BIOLOXÍA E QUÍMICA

 

LA FERMENTACIÓN ALCOHÓLICA

La fermentación alcohólica es el proceso por el que los azucares contenidos en el mosto se convierten en alcohol etílico.
Para llevar a cabo este proceso es necesaria la presencia de levaduras, hongos microscópicos que se encuentran, de forma natural en los hollejos, en la capa de polvillo blanco que recubre las uvas.
El oxígeno es el desencadenante inicial de la fermentación, ya que las levaduras lo van a necesitar en su fase de crecimiento. Sin embargo al final de la fermentación conviene que la presencia de oxígeno sea pequeña para evitar la perdida de etanol y la aparición en su lugar de acético o acetilo.
El proceso, simplificado, de la fermentación es:

Azucares + levaduras ==> Alcohol etílico + CO2 + Calor + Otras sustancias

La fermentación alcohólica es un proceso exotérmico, es decir, se desprende energía en forma de calor. Es necesario controlar este aumento de temperatura, ya que si ésta ascendiese demasiado (25 - 30º) las levaduras comenzarían a morir deteniéndose el proceso fermentativo.
Cadro de Charo P. PereiraOtro producto resultante de la fermentación es el anhídrido carbónico (CO2) en estado gaseoso, lo que provoca el burbujeo, la ebullición y el aroma característico de una cuba de mosto en fermentación.
Esta ebullición hace que las partes sólidas (hollejos) suban a la superficie del mosto formándose una capa en la parte superior del depósito llamado "sombrero".
Este "sombrero" capa, que dará origen al orujo, protege al mosto de ataques bacterianos y de posibles oxidaciones y, fundamentalmente, cede al mosto gran cantidad de sustancias contenidas en los hollejos, sobre todo, taninos, sustancia colorante gracias a la cual el vino adquiere su color rojizo característico, y aromas y extractos que se encuentran en la piel de la uva.
A lo largo de todo el proceso de fermentación, y en función de las condiciones (cantidad de azúcar disponible, temperatura, oxigeno, etc.) cambia el tipo de levadura que predomina pudiéndose distinguir varias fases en la fermentación:

1ª fase (primeras 24 horas), predominan levaduras no esporógeneas, que resisten un grado alcohólico 4-5. Son sensibles al anhídrido sulfuroso.

2ª fase,(2º-4º día), predomina el Sacharomyces cerevisiae que resiste hasta un grado de alcohol entre 8 y 16. En esta fase es cuando se da la máxima capacidad fermentativa.

3ª fase, sigue actuando Sacharomyces cerevisiae junto a Sacharomyces oviformis. También pueden existir otros microorganismos procedentes principalmente de las bodegas y de los utensilios, suelen ser hongos entre los que destacan Penicillium, Aspergilus, Oidium,...

Otras sustancias generadas en la fermentación son:
- Ácido acético
- Ácido láctico
- Ácido pirúvico y acetaldehido
- Ácido succínico
- Acetoina, Diacetilo y 2-3 Butanodiol (butilenglicol)
- Alcoholes Superiores, Ésteres y Acetatos
- Vinil-Fenoles y Etil-Fenoles
El proceso fermentativo termina cuando ya se han desdoblado prácticamente todos los azúcares y cesa la ebullición.

LAS LEVADURAS

 La fermentación alcohólica es la base de la vinificación. Sin su presencia un "vino" nunca sería vino, ya que para ello su graduación alcohólica ha de ser por lo menos de 9% Vol., exceptuando determinados vinos blancos como es el caso de los vinos enverados. Sin embargo, su importancia no radica únicamente en la obtención de etanol a partir de los azúcares de la uva, sino que además durante el proceso fermentativo se van a formar una gran cantidad de productos secundarios que influyen en la calidad y tipicidad del vino.
En el paso de mosto a vino, las levaduras son las autenticas protagonistas de la película, al igual que las bacterias lo son en la fermentación maloláctica. La variedad de géneros y especies de las mismas esLevadura do xénero Saccharomyces verdaderamente extensa, así como sus propiedades, pero de entre todas ellas destaca el género Saccharomyces, especialmente la especie o cerevisie variedad ellipsoideus, verdadera directora de orquesta.
Las levaduras son microorganismos unicelulares eucariotas, situándose en la escala evolutiva entre los mohos y las bacterias. Únicamente pierden protagonismo en el proceso de fermentación intracelular característico de los vinos de maceración carbónica, si bien lo vuelven a recuperar una vez ha concluido esta fermentación desarrollada en el interior del grano de uva, que únicamente permite alcanzar 3-4%Vol. de grado alcohólico.

