"Feuerbach arranca de la autoenajenación
religiosa, del desdoblamiento del mundo en un mundo religioso, imaginario, y
otro real. Su cometido consiste en disolver el mundo religioso, reduciéndolo
a su base terrenal. No advierte que, después de realizada esta labor,
queda por hacer lo principal. En efecto, el que la base terrenal se separe de
sí misma y se plasme en las nubes como reino independiente, sólo
puede explicarse por el propio desgarramiento y la contradicción de esta
base terrenal consigo misma."