La gaita
Contrariamente a lo que piensan muchos, la gaita no es un invento de los
celtas, sino que es una creación de Oriente Medio (que en la actualidad todavía
se utiliza) y que fue importada a Europa durante la Edad Media. Se da por
garantizado que Galicia fue en la Baja Edad Media el centro gaiteril más
importante de Europa, posiblemente debido a las peregrinaciones a Santiago de
Compostela, que se encargaron estas
peregrinaciones durante los siglos XII al XIV de difundir la gaita por toda
Europa.
El principio básico de este instrumento consiste en un saco (fuelle) de
piel de animal del que salen unos tubos que tienen distintas funciones: uno
sirve para hinchar el saco; otro, con agujeros, tiene la ocupación de hacer las
melodías tapando y destapando dichos orificios como si se tratara de una
flauta; y el último es el encargado de mantener continuamente una nota
concreta.
Es un instrumento muy sensible al agua, que lo humedece, acartona y
desafina. Si a una gaita no se le dan los cuidados necesarios para que no se
humedezca, el fuelle permanece calado y acaba por pudrirlo, viéndose necesaria
la restitución del “corazón de la gaita”, produciéndose, evidentemente,
una grave alteración.
2.1. Tipos de gaita e
historia de cada una
·
Uilleann
pipes: esta gaita irlandesa es la más compleja de
todas. Están formadas por un tubo melódico (chanter) con nueve agujeros y una
extensión de dos octavas, y siete tubos que hacen de bordones con diferentes
notas. Cada bordón tienen varios reguladores que se accionan abriéndolos o
cerrándolos mediante un hábil juego que se efectúa con la mano derecha,
formando así distintos acordes y acompañamientos.
Las
uilleann pipes tienen una historia muy curiosa: hacia el siglo XVIII, los
inglesen prohibieron a los naturales de Irlanda tocar la gaita en pie, que era
la única forma de hacerla sonar, por
lo que los irlandeses tuvieron que inventar un modo distinto de ejecutar el
sonido del instrumento, creando de esta manera un modelo con la posibilidad de
tocar la gaita sentado y que tuviese un sonido más discreto que la anterior.
·
Higland
bagpipes: es la gaita más difundida en Escocia y tiene las
siguientes características que la distingue de otros tipos de gaitas: su sonido
es enérgico, estridente y valiente, pero con una extensión bastante limitada;
tiene tres bordones que se apoyan sobre el hombro de ejecutante. La distancia de
tonos y semitonos que existe entre cada nota no es precisa confiriéndole, pues,
un aire más rústico.
Este
instrumento se empezó a manipular por
los escoceses en el siglo XVIII en e campo de batalla para dar órdenes y señales.
Obviamente, cada región tenía una melodía propia que la caracterizaba, como
si se tratara de un uniforme.
·
Biniou
kohz: gaita bretona que posee un solo bordón, de
sonoridad débil y aguda y que siempre era acompañada por una bombarda: especie
de instrumento de viento con sonoridad rústica y estridente, con seis o siete
agujeros y una doble lengüeta.
·
Gaita
gallega: consta de los tubos sonoros (puntero, ronco o
roncón, ronqueta o ronquillo y chillón), el fuelle y el soplete o soplillo.
-Puntero
(punteiro): su interior es cónico con ocho orificios melódicos y tres
llamados oídos sonoros. En la boquilla está incrustada una doble lengüeta (palleta)
que es la que produce el sonido; fuerte y cargado de armónicos. La mayoría del
repertorio de una gaita se puede tocar con las nueve notas principales, pero las
gaitas actuales poseen un registro de una octava y media, e incluso de dos
octavas, cuando se construyen con una técnica especial.
- Fuelle (fol): su cometido es
el de almacenar aire suministrado a través del soplete. Distribuye el aire a
todos los tubos sonoros con una presión controlada por el brazo del ejecutor.
De esta presión depende la buena afinación del instrumento.
Tradicionalmente, el fuelle está hecho de piel de cabra y de vaca, pero
en la actualidad se utiliza un
material especial para su construcción, Gore
Tex. Esta parte esencial de la gaita va recubierta por una funda de tela que le
da, aparte de buena apariencia, forma y volumen.
-Ronco
(roncón): aparece en el siglo IX. Su función es de pedal grave y
constante. Consta de tres partes que se enlazan por los espígos, que sirven
para afinar. Cada parte es cilíndrica y van de menos a más, acabando en la
copa de resonancia. La fuente sonora es el pallón, que es un tubo de caña de lámina
simple. La nota que emite el ronco en la gaita gallega es la tónica del puntero
dos octavas más graves.
-Ronqueta (ronquillo): tiene
las mismas características que el roncón, solamente que varía en el número
de partes, dos, y que el sonido que éste emite es la tónica del puntero pero
una octava inferior.
-Chillón: tiene el mismo
mecanismo que los dos anteriores y consta de dos partes. Produce la nota
dominante del puntero, por lo que es de gran valor armónico.
-Soplillo: está situado a la
altura de la boca del ejecutante y consta de un tubo de madera con un tapón
fino de piel o de goma (los actuales) que se encarga de introducir el aire y al
dejar de soplar, impedir que salga al exterior.