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ZAPO.- (Iluminado por una idea.) Papá, hazme una foto con el prisionero en el suelo y yo con un pie sobre su tripa. ¿Te parece? SR. TEPÁN.- ¡Ah, sí! ¡Qué bien va a quedar! ZEPO.-No. Eso no. SRA. TEPÁN.-Diga usted que sí. No sea testarudo. ZEPO.-NO. He dicho que no y es que no. SRA. TEPÁN.-Pero total, una foto de nada no tiene importancia para usted y nosotros podríamos colocarla en el comedor junto al diploma de salvador de náufragos que ganó mi marido hace trece años... ZEPO.-No crean que me van a convencer. ZAPO.-Pero, ¿por qué no quiere? ZEPO.-Es que tengo una novia, y si luego ella ve la foto va a pensar que no sé hacer la guerra.
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