Don Quijote y su amigo Sancho se fueron en busca de nuevas aventuras.
Dice Don Quijote: ¿ves venir ahí amigo Sancho un caballero?
Sancho le decía que no era un caballero sino un pobre hombre.
Don Quijote vió algo que relumbraba en su cabeza.
Él pensaba que lo que llevaba en la cabeza era un yelmo de oro, dijo: ¡Ese yelmo de oro tiene
que ser mio!
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Entonces, a todo correr, se dirigió hacia el hombre dispuesto a atravesarlo de punta a punta.
El hombre al verlo tiró la bacía y echó a correr por el primer camino que encontró.
Don Quijote cogió la bacía, intentando encajarla en su cabeza.
"Sin duda ese caballero debía tener la cabeza muy grande",-dijo Don Quijote.
Sancho se reía. Don Quijote le preguntó:
-¿De qué te ries Sancho?
-Me rio de pensar en la gran cabeza de ese pobre hombre.
Don Quijote y Sancho siguieron su camino.
Soraya y Sandra
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