BREVES

Chéjov: "O home tornarase mellor cando lle amoses como é"

E. Lledó: "...tal vez se poda dicir o que se pensa; pero o interesante, o creativo, o pedagóxico, é poder pensar o que se dí, poder pensar; sinxelamente, te-la mente o suficientemente luminosa."

COMPROMISO COA REALIDADE

  • José María Fonollosa: Ciudad del hombre: Barcelona. DVD ediciones. Barcelona, 1.996. Páx.61

    Poesía titulada "Zeleste 11

¿Que facer?

Fragmento de entrevista realizada por Juan Cruz a Emilio Lledó, publicada por El Pais Semanal del 17-11-02

_ "¿Qué hacer?"
_ "Me parece que tenemos que pensar un poco sobre las palabras, sobre sus sentidos y usos. Uno de los términos que habría que analizar es el de democracia. Democracia es, en su etimología, el poder del pueblo (demo-kratía). Es, como se sabe, una palabra que inventaron los griegos, porque inventaron también la cosa, la realidad política a la que apuntaban con esa palabra. Por cierto que el término "democracia" puede estar sometido a un control oligárquico y convertirse, hoy, solapadamente, en una "oligarquía democrática". Un control oligárquico del que habla Platón en La República. Hoy, algunas oligarquías, algunos clanes, se han dado cuenta de que con el uso adecuado del nombre democracia no se necesitan ya golpes de Estado, ni golpes militares. Hábilmente manejada, la democracia da buenos resultados, incluso buenos dividendos. ¿Qué hacer? Tal vez seguir dando vueltas al lenguaje para evitar, ya que no podemos hacer mucho más, que con las palabras vaciadas y retorcidas se nos siga engañando."

IDENTIDADE INDIVIDUAL

  • José María Fonollosa: Ciudad del hombre: Barcelona. DVD ediciones. Barcelona, 1.996. Páx. 64

    Poesía titulada "Passeig de Montjuïc"

Masculinidade e feminidade


— Por cada mujer fuerte cansada de aparentar debilidad, hay un hombre débil cansado de parecer fuerte.

— Por cada mujer cansada de tener que actuar como una tonta, hay un hombre agobiado por tener que aparentar saberlo todo.

— Por cada mujer cansada de ser calificada como "hembra emocional", hay un hombre a quien se le ha negado el derecho a llorar y a ser delicado.

— Por cada mujer catalogada como poco femenina cuando compite, hay un hombre obligado a competir para que no se dude de su masculinidad.

— Por cada mujer cansada de ser un objeto sexual, hay un hombre preocupado por su potencia sexual.

— Por cada mujer que se siente atada por sus hijos, hay un hombre a quien le ha sido negado el placer de la paternidad.

— Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo o a un salario satisfactorio, hay un hombre que debe asumir la responsabilidad económica de otro ser humano.

— Por cada mujer que desconoce los mecanismos del automóvil, hay un hombre que no ha aprendido los secretos del arte de cocinar.

— Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación, hay un hombre que redescubre el camino hacia la libertad.

(Anónimo)