Sucesión de generos y especies de levaduras durante la fermentación alcohólica.

En un principio, antes del inicio de la fermentación, el mosto de uva contiene una gran cantidad y variedad de microorganismos como mohos, bacterias, levaduras e incluso protozoos. Sin embargo son las levaduras y las bacterias las que empiezan a sobrevivir y multiplicarse en este medio en detrimento del resto. Inicialmente el mosto de uva supone un medio adecuado; poco a poco este medio se va haciendo más inhóspito debido a la formación de alcohol, la disminución de azúcares necesarios para su catabolismo y la reducción de los nutrientes necesarios para su anabolismo. Una vez superado un periodo inicial de adaptación, las poblaciones de levaduras y bacterias se incrementan rápidamente, pero estas últimas pierden la batalla de la supervivencia.

La velocidad del proceso fermentativo está totalmente ligada a la densidad de población de levaduras fermentativas: se aprecia una primera etapa de adaptación, seguida de una segunda etapa de crecimiento Fermentación de mosto por levadurasexponencial (fermentación tumultuosa, es decir muy viva y agresiva, con gran desprendimiento de carbónico) que va siendo cada vez menor hasta llegar a una etapa de crecimiento poblacional nulo, es decir nacimientos = defunciones. Tras esta etapa la mortalidad comienza a ser mayor a la multiplicación, lo que corresponde a las últimas fases de la fermentación.
Inicialmente, cuando el medio es favorable, las levaduras se multiplican por vía vegetativa asexual por mitosis, mientras que al final de la fermentación alcohólica comienzan a reproducirse sexualmente por meiosis, señal de que el medio de vida es muy desfavorable por falta de sustratos. En esta última etapa del proceso fermentativo, las bacterias lácticas empiezan a "ver la luz", aumentando su densidad de población.
De esta manera es como comienza en la mayoría de las ocasiones el proceso degradativo del ácido málico por parte de las bacterias lácticas (fermentación maloláctica) si bien determinadas especies de bacterias como Lactobacillus plantarum, son capaces de iniciarla de manera simultánea o incluso previa a la fermentación alcohólica.
Las levaduras fermentativas se pueden clasificar en tres grandes grupos con relación a su influencia dentro de este proceso:

• Levaduras de inicio de fermentación

  Se trata generalmente de levaduras apiculadas, es decir con forma de limón, que tienen un bajo poder fermentativo (hasta 4-5 %Vol.). Muchas de ellas son poco beneficiosas ya que producen bastante acidez volátil, a excepción de Schizosaccharomyces veronae.
Podemos citar Kloeckera apiculata como la levadura de este tipo más común en la mayoría de las vinificaciones.

• Levaduras de poder fermentativo medio-alto

  Una vez que se han superado los 4-5 %Vol. de alcohol, otras especies de levaduras dominan el proceso como es el caso de Saccharomyces cerevisiae var. ellipsoideus, Saccharomyces pastorianus, y otras.

• Levaduras de elevado poder fermentativo

  Al alcanzar los 10-11%Vol de alcohol, hay otras especies de levaduras que comienzan a ejercer su predominio debido a que gozan de un elevado poder fermentativo como son Saccharomyces oviformis, Saccharomyces bayanus, y otros Saccharomyces ellipsoideus, entre otras. Exceptuando microvinificaciones de laboratorio en las que se han llegado a alcanzar hasta 18-20 % Vol. de alcohol, lo habitual es que no puedan fermentar mas allá de los 13,5-14,5 % Vol. de alcohol. Dentro de este grupo se encuentran también las levaduras típicas de la segunda fermentación de vinos espumosos.

