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de noviembre del 1980, fecha de nacimiento de Carlos, un pequeño niño que padece el denominado síndrome de down.
Esto
fue un chasco para sus padres que siempre habían soñado con tener un niño
guapo, inteligente y, sobre todo, sano. Pero, ¿esto le impedirá disfrutar
plenamente los placeres de la vida? Como veremos ahora, NO
Entorno
a los 3 años de vida, Carlos, mas conocido por Carlitos, empezó su vida
escolar en una pequeña pero acogedora guardería plagada de chavales que,
posteriormente, serian los “compañeros” del niño.
Los
estudios de primaria los inició y todo fue bien hasta que un cierto día,
alguna parte de la clase, al ver su superioridad en todas las materias frente a
ellos, empezó a meterse con su aspecto físico y con la “anomalía que padecía”
El
pobre Carlos no se lo tomó muy a pecho, pues lo tenía asumido, pero de lo que
no iba a cesar era de esforzarse para intentar conseguir finalizar la tan
ansiada carrera de periodismo, a priori, fuera de sus alcances.
Inició
el bachiller a la edad de 16 años y, mediante la vía de humanidades, consiguió
pasar completamente “limpio” tanto primero como segundo, eso si, con horas
de dedicación, esfuerzo e interés. Además de tener que preparar la
selectividad, tuvo que saber sobreponerse a la muerte
de su padre en un accidente de tráfico, pues era camionero; pero, al
contrario, no le derrumbó, sino que le dio mas ganas de seguir estudiando pues
tenía muy gravada en la memoria una frase de su padre: “Carlos. hijo, no te
rindas, tienes los mismos derechos que los otros niños, pues por el hecho de
ser discapacitado, no debes de sentirte inferior”
Y, finalmente, sacó una nota que le dio la vía directa para la universidad y, por consiguiente, sacar el título de periodista, nada mas y nada menos, que del diario “El País”
Álvaro Casado Duque
junio
2004