Natureza humana

"(...) Entre os pantasmas que ten producido o delirio da razón destaca pola súa extravagancia e recorrencia a idea filosófica da ausencia dunha natureza humana. Tódalas outras especiesterían unha natureza (un xenoma, un acervo xénico, pero os seres humanos serían a excepción. A tese de que os seres humanos constitúen a única especie animal carente de natureza definida, pois son pura plasticidade, amósase xa claramente expresada no humanista Pico della Mirandola. Desde Pico ata os conductistas e existencialistas, pasando polos idealistas e marxistas, moitos pensaron que a especie humana carece de natureza, que somos pura liberdade e indetrminación e que vimos ó mundo como unha folla en blanco (tamquam tabula rasa).
(...) A natureza humana non é unha entelequia metafísica. A natureza humana é o xenoma humano, idéntico en todos nós nunha porcentaxe do 999 por mil. O un por mil de diferencia xenéticadistínguenos a uns doutros, fai que sexamos homes ou mulleres, calvos ou peludos, listos ou tontos, que cantemos coma Plácido Domingo ou coma min.
(...) Marx pensaba que a natureza humana é simplemente o resultado das relacións de producción, de xeito que alterando as relaciónsde producción poderíamos transformar a natureza humana mesma. De ahí o mito do "home novo". Segundo Sartre, nos homes a existencia como liberdade precede á esencia como natureza: os seres humanos son libres de elexir ásúa propia natureza.
John Watson, fundador do conductismo pretendía ser quen de converter a calquera neno, por medio dunha educación axeitada, en calquera tipo de ser humano ou de profesional , con independencia da súa idiosincrasia xenética. (...) O avance imparable na exploración doxenoma humano fai insostenible calquera negación da nosa natureza. CHomsky xa mostrara a incapacidade do conductismo para dar conta do desenvolvemento da linguaxe infantil. Pinker acaba de extender o razonamento chomskyano a tódalas nosas capacidades no seu novo libro, The Blank Slate (a tábula rasa) nun ataque devastador contra "a negación moderna da natureza humana". (...)"
(Jesús Mosterín: Un brinde pola natureza humana, en Babelia. El Pais. 16-11-02)


PERSONALIDADE

  • José María Fonollosa: Ciudad del hombre: Barcelona. DVD ediciones. Barcelona, 1.996. Páx. 63

    Poesía titulada "Avinguda del Marqués d' Argentera 1"

 

INTELIXENCIA


 

Relación da psicoloxía con outras ciencias


"La psicología puede desarrollarse manteniendo sólo un estrecho vínculo con otras ciencias, que no la reemplazan, mas la proveen de una información importante para que ella pueda revelar con acierto su propia materia.
La primera ciencia con la que la psicología ha de mantener íntima conexión es la biología. (...)
Hay que asimilar bien la diferencia en los principios existenciales entre el mundo de los insectos, dotados de sólidos programas innatos que aseguran la adecuada supervivencia en condiciones estables y capaces, sin embargo, de conservar la especie hasta en situaciones cambiantes, y el de los vertebrados superiores con su poco numerosa descendencia, que puede subsistir sólo gracias al desarrollo de nuevas formas individuales, variables de comportamiento que aseguran la adaptación al cambiante medio. Sin esos conocimientos de los principios biológicos generales de la adaptación no cabe garantizar ninguna comprensión clara de las peculiaridades del comportamiento de los animales, y todo intento de entender las complejas formas de la actividad psíquica del hombre pierde su base biológica.
