Salió de la posada decidido a encontrar muchas aventuras.
Al poco tiempo oye gritos en el interior de un bosque. Corre hacia allí y ve a un
chico atado a un árbol y a un señor pegándole:
-¿Qué estais haciendo a ese chico?- dijo Don Quijote.
- Es mi criado. Tiene que cuidar mis ovejas pero el problema es que cada día me falta una.
- Eso es mentira: él a mi no me paga y me pega por nada.
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- ¿Será posible que se pueda hacer algo así? Yo voy a arreglar esto. Le vas a dar todo lo que le debes. Vamos a hacer las cuentas:
son nueve meses a siete reales...total sesenta y tres reales. Dale el dinero si no quieres morir-ordenó Don Quijote.
- Pero es que aquí no tengo el dinero, tenemos que ir a mi casa.
- Vete con él y si te vuelve a pegar encuéntrame.
Don Quijote se marchó satisfecho.
Cuando ya no se veía al caballero en el horizonte, el amo ató al joven en el árbol y
terminó lo que aún no había acabado...
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