LA FERTILIZACIÓN DE LOS SUELOS VINÍCOLAS

La fertilización debe encuadrarse en el marco de una viticultura sostenible.
Las aportaciones extemporáneas, innecesarias, excesivas y sin criterios técnicos bien definidos no tienen cabida en esta viticultura sostenible. Muchos suelos de viñedo presentan síntomas de esterilidad, afectando negativamente a la calidad del vino, y que no pueden paliarse con técnicas como la fertirrigación o abonos foliares. Además los frecuentes excesos de abonado potásico incrementan el pH de los vinos repercutiendo negativamente sobre la calidad.
El equilibrio de nutrientes es fundamental, ya que la producción y la calidad están condicionadas por el que se encuentre en mínima proporción según las necesidades (ley del mínimo), careciendo de sentido abusar de otros elementos. Importa también en relación con el conjunto del sistema y objetivos perseguidos, dependiendo el abonado de la calidad del vino exigida y de la variedad, porta-injertos o sistema de conducción. Además, la evolución de muchos nutrientes en el suelo es a largo plazo y las aportaciones deben realizarse con suficiente antelación, no valiendo con análisis y correcciones esporádicas sino con la elaboración de un programa de fertilización a corto, medio y largo plazo.
El complejo arcillo-húmico del suelo, formado por arcilla y humus, retiene en su superficie e intercambia con las raíces los distintos nutrientes. Tienden a estratificase en el suelo, por lo que el ascenso y descenso de las lombrices es fundamental. Además, la formación de componentes orgánicos por estos gusanos define la personalidad de los vinos, no alcanzada por aportaciones directas. El abonado mineral no compensa la ausencia de aportaciones de enmiendas orgánicas, siendo la escasez de materia orgánica un problema para la calidad de los vinos.

 MATERIA ORGÁNICA

 La materia orgánica (M.O) mejora la estructura del suelo y su capacidad de retención de agua, y gracias al complejo arcillo-húmico, incrementa la capacidad de cambio catiónico. Además, suministra importantes cantidades de nutrientes, estimándose que 1 tm aporta 4 kg de N; 2,5 de P2O5 y 5 de K2O, cantidades suficientes para una viticultura de calidad.
Mantener niveles correctos (2-2,5%) de M.O. es indispensable para la calidad del vino, pero los excesos resultan perjudiciales. Por otro lado, las fuertes aireaciones características de suelos gallegos, arenosos y ácidos, consumen rápidamente la M.O., por lo que se requieren mayores aportaciones, tomándose el equivalente de 30.000 kg/ha de estiércol de vacuno cada 3 años.

ACIDEZ DEL SUELO

El valor de la acidez libre del suelo, medida por el pH, incide sobre la vida microbiana y condiciona la disponibilidad de nutrientes. A pH bajos se incrementa la disponibilidad de elementos como el Al, Fe, Mn y Zn y se reduce la de N, P, Mg. El óptimo de pH en suelos vitícolas gallegos se estima en 6,2-6,5 debiendo ser corregido mediante enmiendas calizas. Esta corrección debe ser gradual para no inducir bloqueos en el suelo. Una aplicación moderada será de 2.000-3.000 kg/ha, dos años sí y uno no.

ELEMENTOS NUTRITIVOS

Según el cuadro se estiman como altas las exigencias en Ca y K, medias para el N y reducidas para el P, Mg y S. Además, las pérdidas por lixiviación y fijación al complejo arcillo-húmico del suelo son importantes para el N y, en suelos ácidos como los gallegos, también para el Ca y Mg. Sin embargo, el ritmo de consumo de estos elementos no es constante a lo largo del ciclo vegetativo, existiendo momentos críticos, como con el N en el período floración-cuajado o del Mg en el envero. El suelo debe disponer de elementos nutritivos y ser capaz de suministrarlos a las cepas en el momento y con el ritmo preciso, lo que depende de la movilidad de los elementos en el suelo.

Nitrógeno

Es de difícil manejo en viticultura, ya que su exceso ocasiona un incremento del vigor contrario a la calidad, exuberancia de la vegetación, con amontonamiento del follaje y retrasos en la maduración. Las sales nitrogenadas son fácilmente lavadas por la lluvia y arrastradas hacia zonas inferiores (lixiviación), lo que además de pérdidas nutricionales, deriva en la contaminación de acuíferos. La UE establece en 50 mg N/l el máximo admisible en el agua potable.
En los suelos vitícolas gallegos conviene efectuar las aportaciones como nitrato amónico-cálcico y en 2 mitades, inmediatamente antes de la floración y del cuajado de los frutos. En suelos bien provistos de M.O. y para vinos de calidad las aportaciones no son necesarias o deben ser muy reducidas.

Fósforo

La viña es poco exigente en P, por que éste tiende a ser descuidado, además de que los síntomas de su carencia son poco visibles. Las necesidades de P crecen linealmente hasta la vendimia y los efectos carenciales se producen con anterioridad a dicho momento.
Las aportaciones (superfosfato de cal, escorias Thomas, etc.) deben realizarse en invierno junto con las labores, o en forma de píldoras si no se incluye el laboreo en dicha época. No deben superarse los 1.500 kg/ha·año de abono comercial.