He ahí el porqué a la psicología científica le es totalmente indispensable el tener en cuenta las leyes fundamentales de la biología y nuevos capítulos de ésta como son la ecología (ciencia sobre las condiciones del medio y sus influjos) y la etología (ciencia de las formas innatas de comportamiento). Naturalmente, los hechos que constituyen el objeto de la ciencia psicológica no pueden reducirse en modo alguno a los propios de la biología.
La segunda ciencia con la que la psicología ha de mantener la más íntima conexión es la fisiología, y, en particular, el capítulo de la misma dedicado a la actividad nerviosa superior.
La fisiología estudia los mecanismos ejecutores de unas u otras funciones del organismo, mientras que la fisiología de la actividad nerviosa superior lo hace de los mecanismos funcionales del sistema nervioso que mantienen el "equilibrio" del organismo con el medio ambiente.
Es fácil advertir cuán necesario deviene para el psicólogo el conocimiento del papel que en este último proceso desempeñan los distintos niveles del sistema nervioso, el de las leyes que regulan los procesos metabólicos en el organismo, las leyes de funcionamiento del tejido nervioso que ejecuta los procesos de excitación e inhibición, y las de aquellas formaciones nerviosas complejas que efectúan los de análisis y síntesis, el cierre de las conexiones nerviosas, y aseguran los procesos de irradiación y concentración de la excitación; así como también el conocimiento de las formas esenciales de funcionamiento de las neuronas, en estado normal o de inhibición (físico). Todo ello es enteramente indispensable para que el psicólogo que estudia los tipos fundamentales de actividad psíquica del hombre no se limite a la simple descripción de los mismos, sino que comprenda los mecanismos en que se apoyan estas complejisimas formas de actividad, los aparatos que las ejecutan y los sistemas en que ellas transcurren. Desconocer las leyes de la fisiologia significaría privar a la psicología de una de las fuentes esenciales del conocimiento científico. Una importancia decisiva para la psicología tiene su vinculación con las ciencias sociales. (...)
Un hombre que no hubiere asimilado la experiencia de toda la humanidad, transmitida con auxilio del lenguaje -este depositario de la información-, no tendría ni siquiera una ínfima parte de las posibilidades con que cuenta su comportamiento real. Naturalmente, las formas de actividad del hombre se hacen realidad en función de su cerebro y se basan en las leyes de sus procesos nerviosos superiores, mas ningún sistema nervioso de por sí habría podido asegurar la formación del empleo de las herramientas y del lenguaje ni explicar el surgimiento de las complejísimas formas de la actividad humana nacidas en la historia de la sociedad.
La auténtica relación de la psicología y la fisiología radica en que la primera estudia las formas y métodos de la actividad que han surgido en el proceso de la historia social y que determinan el comportamiento del hombre, mientras que la fisiología de la actividad nerviosa superior se ocupa de los mecanismos naturales que hacen realidad o ejecutan dicho comportamiento." (Luria: Introducción evolucionista a la Psicología)

