo veis?
¿Cómo el corazón
se le dilata, valeroso,
cómo pleno y noble
se le hincha en el pecho?
¿Cómo en los labios,
deliciosamente,
el dulce aliento
suavemente se exhala?
¡Amigos!
¡Ved!
¿No lo veis ni lo sentís?
¿Sólo yo oigo
esta melodía,
que tan maravillosa
y suave,
lamentándose gozosa,
diciéndolo todo,
dulcemente conciliadora,
resonando desde él,
penetra en mí,
se eleva sobre sí,
sonando propicia,
rodeándome de sonido?
Vibrando más claras,
envolviéndome ondulantes,
¿son ondas de brisas deliciosas?
¿son nubes de aromas dulcísimos?
Cómo crecen,
cómo me rodean de murmullos,
¿debo respirarlas,
debe escucharlas?
¿Debo beberlas a sorbos,
sumergirme en ellas?
¿Respirarme en dulces fragancias?
En la crecida ondulante,
en el sonido resonante,
en el universo suspirante
de la respiración del mundo,
anegarse,
abismarse,
inconsciente,
supremo
deleite.
Tannhäuser y Elsa
Esta obra habla sobre la lucha de dos tipos de amor: el espiritual (Elsa) y el carnal (Venus). Tannhäuser, se encuentra con el dilema de cuál de los dos elegir. Es condenado por haber vivido con Venus pero finalmente obtiene la redención de sus pecados por amar realmente a Elsa.
Autor
Richard Wagner (ver arriba)
Extracto
Tannhäuser
¡Para ti, diosa del amor,
es para quien debe resonar mi canto!
¡Ahora voy a cantar en voz alta tu elogio!
Tus dulces encantos son la fuente
de toda belleza,
y de ti proceden todos los nobles prodigios.
Quien te ha estrechado ardientemente
entre sus brazos,
ése es el único que conoce lo que es amor.
Vosotros infelices
que nunca habéis gozado el amor,
¡Id al Monte de Venus, penetrad en él!
Werther y Carlota
Autor
Johann Wolfgang Von Goethe (1749-1832)
Poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán. La poesía de Goethe expresa una nueva concepción de las relaciones de la humanidad con la naturaleza, la historia y la sociedad; sus dramas y sus novelas reflejan un profundo conocimiento de la individualidad humana. La importancia de la obra de Goethe puede ser juzgada por la influencia que sus escritos críticos, su vasta correspondencia, su poesía, sus dramas y sus novelas ejercieron sobre los escritores de su época y sobre los movimientos literarios que él inauguró y de los que fue la figura principal. Nació el 28 de agosto de 1749 en Francfurt del Main, hijo de un funcionario del gobierno. De 1765 a 1768 estudió Derecho en la Universidad de Leipzig; allí empezó a interesarse por la literatura y la pintura y conoció las obras dramáticas de sus contemporáneos Friedrich Gottlieb Klopstok y Gotthold Ephraim Lessing. La influencia de estos autores y su enamoramiento de la hija de un comerciante de vinos en cuya taberna solía cenar, se reflejan en su poesía más temprana y en sus primeras obras dramáticas. Entre estas obras primerizas se encuentran una comedia en verso de un acto, "El capricho del enamorado" (1767), y una tragedia en verso, "Los cómplices" (1768). Goethe enfermó en Leipzig y volvió a Francfurt, donde, durante la convalecencia, estudió filosofía ocultista, astrología y alquimia. A través de la influencia de una amiga de su madre, Katharina von Klettenberg, que era miembro del movimiento de reforma luterano conocido como pietismo, Goethe se introdujo en el misticismo religioso. De 1770 a 1771, estuvo en Estrasburgo para proseguir sus estudios de derecho; además profundizó en los estudios de música, arte, anatomía y química.
