LA NUEVA ESTACIÓN
Mañana volveré a la ciudad,
pues los días se acortan, y en el campo
hay demasiada noche. El otoño,
en las calles, son luces, son miradas
también, y en el calor de los abrigos
se siente el cuerpo fiel e indiferente.
Volveré a la ciudad un poco extraño,
y otras costumbres viejas, que son mías,
darán, por algún tiempo, juventud
a mi alma, retorno de otros años
que me fueron felices. Son rutinas
que van envejeciendo con nosotros,
y a pesar de ser áridas, consuelan.
Recordaré la casa que ahora dejo,
el frío en la terraza,las estrellas
en el cielo vacío. El ausente
nada sabrá de estos meses tan largos
en el lugar que amo, y hoy despido.
Tan estéril el frío, como el sol
y las flores, y el mar. Y tan estéril
el calor del otoño que me espera.
Subo a dormir, en esta noche última,
y me siento contento, y aun feliz,
porque mañana partiré temprano.
Francisco Brines