CIENCIA, TÉCNICA E SOCIEDADE

 

Un caso histórico a título de exemplo

“Como simple ilustración dalgúns aspectos importantes da investigación científica, parémonos a considera-los traballos de Semmelweis en relación coa febre puerperal.
Ignaz Semmelweis, un físico de orixe húngara, rearealizoulizou eses traballos entre 1844 e 1848 no hospital xeral de Viena. Como membro do equipo médico da Primeira División de Maternidade do hospital, Semmelweis sentíase angustiado ó ver que unha grande proporción de mulleres que tiñan parido nesa división contraían unha seria e a miúdo fatal enfermidade, coñecida como febre puerperal ou febre de sobreparto. En 1844, ata 260, dun total de 3.157 nais da División Primeira –un 8,2 %– morreron desa enfermidade; en 1845,o índice de mortes era do 6,8 %, e en 1846, do 11,4. Estas cifras eran sumamente alarmantes, porque na adxacente Segunda División de Maternidade do mesmo hospital, na que se atopaban instaladas case tantas mulleres como na Primeira, a porcentaxe de mortes por febre puerperal era moito máis baixo: 2,3, 2,0 e 2,7 nos mesmos anos. Nun libro que escribiu máis tarde sobre as causas e prevención da febre puerperal, Semmelweis relata os seus esforzos por resolver este terrible rompecabezas.
Semmelweis empezou por examinar varias explicacións do fenómeno correntes na época; rexeitou algunhas que se amosaban incompatibles con feitos ben establecidos; a outras someteunas a contrastación.
Unha opinión amplamente aceptada atribuía as ondas de febre puerperal a “influencias epidémicas”, que se describían vagamente como “cambios atmosférico-cósmico-telúricos”, que se estendían por distritos enteiros e producían a febre puerperal nas mulleres que estaban de sobreparto. Pero ¿cómo –argüía Semmelweis– podían esas influencias ter infestado durante anos a División Primeira e ter respectado a Segunda? E ¿cómo podía compatibilizarse esta concepción co feito de que mentres a febre asolaba o hospital, case non se producían casos na cidade de Viena ou os seus arredores? Unha epidemia de verdade, coma o cólera, non sería tan selectiva. Finalmente, Semmelweis sinala que algunhas das mulleres internadas na División Primeira que vivían lonxe do hospital foron sorprendidas polas dores de parto cando ían de camiño e deran a luz na rúa; sen embargo, malia destas condicións adversas, a porcentaxe de mortes por febre puerperal nestes casos de “parto na rúa” era máis baixo que o da División Primeira.
Segundo outra opinión, unha causa da mortaldade na División Primeira era o amoreamento. Pero Semmelweis sinala que de feito o amoreamento era maior na División Segunda, en parte como consecuencia dos esforzos desesperados das pacientes para evitar que as ingresasepuideran na tristemente célebre División Primeira.
Semmelweis descartou asimesmo dous conxecturas similares facendo notar que non había diferencias entre as dúas divisións no que se refería á dieta e o coidado xeral das pacientes.
En 1846, unha comisión designada para investiga-lo asunto atribuíu a frecuencia da enfermidade na División Primeira ás lesións producidas polos recoñecementos pouco coidadosos a que sometían ás pacientes os estudiantes de medicina, tódolos cales realizaban as súas prácticas de obstetricia nesta División. Semmelweis sinala, para refutar esta opinión que a) as lesións producidas naturalmente no proceso do parto son moito maiores que as que poidera producir un exame pouco coidadoso; b) as comadroas que recibían ensinanzas na División Segunda recoñecían ás súas pacientes de xeito moi análogo, sen por iso produci-los mesmos efectos; c) cando, respondendo ó informe da comisión, reduciuse á metade o número de estudiantes e restrinxiuse ó mínimo o recoñecemento das mulleres por parte de eles, a mortalidade, despois dun breve descenso acadou as súas cotas máis altas.
Acudiuse a varias explicacións psicolóxicas. Unha delas facía notar que a División Primeira estaba organizada de tal modo que un sacerdote que portaba os últimos auxilios a unha moribunda tiña que pasar por cinco salas antes de chegar á enfermería: sostíñase que a aparición do sacerdote, precedido por un acólito que facía soar unha campaniña, producía un efecto terrorífico e debilitante nas pacientes das salas e as facía así máis propicias a contraer a febre puerperal. Na División Segunda non se daba este factor adverso, porque o sacerdote tiña acceso directo á enfermería. Semmelweis decidiu someter a proba esta suposición. Convenceu ó sacerdote de que debía dar un rodeo e suprimi-lo toque de campaíña para conseguir que chegara á habitación da enferma en silencio e sen ser observado. Pero a mortalidade non decreceu na División Primeira.
A Semmelweis ocorréuselle unha nova idea: as mulleres, na División Primeira, xacían de espaldas; na Segunda, de lado. Aínda que esta circunstancia lle parecía irrelevante, decidiu, aferrándose a un cravo ardendo, probar a ver se a diferencia de posición resultaba significativa. Fixo, pois, que as mulleres internadas na División Primeira se deitasen de lado, pero, unha vez máis, a mortalidade continuou.
