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Os alumnos de 4º B de ESO queremos homenaxear a Cervantes, aproveitando que este ano 2005 se celebra o IV centenario da publicación da primeira parte de Don Quijote de la Mancha.
Por iso decidimos coller un texto… da segunda parte… no que o protagonista fala da fama e das maneiras de conseguila; pero algúns personaxes e lugares do mundo antigo que don Quijote cita, non son hoxe tan coñecidos como o eran para Cervantes e o público do seu tempo.
Que non vos domine o pánico! A nosa sabedoría axudaravos a que non perdades detalle. Desexamos que vos divirtades lendo e, sobre todo, que aprendades algo!
Ata logo.... |
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"...También viene con esto lo que cuentan de aquel pastor que puso fuego y abrasó el templo famoso de Diana, contado por una de las siete maravillas del mundo, solo porque quedase vivo su nombre en los siglos venideros; y aunque se mandó que nadie lo nombrase, ni hiciese por palabra o por escrito mención de su nombre, porque no consiguiese el fin de su deseo, todavía se supo que se llamaba Eróstrato. |
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También alude a esto lo que sucedió al grande emperador Carlos V con un caballero en Roma. Quiso ver el emperador aquel famoso templo de la Rotunda, que en la antigüedad se llamó el templo de todos los dioses, y ahora, con mejor vocación, se llama de todos los santos, y es el edificio que más entero ha quedado de los que alzó la gentilidad en Roma, y es el que más conserva la fama de la grandiosidad y magnificencia de sus fundadores: él es de hechura de una media naranja, grandísimo en estremo, y está muy claro, sin entrarle otra luz que la que le concede una ventana, o, por mejor decir, claraboya redonda que está en su cima, desde la cual mirando el emperador el edificio, estaba con él y a su lado un caballero romano, declarándole los primores y sutilezas de aquella gran máquina y memorable arquitectura; y habiéndose quitado de la claraboya, dijo al emperador: «Mil veces, Sacra Majestad, me vino deseo de abrazarme con vuestra majestad y arrojarme de aquella claraboya abajo, por dejar de mí fama eterna en el mundo.» «Yo os agradezco —respondió el emperador— el no haber puesto tan mal pensamiento en efeto, y de aquí adelante no os pondré yo en ocasión que volváis a hacer prueba de vuestra lealtad; y así, os mando que jamás me habléis, ni estéis donde yo estuviere.” Y tras estas palabras le hizo una gran merced. Quiero decir, Sancho, que el deseo de alcanzar fama es activo en gran manera.
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¿Quién piensas tú que arrojó a Horacio del puente abajo, armado de todas armas, en la profundidad del Tibre? ¿Quién abrasó el brazo y la mano a Mucio ? ¿Quién impelió a Curcio a lanzarse en la profunda sima ardiente que apareció en la mitad de Roma? ¿Quién contra todos los agüeros que en contra se le habían mostrado hizo pasar el Rubicón a Cesar? Y, con ejemplos más modernos, ¿quién barrenó los navíos y dejó en seco y aislados los valerosos españoles guiados por el cortesísimo Cortés en el Nuevo Mundo? Todas estas y otras grandes y diferentes hazañas son, fueron y serán obras de la fama, que los mortales desean como premios y parte de la inmortalidad que sus famosos hechos merecen, …"
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Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha , 2ª parte, capítulo VIII. |
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Ilustración: David Viqueira, 2º Bach. |
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