Eran las tres de la madrugada de la noche del martes de carnaval. Estábamos al lado del baile, detrás de un palleiro, había poca luz. Se miraba todo muy oscuro y hacía algo de frío.
En aquel momento estábamos una pandilla juntos; yo estaba bien, en un ambiente que encajaba con mi forma de ser.
La gente estaba contentilla de beber unas tazas. Todos lo pasaban bien y bailaban.
En mi boca sentía un sabor a vino tinto que cogiéramos en el baile...
DANI.2ESO-B
Martes, a las 16 h. de la tarde, el sol brillaba con fuerza y sus rayos nos debilitaban en nuestro camino hacia Donón. Aunque estábamos en febrero los árboles, aunque parezca raro, empezaban a florecer, podía ser debido al buen tiempo que nos venía acompañando desde meses atrás.
Mis amigos y yo íbamos vestidos con unas fundas e íbamos con las comparsas bailando, riéndonos, hablando y echando petardos. La demás gente bailaba al son de las gaitas y bebían vino. Cada uno tenía un disfraz diferente e incluso muchos, que iban juntos, tenían el mismo disfraz, los cuales eran muy originales.
BORJA. 2ESO-A