Finalmente, en 1847, a casualidade deu a Semmelweis a crave para a solución do problema. Un colega seu, Kolleetschka, recibiu unha ferida penetrante nun dedo, producida polo escalpelo dun estudiante co que estaba realizando unha autopsia, e morreu despois duna agonía durante a cal amosou os mesmos síntomas que Semmelweis tiña observado nas víctimas da febre puerperal.
Aínda que por esa época non se describira aínda o papel dos microorganismos nese tipo de infeccións, Semmelweis comprendeu que a “materia cadavérica” que o escalpelo do estudiante introducira na corrente sanguínea de Kolletschka fora a causa da fatal enfermidade do seu colega, e as semellanzas entre o curso da doenza de Kolletschka e o das mulleres da súa clínica levou a Semmelweis á conclusión de que as súas pacientes morreran por un envelenamento do sangue do mesmo tipo: el, os seus colegas e os estudiantes de medicina foran os portadores da materia infecciosa, porque el e o seu equipe acostumaban chegar ás salas inmediatamente despois de lavarse as mans só dun modo superficial, de xeito que estas conservaban a miúdo un característico cheiro a sucidade.
Unha vez máis, Semmelweis puxo a proba esta posibilidade. Argumentaba el que se a suposición fora correcta, entón se podería previr a febre puerperal destruíndo quimicamente o material infeccioso adherido ás mans. Dictou, polo tanto, unha orde pola que se esixía a tódolos estudiantes de medicina que se lavaran ás mans cunha solución de cal clorurada antes de recoñecer a ningunha enferma. A mortalidade puerperal comezou a decrecer, e no ano 1848 descendeu ata o 1,27 % na División Primeira, fronte ó 1,33 da Segunda.
En apoio da súa idea, ou, como tamén diremos da súa hipótese, Semmelweis fai notar ademais que con ela se explica o feito de que a mortalidade na División Segunda fora moito máis baixa: nesta as pacientes estaban atendidas por comadroas, e na súa preparación non estaban incluídas as prácticas de anatomía mediante a disección de cadáveres.
A hipótese explicaba tamén o feito de que a mortalidade fora menor entre os casos de “parto na rúa”: ás mulleres que chegaban con neno en colo case nunca se llas sometía a recoñecemento despois do seu ingreso, e deste modo tiñan maiores posibilidades de escapar á infección.
Asimesmo, a hipótese daba conta do feito de que tódolos recen nacidos que contraeran a febre puerperal foran fillos de nais que contraeran a enfermidade durante o parto; porque nese caso a infección se lle podía transmitir ó neno antes do seu nacemento, a través da corrente sanguínea común de nai e fillo, o cal pola contra, resultaba imposible cando a nai estaba sá.
Posteriores experiencias clínicas levaron pronto a Semmelweis a ampliar a súa hipótese. Nunha ocasión, por exemplo, el e os seus colaboradores, despois de desinfectarse coidadosamente as mans, examinaron primeiro a unha parturiente que padecía cancro cervical ulcerado; procederon logo a examinar a outras doce mulleres da mesma sala, despois dun lavado rutineiro, sen desinfectarse de novo. Once das doce pacientes morreron de febre puerperal. Semmelweis chegou á conclusión de que a febre puerperal podía ser producida non só por materia cadavérica, senón tamén por “materia pútrida procedente de organismos vivos”.
[...] Tomemos a hipótese que atribúe o alto índice de mortalidade na División Primeira ó terror producido pola aparición do sacerdote co seu acólito. A intensidade dese terror, e especialmente os seus efectos sobre a febre puerperal, non son tan directamente identificables como a diferencia no número de enfermos ou na dieta, e Semmelweis utiliza un método indirecto de contrastación. Pregúntase a si mesmo: ¿Que efectos observables –se os hai– se producirían no caso de que a hipótese fora verdadeira? E argumenta: se a hipótese fora verdadeira, entón un cambio apropiado nos procedementos do sacerdote iría seguido dun descenso de mortalidade. Comproba mediante un experimento moi simple se se da esta implicación; atópase con que é falsa, e, en consecuencia, rexeita a hipótese.
[...] Consideremos agora o caso en que a observación ou a experimentación confirman a implicación contrastadora, I. Da súa hipótese de que a febre puerperal é un envelenamento do sangue producido por materia cadavérica, Semmelweis infire que a adopción de medidas antisépticas apropiadas reducirá o número de mortes por esa enfermidade. Esta vez os experimentos amosan que a implicación contrastadora é verdadeira. Pero este resultado favorable non proba dun modo concluinte que a hipótese sexa verdadeira, porque o razoamento en que nos basamos tería a forma seguinte:
Se H é verdadeira, entón tamén o é I
(Como se amosa empiricamente) I é verdadeira
H é verdadeira

