“En la parte analítica de la crítica se demuestra que espacio y tiempo sólo son formas de la intución sensible, o sea, meras condiciones de la existencia de las cosas en cuanto fenómenos; además, que no poseemos conceptos del entendimiento y, por consiguiente, tampoco ninguna clase de elementos para conocer las cosas, sino en la medida en que se puede dar la intuición correspondiente a esos conceptos y, en consecuencia, no podemos tener conocimiento de ningún objeto como cosa en sí misma, sino sólo en cuanto que es objeto de la intuición sensible, es decir, como fenómeno. De aquí, pues, se sigue ciertamente la limitación de cualquier posible conocimiento especulativo de la razón a los meros objetos de la experiencia”
Kant: Crítica de la Razón Pura. Prólogo.

"Aunque pudiéramos elevar nuestra intuición al grado sumo de claridad, no por eso nos acercaríamos más a la construcción de los objetos en sí mismos. Pues, en todo caso, no haríamos más que conocer completamente nuestro modo de intuición, es decir, nuestra sensibilidad, y aun ésta siempre bajo las condiciones de espacio y tiempo, originariamente referidas al sujeto. Pero jamás podemos conocer lo que son los objetos en sí, por luminoso que sea nuestro conocimiento del fenómeno, que es lo único que nos es dado."
Kant: Crítica de la Razón Pura.

“Si la intuición tuviera que regirse por la constitución de los objetos, no comprendo cómo se pueda a priori saber algo de ella. ¿Rígese empero el objeto (como objeto, de los sentidos) por la constitución de nuestra facultad de intuición?, entonces puedo muy bien representarme esa posibilidad. Pero como no puedo permanecer atenido a esas intuiciones, si han de llegar a ser conocimientos, sino que tengo que referirlas, como representaciones, a algo como objeto, y determinar éste mediante aquéllas, puedo por tanto: o bien admitir que los conceptos, mediante los cuales llevo a cabo esa determinación, se rigen también por el objeto y entonces caigo de nuevo en la misma perplejidad sobre el modo corno pueda saber a prioi algo de él; o bien admitir que los objetos o, lo que es lo mismo, la experiencia, en donde tan sólo son ellos (como objetos dados) conocidos, se rige por esos conceptos y entonces veo enseguida una explicación fácil; porque la experiencia misma es un modo de conocimiento que exige entendimiento, cuya regla debo suponer en mí, aún antes de que me sean dados objetos, por lo tanto a priori, regla que se expresa en conceptos a priori, por los que tienen pues que regirse necesariamente todos los objetos de la experiencia y con los que tienen que concordar. En lo que concierne a los objetos, en cuanto son pensados sólo por la razón y necesariamente, pero sin poder (al menos tales como la razón los piensa) ser dados en la experiencia, proporcionarán, según esto, los ensayos de pensarlos (pues desde luego han de poderse pensar) una magnífica comprobación de lo que admitimos como método transformado del pensamiento, a saber: que no , conocemos a priori de las cosas más que lo que nosotros mismos ponemos en ellas.”
Kant: Crítica de la Razón Pura, Prólogo a la segunda edición.

“Que espacio y tiempo son sólo formas de la intuición sensible, y por tanto sólo condiciones de la existencia de las cosas como fenómenos; que nosotros además no tenemos conceptos del entendimiento y por tanto tampoco elementos para el conocimiento de las cosas, sino en cuanto a esos conceptos puede serles dada una intuición correspondiente; que consiguientemente nosotros no podemos tener conocimiento de un objeto como cosa en sí misma, sino sólo en cuanto la cosa es objeto de la intuición sensible, es decir, como fenómeno; todo esto queda demostrado en la parte analítica de la crítica.”
Kant: Crítica de la Razón Pura, Prólogo a la 2ª edición.