Potasio

Factor clave en la vid, dadas sus altas exigencias, sobre todo en la maduración. Favorece la formación de azúcares, aumenta la consistencia de los tejidos e incrementa la resistencia a condiciones desfavorables. En los vinos mejora su estructura, la intensidad y estabilidad del color, la capacidad de conservación, neutraliza la acidez y es el catión básico del vino.
Las aportaciones preferentemente como sulfato potásico y tener en cuenta la resistencia a la carencia de K de los distintos portainjertos. Actualmente se tiende a abusar del K, lo que neutraliza la acidez del vino, con pérdidas de expresión aromática y desarrollo de microorganismos que producen aromas perjudiciales.

Magnesio

Está implicado en la fotosíntesis. Las necesidades crecen rápidamente en el período desborre-floración y son máximas en el envero, momento en que son visibles los síntomas de carencia.
En suelos gallegos es suficiente con niveles de 100 ppm Mg (acetato). Compite con el K en la absorción de las cepas, por lo que un exceso de K da origen a carencias de Mg, sobre todo en años húmedos, debiendo mantenerse una relación K/Mg en el suelo próxima a 5 y contrastar mediante análisis foliar. Las sales magnésicas son de efecto lento, por lo que en caso de carencias, complementar con abonos foliares; también calizas magnesianas utilizadas como enmienda.

Calcio

Mejora la calidad del suelo al disminuir su acidez, acelerar la descomposición de la M.O., mejorar la estructura y favorecer la retención de nitrógeno amoniacal, del fósforo y del potasio. En la viña, a partir del envero, las necesidades son elevadas, ya que aparece una intensa sustitución de bases (Ca por Mg). En suelos gallegos, ácidos, surgen carencias en dicho período, pudiendo utilizarse enmiendas con calizas magnesianas, con importantes cantidades de Ca.

  ANÁLISIS FOLIARES

Los análisis periódicos del suelo resultan indispensables para la consecución de rendimientos favorables a la expresión de la calidad, aunque no son suficientes. El análisis foliar es una herramienta necesaria para asegurarse de la correcta absorción de los nutrientes, y de acuerdo con los resultados proceder a las correcciones necesarias, debiendo realizarse sobre el suelo. Tienen un efecto a medio o largo plazo, insuficiente para remediar inmediatamente las carencias observadas, por lo que pueden servir las aportaciones vía foliar o fertirrigación.

  LAS ENFERMEDADES DE LA VID

Así como el clima suele jugarnos malas pasadas, como el granizo, el viento fuerte y prolongado, excesivas lluvias o sequías, o una helada tardía, también la naturaleza nos depara otras sorpresas como los ataques de pájaros, insectos, plantas (malezas) y hongos que nos disputan el suelo y la cosecha.

 Estas alteraciones que afectan a las viñas se resumen como:

Accidentes: Accidentes meteóricos, tormentas y fenómenos meteorológicos.

Alteraciones del suelo: Suelo salino o alcalino; encharcamiento o sequedad del terreno.

Enfermedades: Causadas por Parásitos y Plagas -ataques de insectos- y ataques de hongos.

Parásitos

El parásito es un ser vivo que convive con otro en una asociación unilateralmente beneficiosa para él. La primera condición que debe cumplir un auténtico parásito es que no sea excesivamente dañino –y menos aún mortal- para el huésped que lo sostiene. Si un parásito causa grandes daños o mata a su huésped, firma su propia sentencia de muerte. Es por ello que los parásitos de la vid no han sido una gran amenaza, salvo en raras ocasiones.
El hombre pudo vivir varios años con parásitos en sus viñas, sin sufrir más que plagas esporádicas. Cuando su número era excesivo, quemaban las plantas donde anidaban, los mataban con agua hirviendo o los sacaban a mano.
Pero el primer gran desequilibrio ecológico se produjo durante el descubrimiento de América. El tráfico constante entre continentes, causó que algunos parásitos de las vides americanas pasaran a Europa, y al encontrar las condiciones favorables, causaron grandes estragos en las viñas europeas. La plaga más famosa se produjo a fines del Siglo XIX: La invasión de la Filoxera, que destruyó los viñedos europeos.
La filoxera es un pulgón que habita inmóvil sobre las raíces de las vides, y se alimenta chupando la savia mediante un largo apéndice bucal.
La segunda plaga famosa fue puramente originada por el hombre cuando éste rompió el equilibrio ecológico abusando de los productos químicos como el DDT. No sólo insectos murieron sino que también lo hicieron sus predadores. Algunos insectos sobrevivieron y llegó un momento en que estos no tenían enemigos y aparecieron en otras zonas atacando otras vides.

