| |
Carlos I, o
primeiro: poucos anos
despois de que os Reis Católicos creasen o Estado español. o rei Carlos
I de España e V de Alemaña asinou a primeira lei
contra as máscaras. Data de 1523 e expresábase textualmente así: |
 |
|
Porque del traer de las máscaras resultan grandes males y se
disimulan con ellas y encubren: mandamos que no haya enmascarados en el
reyno, ni vaya con ellas ninguna persona disfrazada
ni desconocida: so pena que el que las truxere de dia,
y se disfrazare con ellas, si fuera persona baxa, le
den cien azotes publicamente, y si fuere persona
noble o honrada, le destierren de la ciudad y villa o lugar donde la truxere
por seis meses, y si fuere noche, sea la pena doblada:
que así lo executen los nuestros jueces, so pena de
perdimiento de sus oficios. |
| |
A Felipe
V, recén triunfador da Guerra de Sucesión, o
Carn aval fixolle menos gracia ou é que os seus validos lle pintaron moi
negras as cousas. El foi quen asinou en 1716 un decreto tan radical
que prohibía os bailes de máscaras incluso nos domicilios privados. A moda
italiana comezaba a facer furor nos selectos círculos da corte e da nobreza.
Por se a novidade arrastraba ós españois ó mal camiño, o rei Felipe ordenou: |
|
| |
En atención a que de pocos años a esta parte se han
introducido en esta Corte, imitando los Carnavales de otras partes,
diferentes bailes con máscaras,
mezclándose muchas personas disfrazadas en varios trages,
de que se han seguido innumerables ofensas a la Magestad Divina y gravísimos
inconvenientes, por no ser conforme al genio y recato
de la Nación Española, mando: que ninguna persona, vecino, morador, estante,
o habitante de esta Corte, de qualquier estado, calidad, o condición que sea
pueda tener ni admitir en su casa personas algunas para que con el título de
carnaval o asamblea se diviertan, danzando con máscaras o sin ellas en este
u otro tiempo del año, ni en qualquier forma. Pena de mil ducados a la
persona que contraviniere a ello, además de que se
procederá a otras graves conforme a la calidad de la persona. |
 |
| |
Estaba clara a decisión do monarca de que ninguén se
divertise no Entroido.
En febreiro de 1909 o alcalde de
Santiago dicta un bando cun texto que nos pode servir como modelo
da prosa regulamentista que gastaban os primeiros rexedores cando chegaba o
Carnaval: |
|
| |
El alcalde hace saber que, por razones de higiene, seguridad y comodidad del
tránsito público, se prohibe:
1.- Que las máscaras
circulen por las calles con disfraces que ofendan la moral o el buen gusto,
ridiculicen a personalidades determinadas, ni menos con vestiduras que
simbolicen instituciones respetables.
2.- Que usen armas de
cualquier clase que sean, que entren con antifaz puesto en establecimientos
públicos, que lo usen después de anochecer y que con sus acciones o palabras
ofendan la religión, la moral o las buenas costumbres.
3.- También se prohíbe
arrojar almendras, serpentinas, confeti, agua, polvos y, en general, cuanto
cause molestia.
Los agentes de mi autoridad podrán obligar a que se quite la máscara a toda
persona que no guarde el decoro debido, cometa alguna falta, perturbe el
orden o moleste al público.
Las comparsas necesitan permiso de la Alcaldía para circular por la vía
pública.
La
infracción de las disposiciones que anteceden será severamente corregida,
para lo cual ordeno a los agentes de la autoridad procedan con la mayor
energía. |
 |
| |
Despois dun bando así, do Carnaval xenuíno, da esencia do Entroido, quedaba
moi pouco. Os rexedores impedían o contrapoder e a crítica da rúa. A cousa
reducíase a domésticos bailes e desfiles para a xente ben situada
socialmente, sen critica, sen ironía, sen inversión de normas, sen caos, sen
batallas nin enzoufamentos... Todo moi regulamentado. que é xustamente. como
se sabe, o contrario do Carnaval.
