LA
VERDAD DE LA INJUSTICIA
En
un lugar lejano, cerca de Oriente Medio, un grupo no muy amplio de nómadas,
conocidos como Xangarios, tenían una característica que no compartían con el
resto de las tribus nómadas, era la ausencia de adultos, todos eran niños
comprendidos entre los 5 hasta los 18 años de edad.
Ellos, vivían como
podían entre las cálidas y secas arenas de Arabia, con escasez alimenticia y
falta de agua, las deshidrataciones eran habituales en esos lugares, aún así
la gente seguía hacia delante.
Todos los días
antes de la puesta de sol, los hermanos más mayores de la tribu se levantaban
para ir a buscar comida y restos de animales que por la falta de agua y restos
orgánicos se morían entre las interminables llanuras del desierto. Pero nunca
encontraban gran cosa, siempre eran raíces de árboles y pequeñas lombrices de
tierra que daban sus últimos meneos antes de caer en un sueño interminable.
Tras una larga
conversación en las cabañas de su tribu, los mayores decidieron enviar 5 de
sus pequeñas hermanas para un país más desarrollado, porque no podían seguir
con todo el grupo por la falta de caza y
de bebida. Entonces llamaron a un hombre que pasaba chicas por la frontera sin
que los guardacostas se diesen cuenta.
Y este hombre se
fue satisfecho con las niñas, que para el solo eran carnaza para otros y un
medio para sacar dinero fácil.
Las niñas aterrorizadas
estaban confusas preguntándose porque sus hermanos les hacían tanto daño.
Pero sin embargo ellos
desconocían el propósito de ese hombre que fue tan amable con ellos ofreciéndoles
protección a sus hermanas.
Las cinco hermanas añoraban
la libertad de corretear por la arena, la satisfacción de poder tocar todo lo
que estaba su alrededor, y lo más importante, saber que sus hermanos estaban ahí
para lo que fuera.
Pero estas cinco niñas,
hoy en día están sabe dios donde, con la enfermedad del sida entre sus venas,
e intentando quitarse de encima a cualquier borracho que tenga sus hormonas
desbocadas.
¿Es esto lo que queremos para niños sin nada ni nadie?
¿Estos niños que viven en situaciones moribundas?
¿Estos niños que solo buscan lo que cualquier crío normal tiene y
que a veces rechaza?
Yo creo que no. Y si alguien no estuviera de acuerdo con estas palabras, tendría que observar muy dentro de si, y mirar si su corazón está congelado por la mentira y el derrumbe de su ser.