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El lugar en el que se celebraba el baile era un bajo prestado por un vecino. Era oscuro, pero con la alegría de la gente todo relucía. En el centro, un palco hecho de madera y matorrales. En un lado había unos bancos de cartón, donde alguna gente mayor se sentaba. En otra parte estaba una mesita donde ponían el vino. Sobre el palco estaban los gaiteros, por ello el palco vibraba con el esplendor de la música. La música eran las típicas canciones de carnaval: “Aí ven Alfonso da herba” ... acompañadas de las también típicas gaiteiradas. ISABEL. 2ESO-A Los carnavales se celebraron en el bajo de la casa de mi abuela, el espacio era muy reducido pero fue suficiente para bailar, saltar y divertirse. Los gaiteros tocaban en un palco de madera cubierto de mimosas, que estaba a la izquierda, y a la derecha había una puerta blanca que daba a una cocina. Las personas que bebían decían: - ¡Qué bien sabe este asco tan rico! - ¡Viva el carnaval y el vino tinto! Los carnavales para mí son imprescindibles y únicos. Me parece muy bien que sean así porque te lo pasas genial. JESÚS. 2ESO-B Estábamos en el bajo de una casa. Era una bodega mediana y lúgubre donde había mucha humedad, muchos trastos y sobre todo mucho vino tinto. Yo me sentía perfectamente, ya que no bebí vino. Había un olor a porro que te hacía sentirte en el aire, mientras escuchabas una mezcla de Ska-p y de música folk. La boca también me sabía a porro, pero no penséis que era porque fumé sino por el humo del ambiente. La gente bailaba, saltaba y otros se caían de tanto vino que se habían bebido. Este fue un carnaval perfecto. Me reí mucho y lo pasé muy bien. SANTIAGO. 2ESO-A |
A pesar de la hora y de que ya era el último día y todos estaban cansados, tanto mayores como pequeños bailaban sin parar para no desaprovechar ni un solo segundo del carnaval. Los trajes que llevaban los jóvenes, ya no tan jóvenes, estaban manchados de vino por todos lados. Todos bailaban y cantaban y sobre todo los que habían bebido vino que estaban más contentos que nunca. El suelo estaba manchado de vino porque a la gente se le caía el ir bailando. A pesar de estar la ventana y la puerta abiertas olía a vino y a tabaco. La música sólo era la de los gaitas, el tambor y el bombo. El baile era más o menos siempre el mismo, sólo había que seguir el ritmo y dejarse llevar por la música. En los carnavales disfrutas, lo pasas bien y te olvidas de todos bailando y cantando. ELISABETH. 2ESO-B Estos carnavales se celebraban en un gran garaje. Allí estaba muy calentita, era el ambiente ideal para mí. Nadie quería salir afuera, porque hacía mucho frío. Lo disfruté mucho, como no lo había hecho antes. No paré de bailar ni siquiera un instante. Éste era el último día y yo lo iba a aprovechar. Toda la noche me la pasé bailando con mis amigas y amigos y riéndome de las cosas que hacían, de cómo bailaban y de sus chistes. A mí me encanta cuando empezamos a bailar iguales, porque sabemos el baile, que es el mismo de todos los años: que si agacharse, levantar las piernas... Sobre las 4:30 de la mañana tomamos chocolate con churros y después siguió la fiesta hasta las seis y cuarto. Sobre las cinco y media había poca gente, sólo los más jóvenes y algunos borrachos. Al final de todo se apagaron las luces, hicimos una rueda grande, alumbramos con los mecheros mientras los gaiteros tocaban el himno gallego y nosotros cantábamos. SORAYA. 2ESO-A |