E este modo de razoar, coñecido co nome de falacia de afirmación de consecuente, non é deductivamente válido, é dicir, que a súa conclusión pode ser falsa, aínda que as súas premisas sexan verdadeiras.
[...] Por tanto, neste caso as premisas eran ambas verdadeiras. Sen embargo, a súa hipótese era falsa, porque, como el mesmo descubriu máis tarde, a materia en proceso de putrefacción procedente de organismos vivos podía producir tamén a febre puerperal.”
(Carl G. Hempel: Filosofía de la Ciencia Natural)


Ciencia e humildade

"La noticia de que científicos escoceses han reproducido una oveja bautizada con el nombre de Dolly de una célula de la ubre de otra borrega, ha inspirado imágenes alucinantes de Frankenstein. La idea de la clonación, o la posibilidad de producir en el laboratorio dobles de personas al por mayor, es sencillamente aterradora para mucha gente. Despierta el temor de una sociedad decadente en la que la esencia de la humanidad se ha perdido y el valor de la vida se ha abaratado.
Esta reacción de alarma no nos debería sorprender. Desde los comienzos de la civilización los grandes adelantos han sido casi siempre recibidos con miedo, suspicacia y una buena dosis de indignación moral. No han sido pocos los genios que sufrieron en su día el rechazo colectivo o el castigo a manos del Estado o de la Iglesia. Algunos incluso pagaron con la vida su talento.
Los cientificos no inventan verdades. Las descubren. Las verdades genuinas rezuman claridad, precisión y belleza. Poseen la cualidad de la evidencia, lo que las convierte en revelaciones. Las verdades nos ayudan: a entender el universo y a conocernos mejor. Nos emplazan, sobre todo, a ser conscientes de nuestra frágil naturaleza y a aceptar nuestras limitaciones.
El proverbial narcisismo, la arrogancia y el endiosamiento de los hombres y las mujeres han sufrido ataques durisimos de la ciencia a lo largo de la historia. Por ejemplo, Nicolás Copémico se encargó de derrumbar la ilusión de que la Tierra, la morada del ser humano, era el centro del cosmos, al descubrir en el siglo XVI que giramos alrededor del Sol, del que además dependemos para sustentar la vida. Más tarde, Charles Darwin demostró que provenimos del mono. El impacto de este hallazgo fue tan profundo como humillante pues en nuestra infatigable persecución de la supremacía infinita habíamos roto los lazos con el resto de la fauna y nos habíamos adjudicado un origen divino.
Sigmund Freud dio la campanada a finales del siglo pasado. El padre del psicoanálisis evidenció el poder extraordinario del inconsciente sobre nuestros deseos y.comportamientos. Esta revelación destruyó para siempre la creencia de que somos dueños y señores de nuestra mente y de nuestros actos. Por su parte, Albert Einstein propinó un golpe devastador a la omnipotencia y al absolutismo humanos. Este científico genial demostró que nuestra percepción de fenómenos supuestamente exactos, como la velocidad de la luz de las estrellas o la rapidez del tiempo, es relativa y depende de dónde nos situemos.
Todos estos logros memorables de la ciencia nos ensefñan que el arte de vivir requiere conocimiento, pero también humildad. Para superar los desafíos que nos plantea la existencia es importante reconocer que somos una mera fracción del universo sujeta a un proceso imparable de selección natural y evolución, que existen fuerzas desconocidas que no controlamos pero que influyen poderosamente sobre nuestras actitudes y conductas, y que la visión del mundo es subjetiva y depende del punto de vista del observador.
La ciencia es una de las actividades humanas más nobles y relevantes. Estoy seguro de que independientemente de los misterios que se esclarezcan y del bienestar que alcancemos en el futuro, siempre contaremos con almas geniales y persistentes que lucharán por sobrepasar la sabiduría del momento y por recordarnos la importancia de la modestia. Por eso, la espectacular clonación en Escocia no sólo representa el enorme potencial de la ingeniería genética, sino también la amenaza a nuestro anhelo vanidoso de onginalidad. Y en su papel secundario de mera copia, la oveja Dolly escenifica la virtud de la humildad."
(Luis Rojas Marcos: artigo publicado en El País Semanal, 13-4-97)


TÉCNICA

 