En Estrasburgo, Goethe hizo dos amistades importantes para su vida literaria. Una fue la de Friederike Brion, la hija de un pastor religioso de la ciudad de Sesenheim; más tarde le servirá de modelo para personajes femeninos de sus obras, incluyendo el de Gretchen en su drama poético Fausto. La otra amistad, que más tarde reconoció como la experiencia intelectual más estimulante de su juventud, fue la del filósofo y crítico literario Johann Gottfried von Herder. A partir de la influencia de Herder, Goethe se hizo un escéptico sobre la validez de los preceptos del clasicismo francés que prevalecían indiscutidos en la Alemania de la época, incluidos los de las tres unidades dramáticas —lugar, tiempo y espacio— que la escuela teatral francesa había adoptado del antiguo teatro griego. Herder enseñó también a Goethe a apreciar las obras de Shakespeare, en las que las unidades clásicas se sustituyen por el placer de la expresión directa de las emociones; y a darse cuenta del valor de la poesía popular alemana y de la arquitectura gótica alemana como fuentes de inspiración para la literatura alemana. Como resultado de esta influencia, Goethe, después de graduarse en Derecho y volver a Francfurt para ejercerlo, escribió la tragedia "Götz von Berlichingen" (1773). La obra, inspirada en las de Shakespeare, es una adaptación de la historia de un caballero alemán que se hizo bandido en el siglo XVI; a los logros de su protagonista les dio Goethe la explicación de considerarlos como una revuelta nacional alemana contra la autoridad ejercida por el emperador y la Iglesia en la primera parte del siglo XVI. "Götz von Berlichingen" tuvo enormes consecuencias en la historia literaria alemana. Junto al panfleto "Sobre el estilo y el arte alemán" (1773), al que contribuyeron Goethe, Herder (con dos ensayos en los que elogiaba a Ossián y a Shakespeare) y otros, aquel drama inauguró el importante movimiento literario alemán conocido como "Sturm und Drang" (tempestad y empuje), precursor del romanticismo alemán. El año siguiente, como resultado de un desdichado incidente amoroso con Charlotte Buff, prometida de uno de sus amigos, Goethe escribió la romántica y trágica historia de "Las desventuras del joven Werther" (1774). Esta obra fue la primera novela representativa de la literatura alemana moderna y se convirtió en el modelo de muchísimas narraciones de "Entusiasmo", el resultado fatal de un gusto por los absolutos, ya sea en amor, arte o pensamiento, que se escribieron a imitación suya en Alemania, Francia y por todas partes. Entre las obras de Goethe escritas entre 1772 y 1775 están los dramas "Clavijo" (1774) y "Stella" (1775) y muchos ensayos cortos sobre temas literarios y teológicos. Se prometió con Lili Schönemann, hija de un rico banquero, pero los círculos elegantes en los que ella se movía le parecieron restrictivos para su creatividad artística. Desde entonces su refugio fue la naturaleza en la que se inspirarán muchos de sus poemas líricos, como "Auf dem See".
El año 1775 fue importante para Goethe y para la historia literaria alemana. Este año, Carlos Augusto, heredero del ducado de Sajonia-Weimar, invitó a Goethe a vivir y trabajar en Weimar, su capital, que entonces era uno de los centros intelectuales y literarios de Alemania. Desde 1775 y hasta su muerte, Goethe tuvo su residencia en Weimar, y desde allí su influencia como escritor se extendió por toda Alemania. Los primeros diez años de este contacto con la corte de Weimar fueron para él un período de desarrollo intelectual más que de producción literaria. A través de los contactos que allí realizó con Herder y con el escritor Christoph Martin Wieland, y a través de su amistad con Charlotte von Stein, esposa de un oficial de la corte de Weimar y mujer de gran encanto y talento, se amplió la vida intelectual de Goethe. La experiencia en la administración pública, que incluyó destinos en cargos importantes del gobierno de Weimar así como un período de consejero privado, le dio a Goethe un amplio conocimiento de los asuntos prácticos. Además continuó sus trabajos científicos, estudiando mineralogía, geología y osteología (el estudio de los huesos). Escribió poco durante los primeros diez años de su estancia en Weimar, si se exceptúan algunos magníficos poemas inspirados por Charlotte von Stein, entre los que se encuentran la lírica Canción nocturna del caminante y la balada "El rey de los elfos". Comenzó la composición de algunas de sus obras más famosas, como el drama en prosa Ifigenia en "Tauris" (1787) y los dramas de carácter "Egmont" y "Fausto", que luego sometería a cambios como resultado del siguiente acontecimiento importante de su vida: su visita a Italia desde 1786 hasta 1788.
