LOS LAURELES DEL CÉSAR (1972)

En esta ocasión, Asterix y Obelix se ven en la absurda situación de tener que entrar en el círculo de Julio César para arrebatarle los laureles de su corona de honor. Y todo eso ¿por qué? Pues por una apuesta: la que se hicieron Abraracúrcix y Homeopátix, su cuñado, cuando el primero visitó Lutecia con su mujer. Entonces llevado por el vino y la acalorada discusión sobre las exquisiteces culinarias de la capital, Abraracúrcix no pudo soportar más las humillaciones de Homeopátix y juró hacer un guiso con los laureles del mismísimo César. Por ello manda a Roma a Asterix y a Obelix, quienes vagarán por la Ciudad Eterna (aún no lo era), de casa en casa, hasta llegar al palacio del dictador romano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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