A día de hoy creemos que no es necesario justificar el uso de las TICs como una herramienta fundamental para conseguir la capacitación del alumnado en una lengua extranjera como el francés. Sin embargo, este elemento se convierte en un enemigo cuando toda la ambientación lograda para sumergirse en entorno francófono (aula acondicionada, comunicaciones orales y escritas en francés, …) se viene abajo al acceder a ordenadores con aplicaciones y sistemas operativos en español o gallego.
Este aspecto entorpecía totalmente el desarrollo de la clase, dado que cuando la profesora tenía que dar instrucciones sobre los distintos pasos que había que dar para abrir un documento o una página tenía que utilizar las palabras que aparecían en el ordenador y que estaban en castellano (fichero, abrir, documento…). El rumbo de la clase también se interrumpía cuando los alumnos hacían una búsqueda en la red y las primeras soluciones que aparecían estaban en castellano. Ocurría lo mismo cuando querían crear un blog o una página web y las instrucciones le aparecían en esta lengua; es decir, todo el universo francés que se había creado alrededor del aula se veía interrumpido por el uso de los ordenadores. En vez de ayudar al desarrollo de las clases, los ordenadores se convirtieron en el elemento perturbador.
Consideramos que la tercera condición que requiere un aula de inmersión lingüística es la disponer de herramientas TIC en un entorno completamente localizado en francés. No queremos tener una o varias aplicaciones en francés, queremos que el alumnado al trabajar pueda vivir la misma experiencia que un nativo:
- Entorno del sistema operativo en francés: menú de inicio, utilidades del sistema, notificaciones del sistema, …
- Aplicaciones: menús, barras de herramientas y asistentes en francés, diccionarios y correctores ortográficos y gramaticales para francés, …
- Internet: navegación con perfil francófono, resultados de búsquedas similares a los que obtendría un francés en los motores de búsqueda, …