O 6 de febreiro de 1937 os xornais galegos
insertan unha circular datada en Valladolid e distribuída polos
correspondentes gobernos civís: |
|
| |
En atención a las circunstancias especiales por que atraviesa el país,
momentos que aconsejan un retraimento en la exteriorización de alegrías
internas, que se compaginan mal con la vida de sacrificios que debemos
llevar, atentos solamente a que nada falte a nuestros hombres que velando
por el honor y la salvación de España, luchan en el frente con tanto
heroísmo, como abnegación y entusiasmo, este Gobierno Civil ha resuelto
suspender en absoluto las fiestas de Carnaval.
Y a estos
efectos encarezco a VE, tome las disposiciones oportunas para su exacto
cumplimiento, evitando puedan celebrarse ninguna clase de estas fiestas en
días tan señalados en los que nuestro pensamiento debe estar de corazón al
lado de los que sufren los rigores de la guerra y de los que ofrendan su
vida en defensa de nuestra santa causa de redención. Dios guarde a VE.
muchos años. Valladolid. Dos de febrero de 1937.El Gobernador General. Luis
Valdés |
 |
| |
Este febrei ro de 1937 é unha data triste e clave na
historia do Carnaval español. En principio, o país está en guerra e a
disposición prohibitiva é lóxica. Pero a guerra rematou e a prohibición
mantívose e consolidouse. Triunfaban ultraconservadores e integristas e o
Estado convertíase en confesional, co que o Entroido tiña a guerra declarada
para moitos anos. O Boletín Oficial da Provincia da Coruña publicou en
xaneiro de 1940 a seguinte circular do Goberno Civil: |
|
| |
El Excmo. Sr. Ministro de la Gobernación, por orden del 12 del actual ha
resuelto mantener la prohibición absoluta de la celebración de las fiestas
de Carnaval. Y para su debido cumplimiento de cuanto anteriormente queda
ordenado acuerdo prohibir no sólo los actos en la vía pública sino también
todas las fiestas de sociedad o de empresas que acostumbraban a celebrarse
en dichos días, entrando en esta prohibición terminantemente toda clase de
bailes los días 4, 5 y 6 del mes próximo. Por tanto, encargo a la Guardia
Civil, alcaldes y demás agentes dependientes de mi autoridad, vigilen el
debido cumplimiento de lo anteriormente transcrito. La Coruña, 16 de
enero de 1940. El Gobernador Civil. Emilio de Aspe Vaamonde. |
 |
| |
Non ten perda o texto das ameazas que verquía en 1951 a sinistra
Dirección Xeral de Seguridade franquista: |
|
| |
Próxima la semana de quincuagésima y continuando en vigor la prohibición de
toda manifestación callejera de Carnaval, aunque tolerados en privado los
bailes de sociedad con trajes de época que no constituyan disfraz, sin velar
el rostro en ningún caso, o momentánea aparición en las calles de personas
que con uno de dichos atuendos autorizados en su inevitable desplazamiento
de ida y regreso, puedan servir de pretexto para presentarse en público
arbitrariamente disfrazados con ropas astrosas unos e incurriendo otros en
la poco original y recusable extravagancia de vestir prendas de su sexo
contrario, la cara tiznada y dando muestras en chabacanas pandillas de una
ruidosa euforia a la que no suele ser ajena la ingestión alcohólica, que les
ayuda a vencer el pudor de su ridícula situación, para evitar estos excesos
se recuerda la prohibición existente y se hace público que los agentes de la
autoridad procederán a la detención de estos tozudos de mal gusto, que serán
severamente sancionados. |
 |
| |
A volta que deu a vida española ó longo da transición tamén afectou aos
Carnavais. Case por primeira vez na Historia, non había restriccións para as
carnavaladas. O cambio foi de tal calibre que, en vista de que ás clases
medias “urbanizadas” lles custaba botarse á rúa, foron os propios concellos
os que promoveron a recuperación da festa da risa e da máscara. En vez de
bandos restrictivos, publican agora os programas festivos de Carnaval. |
|