Varias razones indujeron a Goethe a ir a Italia. Se había cansado de la vida en la corte de Weimar, la frustración de su relación con Charlotte von Stein, y, sobre todo, sentía la necesidad de nuevas experiencias sobre las que apoyar sus futuros escritos. En Italia encontró una nueva vitalidad y la revelación de la grandeza del mundo clásico. Después de visitar varias ciudades en el norte de Italia, se estableció en Roma, donde, salvo para un corto viaje a Nápoles y Sicilia, permaneció hasta 1788. Estudió el arte, la arquitectura y la literatura de Grecia y Roma y aquellas obras del renacimiento en las que era más manifiesta la influencia clásica; comprendió perfectamente el espíritu clásico, que acentuaba el equilibrio y la perfección formal más que el contenido emocional. Desde entonces su obra desarrolla temas universales e intemporales, expresados con mesurado sosiego aún vibrante de pasión. Los escritos de su estancia italiana y del periodo inmediatamente posterior incluyen una versión en versos yámbicos de "Ifigenia en Tauris", los dramas "Egmont" (1788) y "Torquato Tasso" (1790); y un trabajo suplementario sobre "Fausto", parte del cual apareció como "Fragmento" (1790). Estas obras llevaron a la literatura alemana la disciplina de ideas y formas que inició el así llamado período clásico.
Goethe regresó a Weimar en 1788 para enfrentarse con dificultades. Encontró oposición a sus nuevos principios literarios y se ganó la enemistad de algunos círculos de la Corte por llevarse a vivir con él a una joven, Christiane Vulpius, que en 1789 le dio un hijo. Habría podido abandonar Weimar pero le retuvieron dos razones: la dirección del Teatro Ducal, que ejerció de 1791 a 1813; y una renovada dedicación a los estudios científicos, para los que en Weimar encontraba facilidades. Previamente, en 1784, había hecho el descubrimiento, por métodos que prefiguraban la ciencia de la morfología comparativa, de que la mandíbula humana presentaba huellas de una estructura similar al hueso intermaxilar en otros mamíferos. En 1790, escribió "Ensayo para explicar la metamorfosis de las plantas", que desarrollaba aún más sus ideas sobre morfología comparativa y que para algunos prefigura las ideas de Darwin sobre la evolución humana. Goethe fue el autor también de un tratado de óptica, "Aportes a la óptica" (2 partes, 1791 y 1792). La dedicación de Goethe al trabajo científico eclipsó durante un tiempo su interés por la literatura. Este interés se revitalizó a través de su amistad con Friedrich von Schiller, uno de los más grandes dramaturgos alemanes y una figura prominente del período clásico alemán. La relación, que duró desde 1794 hasta la muerte de Schiller en 1805, fue de la máxima importancia para Goethe; las críticas y sugerencias de Schiller le estimularon para emprender un nuevo esfuerzo creador. Las principales producciones fueron las contribuciones al periódico de Schiller, "Las horas", que incluyeron "Elegías romanas" (1795), una serie de tiernos poemas amorosos inspirados en su relación con Christiane Vulpius; la novela "Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister" (1796), que se convirtió en un modelo para toda la novela alemana posterior; y el idilio épico en verso "Hermann y Dorothea" (1798). Schiller animó también a Goethe para que volviera a trabajar en Fausto, cuya primera parte fue publicada en 1808.
