Era un frío día de 1986 cuando Hiromishi, ama de casa de 34 años, dio a luz a su cuarto hijo. Esta vez fue una niña a la que bautizo como Toshio. Era la única niña, ya que sus hermanos eran todos varones y tenían 17,10 y 3 años. Residían en un barrio marginal al sur de Bangkok, capital de Tailandia. El padre de familia Tokishima trabajaba limpiando las calles de la ciudad y era junto a los dos hermanos mayores de Toshio los que se ganaban la vida trabajando. Tokishima solía llegar borracho a casa y pegarle brutales palizas a su mujer y a sus hijos.
Toshio
cuando apenas era un bebé gozaba de los cariños y mimos de todos, pero al
cumplir los 6 años empezó a ser la incomprendida; sus hermanos se burlaban de
ella por ser la pequeña, su padre descargaba su ira sobre ella pegándole, e
incluso años después abuso sexualmente de ella. Su madre era la única que le
hacia caso y cuando tenia algún rato libre se entretenía jugando con ella o
sino Toshio le ayudaba en las labores de la casa.
La
parte mas dramática de la historia llega cuando Toshio tiene 12 años.
Un día llega a su casa acompañando a su padre Masao Chekemura, un viejo hombre
que regenta algunos locales de prostitución en la ciudad. El señor Chekemura y
los padres de la niña se van a la cocina y tras una hora de conversación
Chekemura se lleva a la niña para obligarla a trabajar en uno de sus locales.
Tokishima acababa de cambiar a su hija por una lavadora ante los llantos de
desesperación de Hiromishi.
Ese mismo día Toshio ya empieza a ejercer la
prostitución viviendo en pésimas condiciones, recibiendo abusos y maltratos de
sus jefes y realizando el acto sexual sin precaución ninguna. Así solo aguanto
cuatro años, ya que al cumplir 16 coge el virus del SIDA y un año después
fallece, sin familia ni amigos que vayan a su funeral; y todo por una simple
lavadora.