En el Cantar se van entrelazando dos temas que son constantes a lo largo de toda la narración:

La honra: el Cid es desterrado por su rey, Alfonso VI y, por lo tanto, pierde su honra. Para recuperarla, realiza diversas hazañas en su lucha contra los moros. Estas hazañas hacen que vaya aumentando su riqueza y también su fama. De esta manera, consigue el perdón real y recupera la honra.

El honor: cuando los infantes abandonan a sus hijas, el Cid pierde su honor. Lo recupera cuando los suyos vencen a los infantes y las hijas se casan de nuevo, con los príncipes de Navarra y Aragón, ascendiendo así en la escala social.

El héroe

Para muchos críticos,  el Cid es un modelo que encarna los ideales de perfecto caballero castellano. Así pues, aunque parta de un personaje real, Rodrigo Díaz, se aleja de él para encarnar el modelo.

El Cid es un perfecto vasallo, perfecto señor, perfecto padre, marido, amigo, guerrero, caballero...Tanto la familia del héroe como sus seguidores son excesivamente positivos y valientes , mientras que sus enemigos se caracterizan porque son excesivamente negativos.

La métrica del Cantar es irregular, como corresponde al Mester de juglaría. Los versos  miden entre 10 y 20 sílabas, y están divididos en dos hemistiquios por una cesura. Los versos tienen rima asonante y se agrupan en series o tiradas de desigual numero de versos