El periodo desde 1805 hasta su muerte en Weimar, el 22 de marzo de 1832, fue para Goethe considerablemente productivo. En 1806 se casó con Christiane Vulpius. Los disturbios de la Revolución Francesa y las sucesivas campañas de las Guerras Napoleónicas no interrumpieron seriamente sus trabajos científicos y literarios. No se opuso a la guerra de liberación (1813-1815) llevada a cabo por los estados germánicos contra Napoleón, pero permaneció alejado de los esfuerzos patrióticos para unificar las distintas partes de Alemania en una sola nación; abogaba, en cambio, por el mantenimiento de pequeños principados regidos por déspotas benévolos. De sus escritos entre 1805 y 1832 los más célebres son las novelas "Las afinidades electivas" (1809) y "Los años de formación de Wilhelm Meister" (1821); un relato de su viaje por Italia, "Viajes italianos" (1816); "Poesía y verdad", su autobiografía (4 volúmenes, 1811-1833), una colección de magníficos poemas, "Diván de Oriente y Occidente" (1819), que intentan el maridaje del Este y el Oeste, y la segunda parte de su poema dramático "Fausto" (publicado póstumamente en 1832). "Fausto" fue el logro supremo de la larga vida de Goethe. Es una de las obras maestras de la literatura alemana y universal. No es sólo una mera reelaboración de la conocida leyenda del erudito mago medieval Johann Faust sino una alegoría de la vida humana en todas sus ramificaciones. En el estilo y en el punto de vista, la obra refleja el impresionante alcance de la evolución de Goethe desde los días rebeldes del periodo del "Sturm und Drang" hasta el clasicismo y la sabiduría sosegada de su madurez. Su énfasis en el derecho y el poder del individuo para indagar libremente en todos los asuntos humanos y divinos y para descubrir su propio destino justifica su reputación universal como primera gran obra de la literatura dentro del espíritu del individualismo moderno.
Extracto
Wilhem, ¿qué sería sin amor el mundo para nuestro corazón? Una linterna mágica sin luz. Apenas pones la lamparilla aparecen sobre tu blanca pared imágenes de todos los colores. Y aun cuando no fueran más que eso, fantasmas pasajeros, constituyen nuestra felicidad si los contemplamos como niños pequeños y nos extasiamos ante esas maravillosas apariciones. Hoy no he podido ver a Lotte, me retuvo una visita ineludible. ¿Qué hacer?. Le envié mi criado solamente por tener a mi alrededor alguien que hoy hubiera estado cerca de ella. Con que impaciencia le estuve esperando, con que alegría volví a verlo. Si no me hubiera dado vergüenza me habría gustado tomar su cabeza y la habría besado. Cuentan de la piedra de Bolonia que si se la pone al sol absorbe rayos y resplandece algún tiempo durante la noche. Lo mismo me sucedió a mí con el criado. La sensación de los ojos de ella se habían posado en su rostro, en sus mejillas, en sus botones y en el cuello de su casaca ¡hacíamelo tan sagrado, tan valioso!. En aquel instante no hubiera cambiado mi criado por mil táleros. ¡Me sentía tan a gusto en su presencia...! Dios te libre de reírte. Wilhem , ¿será la felicidad producto de la fantasía?
Fausto y Margarita
La tragedia de Fausto y Margarita trata, al igual que "Tannhäuser", el tema de la redención a través del amor. Fausto, hace un pacto con el diablo, pero es salvado por su amor a Margarita.
Autor
Johann Wolfgang Von Goethe (ver arriba)
Extracto
Coro místico:
Todo lo perecedero no se más que figura. Aquí lo Inaccesible se convierte en hecho; aquí se realiza lo Inefable. Lo Eterno-femenino nos atrae a lo alto.