 

La uva Albariña estuvo a punto de  desaparecer por su escaso rendimiento y su debilidad  a los ataques de parásitos (Filoxera) comparada con las variedades vinícolas híbridas

La Peronóspera (Plasmopara viticola): Este ataque parasitario puede desarrollarse sobre todos los órganos verdes de la vid: Pámpanos, hojas, flores y frutos. La importancia del daño depende del órgano que afecta y del momento del ataque. Cuando se desarrolla sobre las inflorescencias o el grano recién cuajado, la pérdida de la producción es total. Cuando el ataque se produce en las hojas durante el período de la madurez, se observa defoliación y las hojas se amarillean y caen.
Cuando se produce en los granos durante la maduración, se observan los granos color cuero, se arrugan por la pérdida de agua, algunos caen y otros permanecen unidos al raspón.

Las Plagas

Son causadas por insectos masticadores y chupadores.

· Los masticadores: Estos insectos se mueven de un lugar a otro. Son capaces de morder con mucha energía.

· Los chupadores: Estos permanecen siempre en el mismo sitio. Y poseen un pico largo y afilado que utilizan para succionar su alimento.

Los Hongos

Estos seres ejercen una acción muy importante en el ecosistema. Son algo así como los del “servicio de limpieza” de la naturaleza. Los hongos y las bacterias se encargan de descomponer toda la materia muerta del suelo: plantas marchitas, restos de frutos y alimentos, animales en descomposición, etc.
Pero algunos hongos y bacterias no actúan sobre la materia muerta sino que atacan a los seres vivos, causándoles enfermedades.
Los hongos que atacan a la vid se dividen en 2 grupos:


El sulfatado es el tratamiento
fitosanirtario más común

· Los externos: Que viven sobre la planta. Reciben el nombre de Mildiu (moho) porque confieren un aspecto enmohecido a la planta atacada.

· Los Internos: Que viven en su interior y sólo sacan al exterior sus órganos reproductores.. En este grupo se destacan las “cenizas” que recubren a la planta de un tinte amarillento.

la Podredumbre Gris: en otoño, las uvas que quedan en la planta, con condiciones climáticas de suficiente calor y humedad, pueden infectarse con un hongo llamado Bortrytis cinerea o podredumbre gris. Las uvas infectadas se arrugan y secan, pero tienen un sabor dulce muy concentrado. La podredumbre gris afecta favorablemente a las variedades Riesling, Sauvignon Blanc, Chenin Blanc, Semillón y Gewürztraminer.

Las enfermedades

Insectos y hongos alteran la sanidad de las plantas y así aparece la enfermedad. A simple vista se detectan:

· Cambio de color en las hojas.

· Defoliaciones.

· Marchitamiento o caída del fruto.

· Cambio de las cualidades de la vendimia: Los vinos procedentes de uvas enfermas, nos darán vinos organolépticamente alterados.

¿Cómo se combaten las enfermedades?

Ante esta multitud de ataques, el viticultor debe proceder con mucha precaución. Y debe conocer con exactitud los síntomas para emitir un adecuado diagnóstico. Y deberá proceder con mucha cautela para no alterar, abusando de los tratamientos químicos, el medio ambiente.
Pero lo más importante es realizar correctamente todos los trabajos culturales para que la viña esté sana y cuidada permanentemente.
Concretamente, la protección química frente a las numerosas enfermedades de la vid no sólo es cara, sino que además provoca preocupaciones en los consumidores por los efectos secundarios en la salud y en el medio ambiente.
Para combatir los Hongos, se realizan aplicaciones periódicas de azufre y sulfato de cobre utilizando pulverizadores manuales como las mochilas, o aparatos pulverizadores tirados por tractores o desde helicópteros. Este método se utiliza también preventivamente cuando hay mucha humedad o ha llovido mucho.
Para combatir la filoxera, se recurre al injerto de la vid sobre pie americano.
También se utilizan insecticidas –como el DDT-, plaguicidas, pesticidas y funguicidas comerciales.
Actualmente existen docenas de productos minerales, orgánicos y orgánico-animales para combatir las enfermedades y plagas.

 

   Proxecto financiado polo programa Sócrates da UE