A través del recuerdo, el poeta nos sitúa ante uno de los temas eternos de la poesía: el amor y la soledad que provoca su ausencia. Pero el recuerdo es la base del poema y como recuerdo, percibimos referencias al tiempo y a sus efectos destructivos.

El poema se presenta estructurado en dos partes: la primera nos sitúa en un espacio en el pasado "Esta revuelta tarde me lleva a Bath/ pero no a la ciudad.../...ni a quien tú debes ser en el día de hoy". El poeta reconstruye el espacio del pasado con detalle, transmitiendo un ambiente en el que todos los componentes se relacionan con armonía. La penumbra, la chimenea, la alfombra... ayudan a recomponer una escena acogedora frente a la lluvia del exterior, aunque sea suave. Este recuerdo, esta habitación es como una burbuja aislada del mundo "Como si el mundo fuese sólo un exceso vano" en la que el amor está presente como pasión "fuego" "las llamas de tu pelo" "contra el rojo ardiente" y como ternura "me escucha tu sonrisa". La segunda parte nos conduce al presente "Ahora que sólo en nuestras vidas hay/ la existencia del mundo": la magia del recuerdo se ha roto y ha dado paso a una realidad menos estable, menos armónica "ese que contemplaba, desde un lecho vacío/ la escasa realidad de un destruido fuego". La pasión se ha visto sustituida por la soledad.

El movimiento pasado-presente lleva al hablante lírico a la decepción, pero la memoria le permite revivir con gran intensidad y detalle un tiempo que ya no existe.

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