Orfeo y Eurídice
Este mito aparece recogido en muchas obras musicales, literarias, pictóricas… Aquí utilizo la que aparece en "Metamorfosis" de Ovidio. En este mito, Eurídice muere al picarse con una serpiente. Orfeo viaja al Infierno para tratar de recuperarla. Plutón, dios de la ultratumba, le promete que si no le mira a la cara hasta llegar a la superficie, ella volverá a la vida. Pero Orfeo se da la vuelta y ella muere.
Encontré un cierto paralelismo entre este mito y el de Lohengrin y Elsa, vertido en la ópera "Lohengrin" de Richard Wagner. En este caso, el caballero desaparece cuando ella le pregunta su nombre y su origen.
Autor
Publio Ovidio Nasón (43 a.C.-17 d.C.), nació en Sulmona, en Italia Central, de una familia acomodada de rango ecuestre, a la que incomodaba la afición de su hijo hacia la poesía. Siendo muy joven fue enviado a Roma para estudiar; tuvo como maestros de elocuencia a los gramáticos más afamados de su tiempo: Arelio Fusco y Porcio Latrón. Luego viajó a Atenas, a Asia Menor y a Sicilia. A su regreso a Roma, se introdujo en ambientes intelectuales, pero fuera de los círculos de Mesala y Mecenas. Desempeñó diversos cargos públicos, pero finalmente rechazó la política para dedicarse plenamente a la poesía, en la que vertió su vasta cultura y erudición. Tenía una gran facilidad para componer poesía y alcanzó un inmenso éxito. Su vida personal y poética está partida por su lamentable condena al destierro. En el año 8 a.C. fue objeto de una acusación, aún no aclarada; Augusto lo envió a Tomos (en la costa occidental del Mar Negro, en la Dacia), y tuvo que abandonar para siempre la familia que había formado, su círculo de amistades y la fama y el éxito que ya conocía como poeta.
Se han aducido dos posibles razones que pudieron motivar la condena de Ovidio por parte de Augusto: haber presenciado algún suceso escandaloso en el seno de la familia imperial; haber publicado su Ars amandi, que con sus connotaciones eróticas vulneraba la moral que Augusto pretendía imponer.
Ovidio murió en el destierro, añorando Roma y suplicando angustiosamente a unos y a otros que intercedieran ante el emperador Augusto para que le fuera levantado el castigo.
Extracto
Orefo, con la doble muerte de su esposa quedó estupefacto igual que quien temeroso ha visto los tres cuellos del perro, llevando el del medio las cadenas; a este hombre no le abandonó el terror antes que su naturaleza anterior, al convertirse en roca su cuerpo, como Óleno […].
El barquero había rechazado a Orfeo que suplicaba queriendo en vano pasar de nuevo.
Calisto y Melibea
Fernando de Rojas debió nacer entre 1473 y 1476 en La Puebla de Montalbán (Toledo). Sus antepasados fueron judíos hasta que uno de ellos -acaso su bisabuelo- se convirtió al cristianismo, por lo que Fernando perteneció a una familia de conversos.
Hacia 1488 se trasladó a Salamanca, en cuya Universidad estudiaría latín, filosofía y otras materias necesarias para obtener el título de bachiller en leyes, tras, al menos, seis años de estudios de Derecho. Durante estos años, redactaría los quince últimos actos de su única obra conocida, que apareció impresa en 1499 con el nombre de "Comedia de Calisto y Melibea". Más tarde reconocería ser un mero continuador de poco más del primer acto, que atribuyó a Juan de Mena o Rodrigo de Cota. En los siguientes años, se ampliarían a veintinuo los dieciséis actos de la edición original y pasaría a conocerse como "Tragicomedia de Calisto y Melibea".
