Era un miércoles por la noche, aproximadamente las nueve menos veinte. No había nada de luz, bueno sí, la de las farolas. La noche no era calurosa, más bien hacía frío.

Era en el centro de Cangas, por la tienda de Pumar y también al lado del bar Bulevar, donde estaba yo situada con mis familiares.

La gente iba muy bien disfrazada, lo que más me llamó la atención fue una mujer vestida de novia; unos tíos vestidos de mujer con faldas muy cortas y ajustadas que nos enseñaron lo que tenían debajo de la falda, y el Momo, que no estaba borracho, no se metía con la gente y además no llevaba nunca una cruz y este año sí.

Cuando acabó el entierro, nos fuimos a ver la entrega de los premios. La música era de una orquesta llamada Miramar y el baile... casi no había.

                                           YOLANDA. 2ESO-C