Robert Ardrey: La evolución del hombre: la hipótesis del cazador, Alianza Edit., Madrid, 1976

"LA HIPÓTESIS DE LA CAZA"

¿Por qué es hombre el hombre? A partir de esta pregunta el autor, Robert Ardrey, analiza los diferentes puntos de vista de la evolución humana, así como su carácter y sus costumbres.

Desde la época más antigua, hasta nuestros días, el ser humano ha intentado encontrar una respuesta acertada a esta paradoja.

La mitología señala la participación de los animales en la Creación del hombre, estas historias no están faltas de razón, ya que la ciencia, con sus numerosos estudios lo ha corroborado, y esto es lo que el autor, y otros muchos defienden, "la hipótesis de la caza",el ser humano condicionado, casi en su totalidad, por esta actividad.

La capacidad de comunicarnos, nuestra conciencia sobre la muerte, y sobre nosotros mismos, son los aspectos básicos que nos diferencian de los animales. Somos producto de nuestro contorno social, que nos condiciona, que nos enfoca hacia lo que somos o debemos ser, a pesar de que nazcamos con unos cánones de personalidad ya predeterminados. La sociedad aparta o rechaza, a lo que se sale de lo normal, lo considerado antinatural; nuestra crueldad, nuestra propensión al asesinato premeditado...; pero a pesar de estos despuntes de maldad, también se destaca nuestra compasión y clemencia, incluso con los enemigos, en situaciones en las que los que nuestros semejantes necesitan ayuda, nuestra cooperación...

Rousseau pensaba que: "el hombre, en su estado primitivo, era un ser feliz, amable y bueno", visión, quizá, demasiado optimista, muy contraria a la teoría del profesor Paul Martín, que destaca la "capacidad de destrucción" que poseemos, ya que hemos sido, y continuamos siendo, capaces de aniquilar especies enteras de animales, demostrando que somos capaces de matar por matar; otros afirman que tenemos una capacidad increíble para mentir, no solo a los que nos rodean, sino incluso a nosotros mismos.

Las teorías son demasiado opuestas, con hombres demasiado humanitarios o demasiado destructivos; otras teorías son más ecuánimes, alaban la capacidad de adaptación del hombre, este puede adaptarse a cualquier tipo de medio, incluso al sufrimiento, la especie humana, está extendida por todo el globo terráqueo, nos hemos adaptado a vivir en condiciones extremas, de frío, calor... en este sentido ningún otro animal puede igualarse a nosotros. Julian Huxley dijo que el hombre es "el más diverso de todas las especies naturales".

El autor defiende la "hipótesis de la caza" para explicar todos nuestros comportamientos, él y otros como S. L. Washburn, señalan que el hombre simplemente llegó a este estado de cooperación e interdependencia, por la necesidad de la caza, al tener que compartir la comida, en resumen, por su interés. Pero no solo influyó en las relaciones sociales, si no también, aumentando sus conocimientos y habilidades, ya que tuvieron que inventar y aprender a manejar armas, ningún otro animal comparte su comida; el ser carnívoros, condicionó completamente nuestro desarrollo hasta la actualidad, incluso desde nuestros genes, ya que se nos supone una tendencia natural a la caza, a la matanza, y la figura del hombre como proveedor (aunque en la actualidad la independencia de la mujer, hace que desaparezca este rol en el hombre).

Es decir, toda nuestra anatomía, nuestra forma de ser, estructura social, nuestro comportamiento..., todo está determinado porque hace millones de años, en vez de ser seres vegetarianos o alimentarnos de carroña, fuimos seres carnívoros, seres de aproximadamente 1.20 más cercanos al chimpancé que a lo que somos actualmente, que tenían que formar grupos, donde se fomentaba la lealtad y cooperación, para hacer frente a animales que individualmente serían incapaces de cazar; en cuevas habitadas hace millones de años por Australopitecos, se han encontrado huesos de animales, incluso de elefantes, junto con las herramientas para la caza.

No sabemos si el hombre es bueno por naturaleza, o si de lo contrario se hace patente su maldad, pero si podemos estar seguros de su gran diversidad y de la extraordinaria capacidad de adaptación, inimitable por parte de cualquier otro animal; aunque nuestro carácter racional nos lleve a pensar continuamente en nuestros orígenes y el porqué de que seamos así, es una cuestión realmente complicada, que seguramente no podamos descubrir, pero estas son unas cuantas teorías, todas ellas de gran validez.

Beatriz Gómez Muñoz 2º BAC B

VOLVER