En 1507, por un altercado fiscal con un vecino, se traslada a Talavera de la Reina, donde ejerce su profesión hasta el final de sus días. También ahora contrae matrimonio con Leonor Álvarez de Montalbán, hija, igualmente, de conversos. De ella tuvo siete hijos que alcanzaran la madurez, el primogénito de los cuales continuó la carrera de su padre. En 1525 fracasó al intentar representar a su suegro en un proceso inquisitorial, debido a su condición de converso. Hacia 1538 debió ser Alcalde de Talavera, y, quizá lo habia sido ya antes.
Murió el año de 1541 sin hacer la menor alusión a su obra -que pronto se conoció como "La Celestina"-. Se discute que su situación haya sido la que se suele esperar en un converso, es decir, la de alguien acosado por una sociedad cruel. Su testamento refleja el estado de un hombre respetado y dotado de un considerable patrimonio.
Extracto
CALISTO
En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.
MELIBEA
¿En qué, Calisto?
CALISTO
En dar poder a natura que de tan perfeta hermosura te dotasse y facer a mi inmérito tanta merced que verte alcançasse, y en tan conueniente lugar, que mi secreto dolor manifestarte pudiesse. Sin dubda encomparablemente es mayor tal galardón, que el seruicio, sacrificio, deuoción y obras pías, que por este lugar alcançar tengo yo a Dios offrescido, ni otro poder mi voluntad humana puede conplir.¿Quién vido en esta vida cuerpo glorificado de ningún hombre, como agora el mío? Por cierto los gloriosos sanctos, que se deleytan en la visión diuina, no gozan más que yo agora en el acatamiento tuyo. Mas ¡O triste! Que en esto diferimos: que ellos puramente se glorifican sin temor de caer de tal bienauenturança y yo misto me alegro con recelo del esquiuo tormento, que tu absencia me ha de causar.
Don Juan e Inés
Autor
José Zorrilla (1817-1893)
Vida
Nació en Valladolid y estudió en las universidades de Toledo y Valladolid. Publicó cuarenta obras, en su mayoría historias nacionales, entre 1839 y 1849. Se hizo popular en el entierro de Mariano José de Larra donde leyó como homenaje: "A la memoria del joven literato don Mariano José Larra" (1837). A pesar de que desde ese mismo instante tuvo éxito no consiguió salir de las estrecheces económicas pues era un gran dilapilador. Miembro de la Real Academia Española en 1848, con tan solo 31 años de edad leyó su discursó de investidura en verso.
En 1850 se translada a Francia y en 1855 a México. Fue nombrado director del Teatro Nacional por el emperador Maximiliano. De regreso a España, en 1866, comprobó que pese a la extraordinaria popularidad que había alcanzado su obra no podía cobrar derechos de autor. Vivió en la pobreza hasta que obtuvo una pensión del Gobierno. En 1889 fue coronado como poeta laureado de España en Granada por el duque de Rivas en presencia de la reina regente Isabel II.
Obra
El genio de Zorrilla como poeta de su tiempo se advierte en la fluidez y musicalidad de sus versos y en sus temas inspirados en leyendas medievales y de la época imperial de corte popular. Destacó más en la épica, con largos poemas narrativos como el "Conocidísimo". A buen juez mejor testigo inspirado en la leyenda toledana del Cristo de la Vega, aunque la crítica señala como el mejor de este género "Granada" (1852), un canto a la civilización árabe que se dio en la España medieval, tema que en la época romántica resultaba de un exotismo apasionante.
Su enorme obra poética se publica en sucesivos libros que se inician con "Poesías" en 1837 ampliado en posteriores ediciones hasta la de 1840, al que le siguen otros como los "Cantos del trovador" (1840-1841), una serie de leyendas españolas escritas en verso, "Recuerdos y fantasías" (1844), "La azucena silvestre" (1845) y, por último, "El cantar del romero" (1886).