"Hay quienes consideran que toda novedad tecnológica, por el hecho de serlo, es un paso más en la senda del progreso. "Innovar" y "mejorar" se usan con muchísima frecuencia como sinónimos. Quienes asi lo creen, comparten otras convicciones. En particular coinciden en aceptar que siempre, en el pasado, los grandes desarrollos tecnológicos, que luego han resultado ser inocuos, despertaron terror entre los timoratos conservadores. Al igual que pasó antes-se induce-, acontece hoy y ocurrirá mañana. Por ello el tecnólogo, una vez convencido de la bondad de su proyecto -añaden-, no debe preocuparse más que de la correcta realización de su diseño. Ha de evitar a todo trance dejarse desviar del mismo por presiones externas. Y más cuando (como es lo habitual) son profanos quienes las ejercen. No creo exagerar al decir que ése sigue siendo hoy, por desgracia, el modo más común de entender el tecnólogo lo que hace."
(José Sanmartín: "No toda producción es síntesis". Anthropos, nº 94-95 Páx. 39)


“[...]. En primeiro lugar, as definicións de investigación básica e aplicada da NSF [National Science Foundation of America] e a OCDE implican que as intencións do investigador determinan o tipo de investigación que realiza. Polo tanto se un investigador comeza a súa tarefa sen unha aplicación específica práctica á vista e, no curso dos traballos, aparecen unha ou máis aplicacións, entón a investigación se transforma de básica en aplicada. Se dous homes traballan no mesmo proxecto, ben sexa xuntos ou separados, e un ten unha finalidade específica e o outro non, entón a investigación é básica e aplicada ó mesmo tempo.Se o organismo patrocinador apoia con fondos unha investigación cunha aplicación específica practica á vista, e sen embargo o investigador non a ten ¿cómo podemos clasificar esa investigación?
En segundo lugar a distinción parece suxerir que os procesos de investigación son entidades unitarias, cousas que podemos circunscribir nos termos do seu funcionamento e consecuencias. Non é este o caso no que concirne a moitos –quizais a todos- os científicos.[...] Ademais cada investigación contén inicialmente a posibilidade dun descubrimento orixinal. Neste senso, non parecen demasiado relevantes as intencións do investigador no que concirne á aplicación práctica dos seus achados. Por outra parte, cando un proxecto de investigación ten moitos aspectos e avanza cara ó descoñecido en varios puntos da fronteira do coñecemento, é moi posible que a investigación poda clasificarse como básica nalgúns aspectos e como aplicada noutros.”
(Leslie Sklair: El conocimiento organizado. Ed. Labor. Barcelona 1977)


 

"En el municipio, los hombres tienen hoy día dos tareas que sólo ellos realizan: la labranza, hoy mecanizada, y que por ello mismo excluye a las mujeres, y la matanza del cerdo.(...)
Hemos ido viendo cómo los trabajos realizados tradicionalmente por las mujeres desaparecen o se transforman, y cómo la mecanización las aleja de los campos. El único aparato agrícola que utilizan regularmente las campesinas del municipio es la ordeñadora. Pero, ¿seguirá siendo así si consiguen crear explotaciones intensivas de 30 o 40 vacas? Si lo consiguen, ¿los hombres seguirán buscando un trabajo asalariado? ¿Cuáles serán las repercusiones de la entrada en el Mercado Común? Michel y otros (1981), han comprobado que cuanto más se mecaniza una explotación, más se les escapa a las mujeres, y ponen el ejemplo de ordeñar, que al mecanizarse, ha pasado a ser un trabajo masculino en ciertas regiones. "Ahora que tenemos ordeñadora, a veces me ayuda. Antes no lo hacía nunca."
(Lourdes Méndez: Cousas de mulleres. Barcelona, 1987 Anthropos. Páx. 162, 177)



"La clase intelectual se atribuye el papel de vanguardia de la transformación social y considera que los grandes resortes se cifran en la transformación de la educación y en la difusión del saber, ideales tan típicos de la Ilustración, olvidando con un esquema intelectualista, el papel que las clases relegadas y productivas estaban llamadas a jugar en el esfuerzo creador de una nueva sociedad. (...)
Piérdese, así, toda la riqueza de una realización básica del ser humano en su contacto primario con la naturaleza, del cual nacen categorías y simbolismos decisivos.(...)
Y, de hecho, estas categorías brotadas de la experiencia técnica han alimentado subterráneamente los esquemas de la ontología y la metafísica oficiales."
(Carlos París: El animal cultural. Barcelona, 1994.Crítica, Grijalbo Mondadori)


