“Por consiguiente, la primera cosa que tenemos que examinar en el cielo en general, o el mundo, o si se prefiere algún otro nombre, démoselo, es aquella por la que hemos dicho que hay que empezar siempre, a saber, si ha sido siempre sin haber jamás comenzado a nacer o si ha nacido y tenido, pues, un origen y un principio. Por consiguiente, ha nacido y es efectivamente visible, tangible y corpóreo, y todo lo que tiene estas cualidades es sensible; y todo lo que es sensible y cae bajo el dominio de la opinión acompañada de sensación, sabemos que nace y es engendrado. Decimos, además, que todo lo que nace procede necesariamente de alguna causa. ¿Quién es, pues, el creador y padre de este universo? Difícil de encontrarle, y cuando se le ha encontrado, imposible hacer que la multitud le conozca.”
Platón, Timeo