Pero Zorrilla es ante todo un autor dramático que consiguió el favor del público sin restricciones siguiendo los esquemas teatrales del siglo de Oro español y manteniendo la intriga durante toda la obra que sólo se resuelve en los últimos momentos. Todos lo directores de teatros madrileños querían piezas suyas que él satisfacía escribiendo sin descanso. Entre sus principales obras dramáticas figuran "El puñal del godo" (1843), "Don Juan Tenorio" (1844), "Más vale llegar a tiempo que rondar un año" (1845), "El rey loco" (1847), "La creación y el diluvio universal" (1848) y "Traidor incofeso y mártir" (1849).
De su prosa, injustamente menos valorada, sobresalen un libro de memorias sobre su estancia en México, "La flor de los recuerdos" (1855-1859), y su autobiografía: "Recuerdos del tiempo viejo" apareció en 1880.
Pero sin duda la obra a la que José Zorrilla debe su fama es a "Don Juan Tenorio" (1844), la obra teatral española más popular y que se sigue poniendo en escena todos los años -especialmente la noche del 1 de noviembre- desde su estreno.
El argumento de la obra parte de la leyenda de Don Juan, pero el satanismo del protagonista no tiene el carácter metafísico del enfrentamiento entre el ser humano y Dios sino que representa un pecador libertino y fanfarrón al que el amor puede redimir consiguiendo que en el último extremo haga un acto de contricción, se arrepienta de sus pecados y alcance la vida eterna, lo cual está muy cerca de la doctrina católica del perdón y por supuesto muy lejos de la moral puritana protestante según la cual las acciones del ser humano son las que le proporcionarán premio o castigo en la otra vida.
La obra es tan popular que muchos de sus versos se han convertido en expresiones del lenguaje cotidiano, cantidad de estrofas forman parte del acerbo cultural español y algunas de sus escenas constituyen tópicos representables en cualquier circunstancia, desde la llamada "escena del sofá" (en la que don Juan declara su amor a doña Inés) hasta el desafío achulado entre don Juan y don Luis por ver quién ha conseguido más conquistas en un año.
Lo que no cabe duda es que el éxito de la obra se debe a que tiene un final feliz para el espectador ya que el amor triunfa y además reconforta saber que a pesar de las barbaridades que se cometan en la vida si uno se arrepiente en el momento adecuado no pasa nada, a pesar de que el autor haya querido mantener a su personaje dentro de la tradición donjuanesca y su arrepentimiento lo haya hecho en condicional: "…que si es verdad / que un punto de contricción / da al alma la salvación / de toda una eternidad, / yo, santo Dios, creo en ti…" aunque en el acto anterior hubiera retado al cielo y proferido el gran sacrilegio que dejaba al espectador sobrecogido mientras caía el telón: "¡Llame al cielo y no me oyó, / pues que sus puertas me cierra, / de mis pasos en la tierra / responda el Cielo, no yo".
Extracto
Don Juan:
Ah! ¿No es cierto, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?
Esta aura que vaga llena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena;
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
que espera cantando al día,
¿no es cierto, paloma mía,
que están respirando amor?
Bibliografía
OVIDIO: Metamorfosis. Madrid, Alianza, 2000.
VV.AA. Nueva Enciclopedia Larousse. Barcelona, Larousse, 1980.
VV. AA. Diccionario de la Lengua Española. Madrid, Espasa-Calpe, 1992.
GOETHE, Johann Wolfgang von: Fausto. Madrid, Cátedra, 1987.
VV.AA. Enciclopedia Salvat de los grandes compositores. Pamplona, Salvat, 1982.
SHAKESPEARE, William: Romeo y Julieta. Madrid, Cátedra, 1998.
GRIMAL, Pierre: Diccionario de mitología griega y romana. Barcelona, Paidós, 2001.
GOETHE, Johann Wolfgang von: Werther. Pamplona, Salvat, 1982.
VV.AA. La biblioteca ideal. Barcelona, Planeta, 1993.
VV.AA. Diccionario de filosofía. Barcelona, Planeta, 1995.