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Tamara
Navaza Letanías
a la muerte Marzo
2003
(Homenaje
a Ch. Baudelaire)
Nada inmensa,
ven cuando no pueda continuar,
acércate a mí, ven cuando ya no pueda más.
¡Oh,
gran salvadora, tráeme la paz eterna!
De ti
salí algún día, fruto del deseo
y a ti tendré que regresar cuando me reclames.
¡Oh,
gran salvadora, tráeme la paz eterna!
Haz que
alguien se acuerde de mis hazañas en vida,
que durante un tiempo no se olviden de mi nombre.
¡Oh,
gran salvadora, tráeme la paz eterna!
Que me
critiquen por todo lo malo que hice
y que nadie tome como ejemplo mi maldad.
¡Oh,
gran salvadora, tráeme la paz eterna!
Tú,
que a veces truncas los sueños de la gente,
y haces que abandonen antes de llegar a meta
¡Oh,
gran salvadora, tráeme la paz eterna!
Tú
que haces que los que gritan de dolor se callen,
y que los pobres dejen de pasar hambre y sed.
¡Oh,
gran salvadora, tráeme la paz eterna!
A veces
te llevas a los más necesarios,
otras, en cambio, limpias de suciedad el mundo.
¡Oh,
gran salvadora, tráeme la paz eterna!
Llévame
cuando haya probado los placeres
de este crudo infierno al que algunos llaman vida.
¡Oh,
gran salvadora, tráeme la paz eterna!
Cuando
esté preparada para recibirte, ven;
si no es así, acércate sigilosamente.
¡Oh,
gran salvadora, tráeme la paz eterna!
Oración:
¡Gloria a ti, negra sombra, llévanos de este
mundo!
¡Sueño eterno, nada en nada, oscuridad inmensa!
¡Ven a nosotros cuando no tengamos más fuerza,
y no seamos capaces de seguir viviendo!
¡Haz que acabe el sufrimiento de la humanidad
y poséenos cuando no queramos vivir más!
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