"Los obreros cambian su mercancía, la fuerza de trabajo, por la mercancia del capitalista, por el dinero y este cambio se realiza guardándose una determinada proporción: tanto dinero por tantas horas de uso de la fuerza de trabajo. Por tejer durante doce horas, dos marcos. Y estos dos marcos, ¿no representan todas las demás mercancías que pueden adquirirse por la misma cantidad de dinero? En realidad, el obrero ha cambiado su mercancía, la fuerza de trabajo, por otras mercancías de todo género, y siempre en una determinada proporción. Al entregar dos marcos el capitalista le entrega, a cambio de su jornada de trabajo, la cantidad correspondiente de carne, de ropa, de leña, de luz, etc. Por tanto, los dos marcos expresan la proporción en que la fuerza de trabajo se cambia por otras mercancías , o sea el valor de cambio de la fuerza de trabajo. Ahora bien, el valor de cambio de una mercancía, expresado en dinero, es precisamente su precio. Por consiguiente, el salario no es más que un nombre especial con que se designa el precio de la fuerza de trabajo, o lo que suele llamarse precio del trabajo, el nombre especial de esa peculiar mercancía que sólo toma cuerpo en la carne y la sangre del hombre."
(Karl Marx: Trabajo asalariado y capital. Planeta -Agostini. Páx. 9)



"Incertidumbre, riesgo y estacionalidad son, pues, importantes factores a la hora de orientar las decisiones de los productores. Hemos visto, también, cómo el riesgo no es igualmente asumible por unos u otros productores de acuerdo, por ejemplo, al diferente tamaño de su propiedad. Asimismo, el instrumental tecnológico, o los medios de producción tampoco son accesibles del mismo modo o en el mismo grado para unos y otros. De la misma manera, la estacionalidad y, más particularmente, el modo como ésta afecta a los requerimientos de trabajo a lo largo de un ciclo productivo, puede afectar muy desigualmente a unas u otras unidades de producción, de acuerdo a los particulares rasgos que pueden caracterizar a cada una de ellas.
En efecto, por ejemplo, el conocimiento, control y posibilidades de utilización de determinados útiles tecnológicos (la bodega, el molino, la almazara, el troje, el silo, el establo, la cosechadora, empacadora, etc.) se convierten en un elemento de diferenciación social que, además, se incrementa como consecuencia de la incidencia de los ciclos de cultivo que reparten desigualmente las necesidades de fuerza de trabajo a lo largo del ciclo anual. Asimismo, estas diferentes necesidades inciden en la organización doméstica en tanto que unidad de producción, y de reproducción, la cual tendrá que adaptar el número de sus miembros, su capacidad productiva y sus necesidades de fuerza de trabajo según el tamaño y características de la explotación. Pero, también, algunas caracteristicas de la explotación pueden explicarse en función de las particulares características relativas a la composición del grupo doméstico, sobre todo en relación al tamaño del grupo y al sexo y edad de sus miembros. En definitiva, aspectos tales como el espacio doméstico, la organización de la producción y el tamaño y estructura del grupo doméstico estarán relacionadas con las necesidades derivadas de las técnicas utilizadas, con los diferentes grados de control/propiedad sobre las mismas, así como con las diferentes alternativas ocupacionales que se les ofrecen a los diferentes miembros del grupo doméstico.
En buena medida las estrategias campesinas de produccíón se basan en que la fuerza de trabajo no está constituida exclusivamente por unidades personales discretas, sino que se trata, también, de una "unidad" doméstica de producción-consumo".
(J. Contreras: "Estrategias de producción y reproducción", en J. Prat y otros, 1991: 347,348 )